El caso de La Vanguardia y la ministra de Defensa
MANUEL LÓPEZ, profesor de universidad, periodista.
Los medios tienden a ser sumisos con el poder. Ese poder que igual les da, como les niega, una subvención. Ese poder que igual impulsa la compra de diarios y emisoras de radio, tv o webs, las prohíbe.
Ese poder que tiende a enrocarse cuando se ve en peligro. Ese poder que recula cuando soplan malos vientos, pero que, como el junco, se dobla, pero nunca se rompe.
Eso es lo que vimos en un reciente encuentro organizado por el gran diario de la derecha catalana, La Vanguardia, con la ministra de Defensa de España, Margarita Robles. Una mujer fuerte, jueza de carrera, y que desde hace casi ocho años dirige con una supuesta mano de hierro a la milicia.
Decimos que lo hace con una supuesta mano de hierro porque deja hacer y tolera actuaciones en el seno de las fuerzas armadas que no debieran darse entre la tropa. Pero eso es “pecata minuta” cuando estamos ante un ministerio que gestiona, junto a otros departamentos, unos 30.000 millones de euros, según enfatizó doña Margarita.
El encuentro de La Vanguardia convocó a cientos de personas de una clase social alta: se veía a empresarios y por supuesto a políticos.
Era un debate entre la ministra y tres periodistas, todos ellos bien preparados y con un excelente currículo profesional, pero que no se emplearon a fondo. Cuando se está frente al poder hay que medir las palabras, las intenciones, los gestos, las opiniones y…
En el encuentro aparecieron los clásicos temas que afectan al ejército y a la política internacional española: Irán, Ucrania, el Magreb… pero se pasó muy superficialmente de los temas candentes, algunos que despertarán en poco tiempo, y que hoy mismo debiera preocuparnos, porque la política no sólo se hace para el día de hoy sino para el mañana inmediato.
Lógicamente la ministra Robles dejó bien clara la posición de España frente a la guerra de Irán: EEUU no preguntó a nadie y ese nadie ahora le hace el vacío cuando pide ayuda para reabrir el estrecho de Ormúz.
Los periodistas -dos mujeres y un hombre- sacaron a relucir los temas de inmediata actualidad con preguntas sencillas, simples, aunque interesantes. La ministra respondía, pero ninguno de los informadores retomaba el tema para rebatirle o para que matizara respuestas.
No quedó nada claro que España no vaya a invertir más en defensa, aunque por lo que dijo la ministra será necesario hacerlo, pero sin decirlo…
Surgieron dudas sobre la respuesta de España ante las fantasmagóricas propuestas de Trump de llevarse las bases de Morón y Rota y la posibilidad de apoyar a Marruecos en el contencioso con las plazas de ocupación de Ceuta y Melilla. Este es, sin duda, uno de los temas que están sobre la mesa y que en los próximos meses pueden explotar, caso de que el presidente de los EEUU insista en su política provocadora contra España.
Imaginemos un escenario en el que se cierran las bases americanas de Andalucía y que EEUU da la razón a Marruecos en el contencioso de las colonias africanas. ¿Estaría dispuesto el ejército español a defender esas plazas?, ¿hasta donde estamos dispuestos a ceder?, ¿qué hacer si los americanos cierran la válvula de las inversiones estadounidenses?
Nada de esto apareció en el debate.
Los periodistas desgranaban temas con palabras certeras, pero, insisto, sin profundizar en ninguno de los asuntos planteados.
La sensación final es que España incrementará su presupuesto de Defensa y que tendrá problemas con Marruecos, pero esto es una apreciación personal.
La ministra quedó bien y fue aplaudida, a pesar de que dejó temas sin profundizar, preguntas sin entrar en respuestas contundentes. Es decir, actuó como una política al uso.
Los periodistas quedaron cortados en sus intervenciones. Si hubieran estado en una cadena de TV americana sin duda alguna se habría llegado más al fondo de los asuntos planteados.
Pero La Vanguardia es un periódico de derechas, que evita líos, que huye de enfrentamientos con el gobierno de turno. Es decir, es un medio que asume la frase de que un perro nunca muerde la mano del amo que da de comer.
MANUEL LÓPEZ, profesor de universidad, periodista.

