¿Google se pasa al papel?

por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Este domingo, 24 de noviembre del 2024, hemos descubierto que Google ha descubierto -perdón la frase- que existe el papel.

La edición de EL PAIS incluye un cuadernillo con el título de “forward”, que significa “adelante”, con el subtítulo de “Perspectivas europeas de la tecnología y la sociedad”. Es el número 1, lo que quiere decir que continuará. No se trata de un encarte especial y extraordinario, no.

Se trata, por lo que se ve, de un intento de Google de penetrar en un público que cree que no conecta con su algoritmo. El público de EL PAIS, creo, está compuesto por gente educada, con niveles académicos más bien altos, con una cartera más que discreta y con una educación digital confirmada.

¿A qué viene ahora que Google se pase al papel para explicar lo que está haciendo?

¿Se ha rendido Google al hecho de que no llega al público de EL PAIS a través de la pantalla del teléfono, de la tablet o del ordenador?

Un poco de todo. En realidad, aceptémoslo, esto de leer páginas y páginas de texto en una pantalla es más bien cansado. El papel es más amable. Lo puedes leer con una taza de café en la mano, desayunando un cruasán grasiento y si no te gusta, lo tiras a la papelera o al compostaje.

El título de portada de este “forward” es toda una declaración de intenciones: “Construyendo el futuro con la IA”. Ese futuro se hará a través de las pantallas, pero Google te lo ofrece -nos lo ofrece- en papel.

El papel tiene sus ventajas y desventajas. Nadie va ahora a elaborar una lista de unas y otras porque son evidentes, y están más que estudiadas. Pero lo que nunca se había visto es que Google supiera comunicarse a través del papel.

¿Es una rendición?, sin duda alguna.

Estamos ante una nueva perspectiva: el algoritmo no tiene suficiente con las pantallas para hacerse con nuestra inteligencia, necesita el papel.

En la revista se pueden leer una serie de cartas del director, entrevistas-encuesta sin nadie que vuelva a repreguntar, sin periodistas que intervengan en la conversación, sin contraste alguno.

Estamos, pues, ante una revista publicitaria, divulgadora de la idea de que Google es formidable y que la Inteligencia Artificial (IA) es lo mejor de ambos mundos. Que la IA es tan inteligente que necesita el papel para explicarse…

Títulos como “Innovación, responsabilidad, solidaridad”; o “El próximo gran instrumento científico”, a cargo de un hindú sij, con turbante y todo; o “IA ‘made in Europe'”: o “Una regulación inteligente permite obtener mayores beneficios”.

Ésta última pieza enfrenta a dos empresarias y directivas -una, directora general de Digital Europe; la otra, directora sénior del área de investigación e ingeniería de Google DeepMind- para hablar de la supuesta regulación inteligente de la red.

Está claro que Google se está posicionando, en el papel, sobre la posible amenaza de Europa de intentar frenar monopolios en el sector de la comunicación. O que las grandes empresas paguen impuestos en el país donde estén transmitiendo sus contenidos.

La revista no elude, más bien lo contrario, la lucha contra las emisiones, a través de la IA, que puede proponer rutas económicas a la aviación para que se reduzca su grado y nivel de contaminación.

Es decir, Google explica en papel todo lo maravilloso que puede ser utilizar SU Inteligencia Artificial en nuestras vidas.

La paradoja de que lo digital se apoye en el papel para defender su negocio está aquí. Cada equis días tendremos una nueva edición de “Forward”, y con ella, la defensa a ultranza de los intereses que se esconden tras esa plataforma, o conglomerado de empresas.

La Comisión Europea ya puede prepararse…

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Per què aquest és el meu últim tuit

El blog “Paios catalans” publica la opinión de un periodista catalán despidiéndose de Elon Musk y su plataforma

Andreu Farràs

L’elecció de Donald Trump com a president dels Estats Units per la majoria del poble nord-americà malgrat ser un colpista, autoritari, estafador, masclista, homòfob, violador, putero, xenòfob, negacionista, racista i classista irredent, ha fet acabar de decidir-me abandonar definitivament la plataforma X (abans Twitter).

