LAS PORTADAS DEL DRAMA EN VALENCIA:  DE LA VERDAD A LA MANIPULACIÓN POLÍTICA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

Las portadas son la propuesta que cada periódico hace para atraer la atención del lector. Se dice que la portada es el escaparate. Lo es, pero también es muchas cosas más: interpretación, manipulación y desinformación.

Las portadas se deciden en consejos de redacción en los que están presentes el director y su equipo directivo. No es fácil titular, en absoluto, pero cuando se decide la frase definitiva, se está expresando algo más que el resumen analizado de un hecho. Se está expresando la ideología del medio.

Veamos las portadas de los principales periódicos generalistas del día 4 de noviembre:

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”

La Razón: “Los Reyes con las víctimas”

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta  un brote de ira en plena crisis institucional”

El Periódico: “Indignación desbordada”

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”

Lo primero que observamos es que no todos sitúan al rey en su primera página. No lo hacen ni El Periódico, ni el ABC.

Casi todos los titulares que estamos analizando hablan, subjetivamente, de lo que pasó. ¿Y qué pasó? Pues que un pequeño grupo de personas empezó a silbar y a increpar a la comitiva oficial. Algunos, incluso, lanzaron objetos y bolas de barro. En  la comitiva iban el rey, el presidente del gobierno y el presidente de la Generalitat de la Comunitat Valenciana.

El más preciso, pero poco informativo, es El Periódico, al titular “indignación desbordada”. No da más detalles en ese titular de cabecera, no dice contra quien se desbordó la indignación. Ni habla de la violencia, ni del objetivo de la violencia. No da protagonismo a ninguno de los afectados, monarca (y su esposa) y presidentes.

Es cierto lo que dice este periódico: indignación desbordada, pero esa indignación ¿contra quién iba?

El titular menos periodístico es el de La Razón: “Los Reyes con las víctimas”. Ni siquiera ponen una coma entre el sujeto y el resto de la frase. Falta el verbo, que es lo que da acción a la frase, o debería. Es un título valorativo, sin enmarcar ni hablar, para nada, de las acciones violentas que se registraron en torno a las autoridades. Es un título complaciente con la monarquía. Es un título nada comprometido. Tampoco es descriptivo. Ni siquiera es informativo. Corresponde a un diario que quiere quedar bien con el poder, sin especificar nada que pueda molestarle.

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta un brote de ira en plena crisis institucional”. Este título ya tiene más enjundia. Hilvana el brote de violencia, más bien ira, con la situación de la política española. Mete en una sola frase el drama de Valencia y la crítica situación de la política española. Es cierto que la hay: un fiscal general, comprometido; la esposa del presidente del gobierno, bajo sospecha; los presupuestos del Estado, a la espera; alguno de los socios de Sánchez, en la UVI. Pero también es cierto que la economía española va como un tren rápido, que las exportaciones crecen, que baja el desempleo…

El Mundo propone una portada contraria al gobierno, sin tener en cuenta la situación general de España. Estamos ante un diario que hace de la crítica del gobierno su “leitmotiv” central y editorial.

Este periódico separa al rey de la crisis, como si el jefe del Estado no tuviera nada que ver. Recordemos que el rey es el árbitro de la política y que puede “arbitrar” siempre que lo desee, porque nadie se lo impedirá. Si no ha intervenido, sino ha “arbitrado”, es que está de acuerdo con la situación actual de la política española. O como mínimo, está soportándola a ver cómo acaba.

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”. Aquí no hay sujeto alguno, ni acusaciones, diríamos que el viejo rotativo se centra en interpretar una situación complicada resuelta en dos conceptos: “abandono” y “sin consuelo”. Lo encontramos perfectamente asumible, aunque no diga nada de que los reyes fueron protagonistas de unos altercados realmente graves. Graves porque jamás en la democracia española actual se habían visto escenas semejantes.

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”. Este diario intenta dar mucha información en una sola frase. Mezcla la localidad con las autoridades y las escenas que todos hemos visto por televisión. Es cierto, a las autoridades se las recibió, con barro (en las calles y en el lanzamiento por parte de algunos ciudadanos). Pero El País no dice que se lanzó barro contra los reyes y presidentes. Sólo dice que les gritaron “asesinos”, sin más.

