LA VANGUARDIA CONVOCA UN AQUELARRE EN LA REDACCIÓN CON POCAS GARANTÍAS DE ÉXITO

¿SERVIRÁ DE ALGO CONSULTAR A SUS PERIODISTAS?

MANUEL LOPEZ, profesor jubilado UAB y periodista.

El grupo Godó ha decidido proponer a la redacción de LA VANGUARDIA un debate interno sobre el rumbo del diario, según informa Dircomfidencial.

Esto puede significar que el equipo directivo está bloqueado o que sus cuadros medios -redactores jefe y jefes de sección no están desarrollando bien su labor.

Es una buena idea, pero demuestra que la dirección y la empresa están perdiendo el rumbo: algo no funciona en ese medio y los directivos no aciertan a definir qué es lo que pasa. Sería una auténtica desgracia que un diario de este calibre desapareciera del mercado.

No deja de ser cierto que el diario en papel está de capa caída, pero aún estamos lejos de su desaparición. La prueba es que no se ha cerrado ningún medio escrito desde la desaparición de PÚBLICO, el único medio decididamente de izquierdas del periodismo en España.

LA VANGUARDIA ha visto las orejas al lobo y ha decidido llamar al rebaño para que busque soluciones. Pero no hay ninguna garantía de que lo que proponga la redacción vaya a aplicarse en la línea del periódico.

Por ejemplo, la redacción -que es moderadamente de izquierdas, según recientes encuestas- podría proponer abrir la agenda del medio a otros públicos. En la actualidad LA VANGUARDIA es el diario de la clase alta catalana y de una parte pequeña de la clase media, media-alta.

Sin duda estamos ante un buen periódico, pero está estancado, de ahí que la dirección busque fórmulas para acomodarse a un futuro más prometedor. Lo más curioso es que la empresa acuda a la redacción, y no a un consultor externo. Quizás lo haya hecho y el resultado de esa consulta no haya repercutido en la marcha del producto.

Está claro que los compradores de clase alta y media de ese medio no van a comprar más ejemplares. El target diríamos que ya está completado.

¿De dónde obtener nuevos lectores-compradores? De las clases sociales que están alejadas de su agenda.

Hablamos de los sindicatos y de los miembros de plataformas sociales. Se trata de millones de personas que trabajan cada día y que tienen un nivel educativo más que aceptable. Es decir, si compran un diario lo entienden. Eso significaría un giro a la izquierda que no sabemos si el Conde, y su hijo, aceptarían.

Pero para ello ese medio tiene que tentarles, ofrecerles historias y personajes con los que se identifiquen. ¿De qué sirve a un trabajador las páginas económicas de un diario que sólo habla de empresas y empresarios?

¿Acaso no tienen sus líderes con los que se reconocen?

El responsable de la rama de la automoción de CCOO o de UGT es conocido por miles de trabajadores, pero nunca aparece en LA VANGUARDIA. ¿Por qué?

Se trata, sin duda, de una actitud propia de un medio propiedad de un oligarca y, además, aristócrata, lo que, sin duda, condiciona a sus periodistas para no escribir historias que vayan en contra de los intereses del “amo”.

Pero las cosas han llegado al extremo de que se intuye una crisis inminente y por eso la empresa convoca a sus redactores a una especie de “tormenta de cerebros” (brainstorm) en un debate interno. Ignoramos la fórmula: no sabemos si se hará sobre una plantilla de preguntas o se dará a la gente la opción de indicar libremente sus preferencias periodísticas.

Y, además, surge una pregunta clave: ¿qué se hará con las respuestas?

Todo parece indicar que la dirección leerá las propuestas y actuará en consecuencia. ¿En consecuencia?, ¿Quién lo dice?

LA VANGUARDIA ha perdido importancia en el ranking digital. De estar como líder ahora no está siquiera en la lista de los diez primeros. No es que su web fuera mala, pero la parte informativa ya la encuentra el lector en los otros miles de páginas digitales, y, además, mejor escritas.

Al decir “mejor escritas” nos referimos al hecho de que las noticias de actualidad han de estar enmarcadas en un contexto, lo que significa que debes tener buenos redactores, con experiencia, sabiduría y profesionalidad.

Muchas de las actuales webs informativas son escritas por estudiantes en prácticas, que sin duda ponen todo su empeño en realizar buen trabajo pero no pueden enriquecer los textos por falta de bagaje periodístico.

El debate de LA VANGUARDIA servirá a quienes nos dedicamos a la investigación porque nos indicará cuáles son las preferencias y pretensiones de los periodistas, pero no creo que la dirección de ese medio, Jordi Juan actualmente, nos facilite las respuestas.

Lógicamente nos llegarán por otras vías. Todos tenemos amigos en la redacción de los Godó que nos facilitarán el dossier.

Para la empresa es todo un riesgo esa consulta porque puede desanimar a la redacción si no se atienden sus sugerencias. Y no hay nada más negativo para un equipo que desconfiar de la dirección.

Por otra parte es una satisfacción descubrir que los medios en papel no desaparecen, todo lo contrario. La revista PRONTO dejará la edición digital para distribuirse solo en papel. RBA ha decidido sacar al mercado una nueva publicación, sobre temas de arquitectura, moda, belleza…

Según el presidente de la Asociación de Revistas ARI, Andrés Rodriguez, la oferta digital es cada vez más confusa, y hastía a sus usuarios, dijo en  “Medios” del pasado 7 de abril.

Y para terminar aprovecharemos que LA VANGUARDIA tiene un espacio para periodistas ocasionales. Uno de esos colaboradores ha entrevistado a un quiosquero que le ha confesado que el periódico se lee con calma, leer un diario es otra experiencia, se confía en su información. El papel, añade, transmite veracidad que el mundo digital no tiene.

Bien, se me dirá que son opiniones de una sola persona, pero las aporto aquí como guía para navegantes.

MANUEL LOPEZ, profesor jubilado UAB y periodista.

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Author: universcat

soy periodista y profesor de universidad. tengo seis libros publicados. me interesa la comunicación periodística y la literatura.

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