Per què? Vet aquí algunes raons:

1. Perquè X és propietat d’Elon Musk, un dels homes més rics del món, que ha finançat molt bona part de la campanya de Trump, que es vanta de compartir les seves idees i objectius i que en acompanyar-lo a la Casa Blanca es convertirà en una de les persones més poderoses del planeta. Soc conscient que la meva aportació al boicot a X i contra Musk és centmilmilionessimal, és a dir, ridícula, com minúscula va ser la meva participació en el boicot al Mundial de fútbol de Qatar (no vaig veure cap partit) o l’assistència a un mitin o una manifestació al carrer a favor de qualsevol causa que he considerat justa; però em sembla que és el que he de fer per coherència i convido a totes les persones que rebutgen el trumpisme i el que representa a fer el mateix. Si tingués la més mínima possibilitat de comprar-me un exclusiu Tesla també el boicotejaria. De la mateixa manera que si fos astronauta em negaria a anar amb SpaceX.

2. Perquè al retallar dràsticament la plantilla de X (abans Twitter), Musk ha reduït els controls de continguts de la plataforma i l’ha convertit en un cau on han augmentat espectacularment els missatges d’odi, les mentides, les tergiversacions de la realitat i l’assetjament de nombroses personalitats i famosos d’arreu del món a través de campanyes tòxiques sovint orquestrades amb o sense bots.

3. Perquè no soc ni el primer i espero que no sigui l’últim en deixar aquesta arma de guerra desinformativa en mans d’un dels homes més influents del planeta que, amb l’excusa de donar llibertat a tothom, ha permès el retorn de Trump a X i l’ha convertit en una cada cop més fosca plataforma hegemonitzada per l’ultradreta internacional i governs despòtics com els de Putin Netanyahu.

4. Perquè X és un mitjà de comunicació de nova generació que és usat per altres mitjans de comunicació considerats tradicionals –més rigorosos, honrats i ètics— per difondre les seves informacions i anàlisis. Jo feia servir X per això i per seguir a centenars d’amics, parents, companys, col·legues i experts en qüestions que m’interessen. A partir d’ara, seguiré aquests mitjans, amics, parents, companys, col·legues i savis de referència a través d’altres vies. Continuaré, de moment, a Facebook, Linkedin, Whatsapp i Telegram.

5. X (abans Twitter) m’ha servit des del 2011, quan hi vaig entrar, per retrobar-me amb altres persones conegudes a les que havia perdut la pista feia anys o persones desconegudes amb les quals no tenia altra forma de contactar, i també per compartir idees i exposar les meves opinions o repiular-ne d’altres que m’agradaven o interessaven. En alguns casos, per denunciar o protestar per determinats fets que passaven al meu voltant. I he d’admetre que, en algunes ocasions, ha servit força per arreglar el que amics i veïns consideràvem un disbarat. Tot això, a partir d’ara, provaré de seguir-ho fent a través d’altres mitjans.

6. Deixo X perquè tinc molts parents i amics –ni polítics ni periodistes ni, encara menys, influencers o assimilats— que viuen feliç i tranquil·lament sense tenir cap relació amb X, la qual cosa demostra que és perfectament prescindible.

Participar en X és pagar a Musk. Pagar a Musk és finançar Trump. Animeu-vos i deixeu X. Boicot a Musk! Boicot a Trump!

(pedimos perdón por los errores en el texto de la web, porque no son culpa nuestra sino del corrector de word press)

 

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¿EL PERIODISMO PUEDE VIVIR SIN X?

Algunos sectores proponen su boicot

Si Musk quisiera, Ucrania sería vencida en pocas horas

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

X, antesTwitter, es el gran protagonista de una buena parte de la mensajería por internet. Imposible calcular su importancia, aunque se dice que tiene más de 400 millones de usuarios, o casi.

          Es curioso, cuanta más importancia adquiere este sistema digital, más controversia genera.

Ahora se habla de hacerle el boicot. Lo sugiere, así, el periodista Andreu Farràs en “paios”[1], una web-blog de gran incidencia en la comunidad periodística catalana y referencia para periodistas españoles.

Situémonos respecto a  X, Twitter, para estudiar su importancia, impacto y capacidad de servicio a la comunidad de internet.