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”. Estamos ante un titular descriptivo-interpretativo. Parece que todo el mundo, en Paiporta, hubiera protagonizado la revuelta, cuando sólo fueron algunas decenas de personas, y aún.

Y, observemos, que en la frase se dice que la explosión fue “ante” y no “contra”. No han querido mojarse en un titular que podría ofender a La Zarzuela y a La Moncloa.

Es un titular que camufla la verdad de lo que ocurrió. La explosión de ira fue contra las autoridades, no ante las autoridades.

En conclusión: nuestros rotativos deberían volver a la facultad de periodismo para  hacer un taller de titulación de noticias. Y no se molesten, no hay acritud en mi propuesta, sólo una sugerencia.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

UNIVERSIDAD PÚBLICA O PRIVADA: LA CALIDAD ESTÁ EN JUEGO

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Si tienes un hijo que quiere ser periodista, por ejemplo, pero la nota de selectividad no le basta para entrar en alguna universidad públicas, ¿qué harás?

Muy sencillo: si tienes dinero, lo matricularás en una privada. En caso contrario deberás hacer martingalas para que el “niño” o “niña” empiece otra carrera, por ejemplo, pedagogía, y en cuanto acabe el curso, con algunos aprobados, intentar utilizar la pasarela para pasarse a periodismo.

Pero eso son maniobras que poca gente emplea. Si tienes dinero, enviaras a tu retoño/a a la privada. Prepara entre 9.000 y 15.000 euros al año. Esto es, casi 50.000 euros te va a costar la carrera de tu hijo/a. Es decir, te quedarás sin el Tesla que tanto te gusta…o te empeñarás y/o empeñarás a tu descendencia.

EN CASO DE PODER, ¿MATRICULA EN LA PÚBLICA O EN LA PRIVADA? ¿CUAL ES LA MEJOR OPCIÓN?

Yo he sido profesor titular de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona) desde el año 1986 hasta el 2010. Aún lo sigo siendo, pero con la categoría de profesor honorario. Es decir, alguna conferencia al año, participación en algún libro de investigación y poco más.

A lo largo de mi carrera docente ostenté algunos cargos: miembro del claustro de la universidad, vicedirector de profesorado, secretario de departamento y miembro de algunas comisiones de trabajo.

También he sido coordinador de licenciatura, lo que me obligaba a analizar las peticiones de convalidación hechas por estudiantes, casi todos, latinoamericanos. Tarea ingrata, porque tienes que comparar las asignaturas del optante y las de tu facultad.

Se dieron situaciones absurdas: una estudiante de un país centroamericano quería que le convalidáramos una asignatura de título “El caballo”. Y al leer el programa de esa materia se podía observar que el título era literal: “qué es el caballo, partes del caballo, clases de caballo…”

Esta estudiante procedía de una universidad privada, hecha para la élite de su país, y regentada por una orden religiosa.

Naturalmente no le dimos ningún crédito por esa asignatura, pero me quedó la duda sobre qué se enseña en las universidades privadas, no ya de América, sino en las nuestras.

La universidad privada tiene muchos puntos a favor. Por ejemplo, son nuevas. Esto atrae. Lo nuevo permite experimentar, crear, desarrollar… Algunas están muy bien equipadas: amplios campos, magníficos edificios, buenos laboratorios…

Pero no investiga, o casi no lo hace. Las universidades deben ofrecer no solo conocimientos, sino la obligación  de investigar.

No selecciona a su alumnado en función de su nivel académico, se acepta a todo el mundo que tenga dinero. Lo contrario de la universidad pública, donde se entra según la nota de selectividad.

Otra ventaja es que su profesorado es más joven que en la pública. Pero eso también es un hándicap, porque no tienen historia acumulada, experiencias desarrolladas, intercambios a lo largo de muchos años con otros centros universitarios.

En España hay ya más universidades privadas que públicas. Eso, en sí, no es ni bueno ni malo. Es un hecho. La pregunta es si esas nuevas universidades privadas están preparadas para ofrecer y obtener una buena calidad de sus estudiantes.

Detrás de una nueva universidad privada podemos encontrar alguna institución, también privada, con enormes recursos económicos. El hecho es que algunos fondos de inversión extranjeros han visto negocio en este sector y están invirtiendo.