Lo primero que hay que decir es que su propietario, Elon Musk, genera cierta desconfianza, por no decir hostilidad, por buena parte de sus usuarios. ¿por qué? Porque Elon es un tipo millonario, el mayor del mundo, que hace y deshace políticas industriales y científicas con una velocidad pasmosa. Con tantos valores es normal que la gente desconfíe, como siempre se hace contra los poderosos.

Es propietario de Tesla, SpaceX, Neuralink y The Boring Company, entre otras. Es decir, toca el sector de la automoción, de la aeronáutica y de la investigación.

En esas empresas, está demostrado, se cultiva la hiperactividad, la competitividad, el trabajar sin descanso y la carencia de respeto de los derechos laborales. Numerosos artículos de internet denuncian que es un auténtico enemigo de los sindicatos.

Lo primero que descubrimos es que Musk es todopoderoso en varios sectores, y especialmente peligroso en el del control del espacio. Su empresa SpaceX dispone de suficiente capacidad en el cielo como para poder impulsar guerras o, lo contrario, terminarlas. Todo a través del control de su sistema de satélites.

Cuando empezó la guerra entre Rusia y Ucrania Musk echó una mano a Volodidir Zelensky, el líder del país invadido, para permitir que su ejército utilizara su red de satélites para fines militares.

No es lo mismo disponer de conexiones digitales de solvencia para poder dirigir tus tropas, que no disponer de esos soportes.

Ahora, con Trump en la Casa Blanca, esas ayudas se van a acabar porque posiblemente el nuevo presidente de los EEUU querrá mediar para acabar la guerra y qué mejor que quitarle potencia al ejército que defiende Ucrania para forzarle a negociar a la baja.

Es decir, en las manos de Musk está acabar con esa guerra en pocas horas. Ucrania se sentiría indefensa si no dispone de comunicaciones para lanzar ofensivas o para defenderse de los ataques rusos.

Y, por supuesto, estamos ante una situación por la que jamás ha pasado el mundo: el poder de una persona, en este caso de Musk, hace que el futuro dependa de sus decisiones.

EL PROBLEMA EN X

X es un sistema de comunicaciones nacido en marzo de 2006, y cuando apareció fue una sorpresa en el mundo de internet. Los usuarios de ese operativo descubrieron un método rápido, sencillo y económico para comunicarse con todo el mundo. Y usando pocas palabras.

Un mensaje podía ser “retuitado” en poco tiempo a millones de personas. Cualquier desaprensivo podía decir que en Valencia, tras la riada, había 800 cadáveres en el aparcamiento de unos grandes almacenes. El bulo corrió y corrió. Todo el mundo sintió un escalofrío… para comprobar, poco después, que era fruto de una mente perversa, apoyada por grupos antisistema y algunos supuestos periodistas.

Pero, con el tiempo X se ha convertido en un problema porque su propietario tiene la capacidad de conducir el flujo de mensajes en un sentido u otro. Brasil se ha desconectado hace poco porque X servía de plataforma para la ultraderecha de Bolsonaro.

Hace apenas cinco años Trump se quejaba de que X le boicoteaba. Hace apenas un mes Musk y el nuevo presidente protagonizaban mítines conjuntos y quizás el oligarca del espacio forme parte del gabinete trumpista de aquí pocas semanas. Hay cierta maniobrabilidad en Musk y en X. Elon puede cambiar de opinión en pocos segundos…

X no es de confianza, pero millones de personas lo usan. Todavía resulta útil para comunicarse rápidamente, para lanzar mensajes a miles de usuarios y para descubrir cosas que uno no sabía antes. De hecho, lo emplean muchos periodistas, aunque sean críticos con X.

Pero X no es un sistema de comunicación neutral. Tiene la habilidad para gestionar cuentas -eliminarlas o darles prioridad-, para potenciar voces o silenciar otras.

Almacena cuanto decimos… sabe de nosotros lo que nadie supone. Percibe tendencias y las impulsa, caso de que coincidan con sus intereses. Poco a poco se ha hecho con el control de buena parte de la comunicación digital. Y eso no puede ser bueno.

Sobre todo porque X es silenciosa…

Es decir, X permite que sus usuarios se escuden en el anonimato, lo que significa que muchos de los mensajes sean tendenciosos, lo que se conoce por fake news, o noticias falsas.

En periodismo no se trabaja con el anonimato, pero es cierto que los periodistas usan X varias veces al día, si no para aceptar sus mensajes, sí para estar informados de las tendencias… Muchos políticos lo utilizan para hacer declaraciones de forma rápida y expeditiva. Nadie les contradice en el sector del periodismo, aunque sí entre el público en general.

Pero X no puede ser una buena fuente informativa por lo que estamos diciendo: permite el lanzamiento de falsos mensajes, no identifica a sus autores y permite que los “bots” -los sistemas de emisión de miles de mensajes anónimos al mismo tiempo- se paseen impunemente por esa plataforma.

X nos vigila, nos intenta orientar, da visibilidad a gentes con intereses ocultos. Musk  ha dicho, recientemente a sus empleados y a la “humanidad” que el periodismo clásico ya no existe, que todos los usuarios de su plataforma son los auténticos periodistas.

Corrió el bulo, hace poco, de que Musk estaba a punto de comprar la CNN. La noticia partió del presidente argentino Javier Miley. No era cierto, pero con la capacidad económica del líder de la informática y del aeroespacio, bien podría ser realidad cualquier día. Naturalmente, las autoridades americanas de la competencia podrían abortar esa operación en su lucha contra la concentración empresarial.

Las agendas de los medios y de los periodistas están repletas de datos confidenciales, pero que pueden ser revelados a través del análisis de los mensajes emitidos a través de X. Dame un mes de tus mensajes y sabré de tus gustos, de tus tendencias sociales, políticas e incluso sexuales.

Naturalmente eso también lo puede hacer Facebook y otras plataformas, pero no figuran en conglomerados tan poderosos como los de Elon Musk.

Una concatenación de mensajes sobre la debilidad de una empresa o de una moneda nacional puede hundirlas. Al día siguiente vendrían las explicaciones y las peticiones de perdón… pero el mal ya estaría hecho.

¿Cómo fiarnos de una persona que ataca a los sindicatos, hace trabajar a destajo a su personal -aunque los pague espléndidamente-, reniega del sistema de comunicación periodística actual y, para más inri, apoya a un Trump relanzado hacia el poder norteamericano? Es relevante el número de trabajadores que ha despedido en los últimos meses. Y eso ha repercutido en la calidad del producto.

Musk es una figura polarizante y multifacética, con muchos admiradores y detractores. Un gran empresario… pero con los pies de barro porque intenta cargarse buena parte del acervo cultural de nuestro mundo, el occidental, claro.

Está en contra de la intervención del Estado en la economía. Aquello del “laissez faire, laissez passer” es su guía principal, y cuando el Estado interviene para regular el mercado para proteger al mismo mercado, Musk se solivianta y lanza sus tropas contra ese intervencionismo.

LA CE, COMO ENEMIGO

Particularmente es enemigo de la Comunidad Europea porque la considera demasiado intervencionista. La CE intenta meter en cintura a las grandes corporaciones de la comunicación, lo que ha generado auténticas campañas de las empresas de Musk en su contra.

La inteligencia artificial se está mostrando como un auténtico campo de batalla de Europa contra EEUU… y también China. En el viejo continente se quiere regular esa nueva arma, aunque nadie sabe cómo. Musk sí lo sabe: déjenme trabajar libremente y les ofreceré un mundo mejor, parece ser su lema de combate.

Y ahora llega el boicot. Son numerosos los periodistas, científicos, políticos y gente normal que estiman que hay que pararle los pies al profeta. Se ha registrado un cierto número de empresas que han retirado su apoyo. No gusta el aumento de discursos de odio y de desinformación. No se acepta que no haya un sistema de verificación de los mensajes.

No gusta que todo el mundo pueda escudarse en el anonimato para divulgar falsas noticias, o noticias falsas.

Numerosos grupos civiles se sienten atemorizados por X. Empieza a cundir la sensación de que no es un espacio seguro y fiable.

Naturalmente no se puede hacer un llamamiento al boicot si la sensación de que X no garantiza la libertad no es ampliamente aceptado por las masas.

Hace falta esperar a que se configure una masa crítica para el abandono masivo de la plataforma de Musk. Pero el camino ha empezado a labrarse.