La pregunta es: ¿puede el dinero, el capital, interferir en lo que considera que es imprescindible, la libertad de cátedra? Sin duda.

Y digo sin duda porque no hay ninguna universidad privada que pueda considerarse ya no comunista, sino de izquierdas.

Elegido el equipo director de la privada, se selecciona al profesorado. Muchos de sus docentes han sido rechazados por la universidad pública. No porque sean malos, sino porque no hay plazas para todos.

También es cierto que si han sido rechazados es porque no han podido ganar ninguna plaza de titular, de lector o de ayudante. Es decir, hipotéticamente el profesorado de la privada no es mejor, ni mucho menos, que el de la pública.

Esta distinción es vital para que la familia estudie si meter a sus hijos en una universidad o en otra. ¿para qué gastarme 50.000 euros en cuatro años en una universidad privada si en la pública casi es gratis (4.000 al año) y, encima, objetivamente es mejor?

Pero la universidad privada tiene algunos otros factores positivos. Suele tener mejor relación con la industria, ya que procede del campo económico liberal. Tendrán mejores opciones para enviar a sus alumnos a realizar prácticas en más empresas, y mejores, que la pública.

La universidad privada tiene otra ventja sobre la pública: accede antes a las nuevas tecnologías y nuevos instrumentos, fruto de su capacidad económica y una gestión de dirección más ágil.

Por eso, nunca debemos olvidar que la universidad privada tiene dos objetivos: ganar dinero y crear élites para que el sistema siga funcionando.

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA, SUS VENTAJAS

A diferencia de las universidades privadas, las públicas no son clasistas. En ellas se matriculan quienes tienen buenas notas. El dinero no es ningún obstáculo, y hay un sistema de becas casi suficiente…

En las públicas se investiga. Es una obligación para los docentes que tienen plaza, o para los estudiantes de doctorado. Es decir, las universidades públicas trabajan para preparar las futuras generaciones y trabajan para solucionar los problemas de la sociedad a través del desarrollo de investigaciones inéditas.

En las públicas no se segrega por sexo, género, color de la piel, clase social o ideologías.

Es decir, estamos ante un ámbito donde el debate es amplio porque los alumnos proceden de todos los sectores y estratos sociales. La educación en las públicas se basa en la libertad de opinión.

En una misma aúla podremos encontrar a estudiantes que votan o militan en partidos de extrema derecha o de extrema izquierda. Que son nacionalistas o españolistas… del Madrid o del Barsa.

Hay libertad de cátedra. El profesorado se rige por unas materias que están dentro de asignaturas compactadas, pero el docente tiene libertad para incluir cuantos temas considere oportunos para enriquecer al alumnado.

La contratación del profesorado titular se hace por oposición: un ordenador designa un tribunal que juzga a quienes opten a una plaza. Naturalmente puede haber corruptelas de grupos afines, pero si las hay, un segundo tribunal resolverá las apelaciones. Nadie que no tenga capacidad, autoridad, prestigio y un buen currículo académico podrá entrar en la pública… aunque aceptamos que pueda haber algún caso a estudiar detenidamente.

La universidad pública garantiza la ecuanimidad, el respeto, la equidistancia y la transparencia, lo que no puede decirse de la privada.

Recientemente un colega de una universidad privada catalana me confesó que algunos de sus alumnos creen que deben ser aprobados porque pagan puntualmente las altas matrículas. Y se refirió a ellos como “pijos”. Naturalmente estamos ante casos puntuales, porque la inmensa mayoría del estudiantado de la privada va a clase a aprender, no solo a aprobar.

En la universidad pública hay libertad absoluta para organizarse en sindicatos, grupos, tribus… y manifestarse por el campus y salir en la prensa sin que nadie los censure. No recuerdo ninguna manifestación en la universidad privada a menos que echemos mano de la hemeroteca y descubramos algunos conflictos en la universidad de Navarra.

En resumen, la universidad pública tiene muchas más ventajas y cualidades que la privada, aunque, es cierto, la pública tiene que mejorar, ser dotada de más medios y eliminar buena parte del burocratismo que la encierra.

Manuel López

Profesor honorario de la UAB y periodista.

EL PERIODICO, CLAVES PARA MEJORAR LAS VENTAS

Anteriormente hemos criticado la oferta de EL PERIODICO (antes, de Catalunya) porque el declive de ventas, creemos, está directamente relacionado con diferentes aspectos, muchos de ellos negativos.

Decíamos que la compaginación y la ordenación seccional y temática del diario no era la correcta. Que el bloque de opinión era bueno, pero demasiado extenso e insertado en un espacio demasiado privilegiado.

El declive de ventas puede deberse a estos aspectos, sobre todo si tenemos en cuenta que el público histórico de EP (CAT) corresponde al de la clase media no hiperpolitizada, amante de los temas sociales y del deporte. Y educada en un formato periodístico más amable y ordenado.

Naturalmente el director, Albert Sáez, puede considerarse el máximo responsable, pero sería injusto decir que todas las culpas han de recaer en él. Es la empresa editora la que le dice al director cuál es la línea a seguir y es el director el que implementa esas indicaciones.

Quizás Prensa Ibérica creyó que orientar EP (CAT) hacia una línea más ideológica, más “dura”, más profunda, sería una buena baza para intentar influir en la agenda diaria de la política catalana y española.

Pero esa batalla está perdida, de ahí que EP (CAT) sólo esté vendiendo menos de 20.000 ejemplares.

HAY SOLUCIONES

Pero hay soluciones, o, cuando menos, algunas propuestas que, al ponerse en marcha, podrían reorientar el diario en cuanto a incidencia social y en cuando a ventas.

Hemos ultimado un estudio sobre propuestas para EP (CAT) que todavía es inédito, y que esperamos presentar en alguno de los congresos que se realizarán en los próximos meses, especialmente el de la Sociedad Española de Periodística, de la que tuve el honor de ser su presidente hace algunos años.

PROPUESTAS

La primera propuesta es que la redacción ha de saber a qué público se orienta. Eso requiere algunas reuniones del consejo de la redacción, quizás en grupos pequeños. Se ha de confirmar que nos dirigimos a la clase media urbanita, algo progresista, del Barça y dispuesta a pagar 2 euros, o algo más por un producto que sea fácil de leer en 20 o 30 minutos y que sea gráficamente atractivo.

La plantilla de periodistas es muy buena, pero hay que saber reorientarla hacia objetivos diferentes. Se redacta bien, pero los periodistas no son los que tienen la autoridad para definir el producto diario.

Se ha de dar un protagonismo mucho más importante a la fotografía, a la imagen. Esta propuesta pasa por dedicar una o dos páginas a insertar fotos del día (del día antes, claro) con un buen texto de apoyo, no más de 3 líneas. A esta figura se le ha venido llamando fotopie, y que antiguamente empleamos en el diario complaciendo al lector. Cuantas más fotos, mejor. Y se ha de abandonar la idea de fotografías de hombres encorbatados que se dan la mano ante una reunión de altura.

Un pie de foto no puede decir: una señora mira un escaparate, eso ya se ve en la imagen. Alguna de las ideas del texto han de servir para ilustrar la foto explicando algo de interés.

Respecto a la redacción, se ha de cuidar mucho la selección de los cuadros medios: redactores jefes y jefes de sección. Ellos son los que han de movilizar a los redactores para que aporten noticias. Ya sabemos que el periodismo actual, tan mecanizado y burocratizado, exige de los periodistas estar muchas horas delante del ordenador. Esto debe cambiarse.

Las fuentes informativas de EP (CAT) han de ser mejoradas: deben utilizarse menos fuentes oficiales y más de personas cercanas a los hechos.

La calle es donde están las noticias.

De qué sirve dedicar una página a reproducir las declaraciones de Pedro Sánchez y dedicar la página siguiente a recoger las respuestas del jefe de la oposición: todo debe ir junto, resumido, bien trabajado.

Los titulares también han de ser objeto de revisión. No puede ser que se informe de algo que todo el mundo sabe desde la noche anterior por TV o internet. Los titulares han de enmarcar la noticia, han de matizarla, han de interpretarla.

CAMBIAR EL ORDEN SECCIONAL

Otra propuesta es alterar el orden de las secciones. No puede ser que la sección de Opinión esté en el centro, como un cuadernillo separable. Se le ha de dar un lugar especial, pero sin tanta enjundia. Con dos páginas de opinión será suficiente.