Manuel López, profesor honorario de laUAB y periodista.


[1] https://paios-catalans.blogspot.com/

¿De verdad son independientes los diarios españoles?

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

A los estudiantes de periodismo se les suele recordar, el primer día de clases, que en España hay libertad de expresión e información. El buen profesor tiene la obligación de matizar. Es cierto que hay esas dos libertades, y las ejercemos…pero no deja de ser menos cierto que la profesión se encuentra con una serie de límites que pone en cuestión esas verdades.

Hablemos de la independencia de los diarios españoles.

Y lo hacemos porque en EL PAIS del 6 de octubre, página 36 de la edición de Barcelona, se publica una noticia que dice “Preservar la independencia de los medios ante la desinformación”. Se trata de una pieza informativa de tres columnas con gran fotografía en la que pueden verse a una serie de directores y editores de diversos medios españoles tratando el tema.

En el fondo de la fotografía se observa un cartel donde se puede leer “El buen gobierno corporativo de los medios de información para proteger la independencia editorial”. Estamos ante toda una declaración de intenciones. Valiosa y atrevida.

La noticia habla de una reunión de directivos para quejarse de la desinformación. Está muy bien. Es cierto que los fake news están a la orden del día. En internet, en sus diferentes canales, páginas y webs aparecen constantemente informaciones falsas, o mal intencionadas, o inventadas. Hay que combatir esa tendencia de esta década.

Pero antes de esto conviene reflexionar sobre la independencia, o no, de los diarios españoles. Es conveniente que nuestro tejado no sea de cristal.

Lo primero que hay que decir es que observamos que esa independencia no lo es tanto porque todos dependen de empresas mercantiles que lo que buscan es obtener un provecho económico. O eso, o quieren influir en la agenda pública por motivos inconfesados, o no, más bien evidentes: tumbar gobiernos, combatir contra la lucha para reducir la contaminación, modificar leyes progresistas…

También se debe hablar de la importancia de las subvenciones estatales y autonómicas para potenciar y/o silenciar determinados medios. La subvención puede ser directa, en forma de dinero, o tecnológica, ayudando a la reconversión de los medios. Las subvenciones deben ser ecuánimes y repartidas en función de diferentes baremos, pero no siempre suele ser así. Quien determina el reglamento de reparto de subvenciones puede orientar su línea en un sentido u otro.

Una diputación provincial puede dejar de suscribirse a determinado medio que ha publicado algo molesto para su presidente y desde ese momento deja de suscribirse al diario. Eso significa que las bibliotecas, los edificios institucionales (delegaciones, hospitales, escuelas, universidades…) dejen de recibir la suscripción que hasta entonces pagaba la Diputación. Estamos hablando de varios centenares de ejemplares. En el caso de Catalunya o Madrid, quizás algunos millares. Se puede hablar de un ataque directo a las finanzas del medio.

Sigamos. No hay más que mirar algunas webs para descubrir que algunos medios tienen una gran participación por parte de fondos de inversión extranjeros. Uno de ellos es EL PAIS. Esto no significa que ese diario se deba a los intereses foráneos, pero es cierto que la toma de decisiones por parte de la dirección nunca, o casi nunca, publicará información alguna contra esos socios del periódico.

No debemos estar en contra de las inversiones económicas en nuestros medios. Se trata de operaciones mercantiles normales en nuestra sociedad, siempre que no se persigan objetivos inconfesables.

Otra cuestión es la relación de los medios con los anunciantes, que significan una sustancial ayuda para acabar el año con beneficios, o con las cuentas en números rojos.

Hay un libro “Biografía de El Corte Inglés”, de Javier Cuartas, editorial Libros Límite, Barcelona, 1992, con nada menos que 804 páginas que apenas tuvo repercusión en los medios. Naturalmente, con ese título, no se decían cosas bonitas de la gran empresa. No tuvo una gran repercusión en los medios.

El Corte Inglés nos sirve de entrada para incidir en esa relación de medios con anunciantes.