Pero puede haber más opinión a lo largo de todo el diario: insertando columnas de gente que sepa de algo y que sepa escribir. Nuestros colaboradores escribirán sobre temas de la propia página, para apoyar con argumentos alguna de las noticias. O lo harán sobre temas del día que sean especialmente susceptibles de ser narrados con buena pluma. Esas secciones, de una columna, irán siempre en un lugar fijo. Y tendrán la fotografía del autor y su correo electrónico.

El orden de las secciones es algo a estudiar a fondo…

El tema del día parece todo un acierto. Le puede seguir sociedad y después política. La economía, al final y bien trabajada, pero no muy extensa. La cultura ha de huir de ser influida por los promotores musicales y artísticos.

Los deportes serán una de las secciones estrella del rotativo. Hay buenos periodistas en esa sección, a los que se debe ayudar con más espacio, especialmente para las imágenes. En un partido de fútbol o de basket hay miles de movimientos de los jugadores que son expresiones artística de gran valor. Aprovechemos a nuestros fotógrafos, no los enviemos a ruedas de prensa insulsas. Esas imágenes ya los dan las agencia.

Naturalmente todos estos cambios en la morfología y contenidos de EP (CAT) serán inútiles -o no tanto- si no acompañamos esa renovación con otras medidas.

PROMOCIÓN EXTERIOR

La primera medida es que el diario ha de publicitarse exteriormente. Algunas vallas, algunos spots en TV… imaginemos que alguno de esos anuncios están hechos en una cafetería donde algún personaje del teatro, la tv o el cine explican que cuando toman el café matutino leen el rotativo.

Eduard Fernández (El 47), Joel Joan (Plats Bruts), Pep Agut (artista plástico), Carmen Maura o gente corriente, de la que le gusta leer tomando el café o leyendo prensa en el metro o el autobús.

En realidad, este tipo de publicitarse debería ser adoptado por la Asociación de Medios de Información (AMI), que viene a ser la patronal de la prensa diaria, pero este organismo no acaba de funcionar y, además, parece que le trae sin cuidado el hecho de que el periodismo en papel se hunda cada vez más.

EP (CAT) tiene en sus manos la posibilidad de explorar ciertas vías de comercialización. Algunas ya han sido probadas en los años sesenta y setenta: los voceadores. La propuesta es vender diarios en estaciones del metro y de Renfe en las horas punta a través de un vendedor que vocee el producto que vende. No hace falta que esté cuatro o cinco horas. Únicamente las horas de máxima afluencia.

Con AMI podría experimentarse la venta de diarios y revistas a través de máquinas automáticas. Debe resolverse quien las recargaría y vaciaría: quiosqueros próximos o porteros de inmuebles cercanos o…

Nueva York está llena de este tipo de expendedoras, y la gente consume lo ofrecido.

Este tipo de máquinas también puede situarse en universidades y centros de trabajo con miles de empleados, al lado de las máquinas de refrescos y chucherías.

Este diario tiene un sistema de suscripciones que no funciona del todo. Es decir, puede revitalizarse a través de promociones y atención personalizada. La Vanguardia y El País tienen un servicio permanente para repartir ejemplares de forma urgente en caso de que no haya sido repartido en el domicilio del suscriptor. Si EP (CAT) lo tiene, mejor.

Pero para alcanzar unos niveles de ventas aceptables -pongamos, 50.000 ejemplares- es necesario, ante todo, tener mucha voluntad, aceptar los errores e insuficiencias y establecer el clásico método de error, acierto.

En resumen, EP(CAT) tiene mucho camino por delante si se reacciona a tiempo, y ese tiempo ha llegado.

Manuel López, Periodista, Profesor honorario de la UAB.

El Periódico, un diario que traiciona sus orígenes y está a punto de desaparecer

El Periódico, antes El Periódico de Catalunya, ha pasado en menos de un decenio de vender cerca de 200.000 ejemplares a 17.000. No es algo que le distinga de otros diarios. El País es el único que vende más de 50.000.

Pero hay algo que diferencia a El Periódico del resto de diarios españoles y catalanes: ha traicionado su modelo original. Su público se ha perdido con la paginación hecha hace pocos años…y la dirección no ha sabido reconducir ese despropósito.

En sus inicios, y durante varios decenios (El Periódico de Catalunya salió a la calle en octubre de 1978, y yo fui uno de los fundadores) este diario se dirigió a un público de clase media, catalanista, liberal, poco ideologizado, con poco tiempo para leer prensa diaria… y fue un éxito.

Al principio se aprovecho de un nuevo modelo de diseño, parecido al US Today, de EEUU: amplios espacios, blancos para equilibrar textos no demasiado extensos, grandes fotografías, y con el tiempo, color en todas sus páginas.

Los temas preferidos eran los de sociedad, deportes, cultura, aunque trataba a fondo, pero sin tanta extensión como otros medios, la política.

Al principio se decía que teníamos que hacer un diario que se pudiera leer en 20 minutos. Y lo conseguimos. Aprovechando la gran crisis de la prensa generalista de Barcelona -con el hundimiento de El Correo Catalán, Mundo Diario, Catalunya Express, El Noticiero Universal, Solidaridad Nacional y la Prensa- nuestro diario pasó de vender 0 ejemplares a 150.000, aproximadamente en pocos años.

El orden de las secciones era el clásico: portada, política, sociedad, cultura y deportes, además de la gran sección de anuncios. Parecía que ese modelo tendría años de vida, muchos.

Pero esto cambió por dos motivos: la prensa en papel resultó terriblemente perjudicada por la aparición del mundo digital y eso coincidió con el hundimiento de la publicidad de pequeños anuncios, especialmente del sector de la vivienda y de la prostitución. Esos dos sectores se han pasado a Internet.

Los últimos cuatro directores fueron: Rafael Nadal Farrera de 2006 a 2010; Enric Hernández (2010-2019); Anna Cristeto (2019-2020) y Albert Sáez , desde 2020.

Pues bien, el declive empezó con el fortalecimiento de Internet y con las dudas de los equipos directivos ante un factor, ineludible factor.

Pero ha sido Albert Sáez el que ha llevado a El Periódico camino de su desaparición. Ha cambiado el modelo: de ser un modelo pensado para la clase media, con una capacidad de lectura y atención al diario de media hora, a necesitarse más de una hora en estos momentos, octubre de 2024.

El orden de las secciones ha cambiado, y en el cuerpo central aparece la sección de opinión, como si se tratara de otro diario. Incluso tiene su propio director editorial.  No hay que dudar de la calidad de las piezas que aparecen en Opinión, pero no es una buena oferta para unos lectores acostumbrados a leer en diagonal, rápido, con titulares bien claros y textos bien definidos. Y todo ello con una buena oferta de imágenes.

Hoy, nadie parece comprar El Periódico por su oferta en la sección de Opinión. Repito, no porque sea mala. Sencillamente, porque no es para un modelo que nació popular y se ha convertido en algo que nunca será: Le Monde, New York Times. Ni siquiera en el diario ABC, de Madrid, donde la sección de opinión tiene sus seguidores desde hace muchos años.

En resumen, El Periódico, antes de Catalunya -grave error la desaparición de la apelación nacional- va camino de la desaparición para consternación de quienes lo fundamos y de los lectores habituados a un diario ágil, moderno, de fácil lectura, y asequible al tiempo de cada comprador.

Manuel López, periodista, profesor honorario de la UAB.

DE PERIODISMO PARA GENTE QUE AMA EL PERIODISMO

Empezamos otra web, después de mantener durante años http://www.universcat.eu, para seguir hablando de periodismo. Un periodismo auténtico, si es que sabemos, en realidad, qué quiere decir esto.

En realidad, periodismo auténtico es el alejado de mentiras, de intereses económicos, políticos o sociales. Es decir, nos interesa el periodismo en estado puro. Ya sé que es una utopía, pero las utopías nos guían hacia un objetivo deseable que nunca alcanzaremos, pero que, por el camino, nos hace mejorar nuestra intención, nuestros valores, nuestros anhelos y nuestros deseos.

Aceptamos colaboraciones, que publicaremos siempre que respeten la ética periodística.

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Estem provant el blog a wordpress, on explorarem les diverses funcionalitats que ofereix aquesta plataforma tan versàtil. A mesura que creem i publiquem contingut, experimentarem amb diferents temes i dissenys, així com amb plugins que poden millorar l’experiència del nostre públic. L’objectiu és no només compartir informació, sinó també establir una comunitat de lectors interessats en els nostres continguts.