Cuando sucedió el sangriento atentado de ETA contra el Hipercor de la Avenida Meridiana, el 19 de junio de 1987, yo trabajaba en El Periódico. Ese mismo día se presentó un representante de El Corte Inglés para pedir que en las noticias que íbamos a publicar no se relacionase Hipercor con El Corte Inglés.

En realidad, era una tontería, porque todo el mundo sabía de esa relación. Lo que consternó a la redacción fue el hecho de que alguien nos pidiera semejante acción.

En El Periódico yo mismo publiqué un gran reportaje sobre Félix Estrada Saladrich. Se trataba de un empresario auténtico, de los que de la nada creó un gran emporio comercial vendiendo muebles. Lo hizo a través de un comercio llamado “Muebles La Fábrica”, todavía existente.

Lo que hice fue un reportaje sobre esa persona, ya alejada de la dirección comercial, que había elevado un gran negocio sobre apenas una pequeña tienda. Finalmente, se hundió, aunque está ya reflotado.

Pues bien, tras mi reportaje desde la dirección de La Fábrica, de aquellos momentos, se interesaron cerca del jefe de publicidad para saber si seguiría hablando del tema de un empresario exitoso caído en desgracia.

Naturalmente la cosa no pasó de ahí. El Periódico siguió disfrutando de su publicidad, pero el hecho no pasó desapercibido para la redacción.

Existe una casuística semejante en todos los medios de información. ¿Quién no ha tenido presiones de un anunciante? , ¿a quién no se le ha retirado alguna campaña?.

A mis estudiantes siempre les pregunto cuántas informaciones críticas contra Caixa Bank han leído últimamente: ninguna. O sobre El Corte Inglés, o sobre el Banco de Santander, o el BBVA…

No se trata de que impulsemos campañas de descrédito de las grandes corporaciones por el hecho de que sean grandes. De lo que se trata es que nuestros anunciantes sepan que, ante todo, los periodistas y los medios para los que trabajamos, nos debemos a la verdad, o al menos a la verdad a la que seamos capaces de acercarnos.

Las presiones de los anunciantes no son diarias. Faltaría más. En caso contrario, no podríamos hacer periódicos.

Pero, sin duda, hay una cierta autorepresión por parte de los periodistas ante determinados temas. Estando en El Periódico pude observar, durante la preparación de los Juegos Olímpicos de 1992, que no se podía escribir nada contra Juan Antonio Samaranch. Se sabía que tenía comprados grandes extensiones de terreno tras el Tibidabo, comarca del Vallés Occidental, a la espera de poder generar polígonos industriales, que hoy son un hecho.

Tampoco se volvieron a publicar fotografías de cuando Samaranch era falangista. Y eso teniendo imágenes del personaje con el brazo levantando y cantando, supuestamente, el himno de esa formación.

Estamos hablando de los peligros que para la independencia representan las presiones económicas y/o políticas. Ante esos peligros, se está discutiendo, ahora, en España la transposición de decisiones europeas en materia de comunicación.

Por ejemplo, la obligación de los medios de informar, cada año, de la composición de su equipo directivo y de los accionistas.

Nada menos.

Con esa información, el lector puede saber qué está comprando, quien está detrás de las páginas que está leyendo.

Otra medida que se propone desde la UE es que la redacción tenga el derecho a discrepar de la política editorial del medio, a través de una respuesta escrita a publicar en las páginas centrales.

EL PAIS ya tiene ese derecho en sus normativas sobre relación con los periodistas. Pero… apenas hay otros medios que hayan seguido ese camino.

Y aún hay más medidas para garantizar la independencia de los medios: que la redacción pueda tener un representante propio en los consejos de administración, como sí se hace en la gran industria alemana.

Queda mucho camino para que los directivos que asistan a próximos encuentros, como el que publica hoy EL PAIS, puedan abordar con plenitud la defensa de su independencia editorial.

La UE nos muestra el camino, y los sindicatos de periodistas están dispuestos a defender lo conseguido hasta ahora y ampliar sus derechos en defensa de la libertad de expresión y de información.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

LAS PORTADAS DEL DRAMA EN VALENCIA:  DE LA VERDAD A LA MANIPULACIÓN POLÍTICA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

Las portadas son la propuesta que cada periódico hace para atraer la atención del lector. Se dice que la portada es el escaparate. Lo es, pero también es muchas cosas más: interpretación, manipulación y desinformación.

Las portadas se deciden en consejos de redacción en los que están presentes el director y su equipo directivo. No es fácil titular, en absoluto, pero cuando se decide la frase definitiva, se está expresando algo más que el resumen analizado de un hecho. Se está expresando la ideología del medio.

Veamos las portadas de los principales periódicos generalistas del día 4 de noviembre:

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”

La Razón: “Los Reyes con las víctimas”

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta  un brote de ira en plena crisis institucional”

El Periódico: “Indignación desbordada”

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”

Lo primero que observamos es que no todos sitúan al rey en su primera página. No lo hacen ni El Periódico, ni el ABC.

Casi todos los titulares que estamos analizando hablan, subjetivamente, de lo que pasó. ¿Y qué pasó? Pues que un pequeño grupo de personas empezó a silbar y a increpar a la comitiva oficial. Algunos, incluso, lanzaron objetos y bolas de barro. En  la comitiva iban el rey, el presidente del gobierno y el presidente de la Generalitat de la Comunitat Valenciana.

El más preciso, pero poco informativo, es El Periódico, al titular “indignación desbordada”. No da más detalles en ese titular de cabecera, no dice contra quien se desbordó la indignación. Ni habla de la violencia, ni del objetivo de la violencia. No da protagonismo a ninguno de los afectados, monarca (y su esposa) y presidentes.

Es cierto lo que dice este periódico: indignación desbordada, pero esa indignación ¿contra quién iba?

El titular menos periodístico es el de La Razón: “Los Reyes con las víctimas”. Ni siquiera ponen una coma entre el sujeto y el resto de la frase. Falta el verbo, que es lo que da acción a la frase, o debería. Es un título valorativo, sin enmarcar ni hablar, para nada, de las acciones violentas que se registraron en torno a las autoridades. Es un título complaciente con la monarquía. Es un título nada comprometido. Tampoco es descriptivo. Ni siquiera es informativo. Corresponde a un diario que quiere quedar bien con el poder, sin especificar nada que pueda molestarle.

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta un brote de ira en plena crisis institucional”. Este título ya tiene más enjundia. Hilvana el brote de violencia, más bien ira, con la situación de la política española. Mete en una sola frase el drama de Valencia y la crítica situación de la política española. Es cierto que la hay: un fiscal general, comprometido; la esposa del presidente del gobierno, bajo sospecha; los presupuestos del Estado, a la espera; alguno de los socios de Sánchez, en la UVI. Pero también es cierto que la economía española va como un tren rápido, que las exportaciones crecen, que baja el desempleo…

El Mundo propone una portada contraria al gobierno, sin tener en cuenta la situación general de España. Estamos ante un diario que hace de la crítica del gobierno su “leitmotiv” central y editorial.

Este periódico separa al rey de la crisis, como si el jefe del Estado no tuviera nada que ver. Recordemos que el rey es el árbitro de la política y que puede “arbitrar” siempre que lo desee, porque nadie se lo impedirá. Si no ha intervenido, sino ha “arbitrado”, es que está de acuerdo con la situación actual de la política española. O como mínimo, está soportándola a ver cómo acaba.

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”. Aquí no hay sujeto alguno, ni acusaciones, diríamos que el viejo rotativo se centra en interpretar una situación complicada resuelta en dos conceptos: “abandono” y “sin consuelo”. Lo encontramos perfectamente asumible, aunque no diga nada de que los reyes fueron protagonistas de unos altercados realmente graves. Graves porque jamás en la democracia española actual se habían visto escenas semejantes.

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”. Este diario intenta dar mucha información en una sola frase. Mezcla la localidad con las autoridades y las escenas que todos hemos visto por televisión. Es cierto, a las autoridades se las recibió, con barro (en las calles y en el lanzamiento por parte de algunos ciudadanos). Pero El País no dice que se lanzó barro contra los reyes y presidentes. Sólo dice que les gritaron “asesinos”, sin más.

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”. Estamos ante un titular descriptivo-interpretativo. Parece que todo el mundo, en Paiporta, hubiera protagonizado la revuelta, cuando sólo fueron algunas decenas de personas, y aún.

Y, observemos, que en la frase se dice que la explosión fue “ante” y no “contra”. No han querido mojarse en un titular que podría ofender a La Zarzuela y a La Moncloa.

Es un titular que camufla la verdad de lo que ocurrió. La explosión de ira fue contra las autoridades, no ante las autoridades.

En conclusión: nuestros rotativos deberían volver a la facultad de periodismo para  hacer un taller de titulación de noticias. Y no se molesten, no hay acritud en mi propuesta, sólo una sugerencia.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

UNIVERSIDAD PÚBLICA O PRIVADA: LA CALIDAD ESTÁ EN JUEGO

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Si tienes un hijo que quiere ser periodista, por ejemplo, pero la nota de selectividad no le basta para entrar en alguna universidad públicas, ¿qué harás?

Muy sencillo: si tienes dinero, lo matricularás en una privada. En caso contrario deberás hacer martingalas para que el “niño” o “niña” empiece otra carrera, por ejemplo, pedagogía, y en cuanto acabe el curso, con algunos aprobados, intentar utilizar la pasarela para pasarse a periodismo.

Pero eso son maniobras que poca gente emplea. Si tienes dinero, enviaras a tu retoño/a a la privada. Prepara entre 9.000 y 15.000 euros al año. Esto es, casi 50.000 euros te va a costar la carrera de tu hijo/a. Es decir, te quedarás sin el Tesla que tanto te gusta…o te empeñarás y/o empeñarás a tu descendencia.

EN CASO DE PODER, ¿MATRICULA EN LA PÚBLICA O EN LA PRIVADA? ¿CUAL ES LA MEJOR OPCIÓN?

Yo he sido profesor titular de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona) desde el año 1986 hasta el 2010. Aún lo sigo siendo, pero con la categoría de profesor honorario. Es decir, alguna conferencia al año, participación en algún libro de investigación y poco más.

A lo largo de mi carrera docente ostenté algunos cargos: miembro del claustro de la universidad, vicedirector de profesorado, secretario de departamento y miembro de algunas comisiones de trabajo.

También he sido coordinador de licenciatura, lo que me obligaba a analizar las peticiones de convalidación hechas por estudiantes, casi todos, latinoamericanos. Tarea ingrata, porque tienes que comparar las asignaturas del optante y las de tu facultad.

Se dieron situaciones absurdas: una estudiante de un país centroamericano quería que le convalidáramos una asignatura de título “El caballo”. Y al leer el programa de esa materia se podía observar que el título era literal: “qué es el caballo, partes del caballo, clases de caballo…”

Esta estudiante procedía de una universidad privada, hecha para la élite de su país, y regentada por una orden religiosa.

Naturalmente no le dimos ningún crédito por esa asignatura, pero me quedó la duda sobre qué se enseña en las universidades privadas, no ya de América, sino en las nuestras.

La universidad privada tiene muchos puntos a favor. Por ejemplo, son nuevas. Esto atrae. Lo nuevo permite experimentar, crear, desarrollar… Algunas están muy bien equipadas: amplios campos, magníficos edificios, buenos laboratorios…

Pero no investiga, o casi no lo hace. Las universidades deben ofrecer no solo conocimientos, sino la obligación  de investigar.

No selecciona a su alumnado en función de su nivel académico, se acepta a todo el mundo que tenga dinero. Lo contrario de la universidad pública, donde se entra según la nota de selectividad.

Otra ventaja es que su profesorado es más joven que en la pública. Pero eso también es un hándicap, porque no tienen historia acumulada, experiencias desarrolladas, intercambios a lo largo de muchos años con otros centros universitarios.

En España hay ya más universidades privadas que públicas. Eso, en sí, no es ni bueno ni malo. Es un hecho. La pregunta es si esas nuevas universidades privadas están preparadas para ofrecer y obtener una buena calidad de sus estudiantes.

Detrás de una nueva universidad privada podemos encontrar alguna institución, también privada, con enormes recursos económicos. El hecho es que algunos fondos de inversión extranjeros han visto negocio en este sector y están invirtiendo.

La pregunta es: ¿puede el dinero, el capital, interferir en lo que considera que es imprescindible, la libertad de cátedra? Sin duda.

Y digo sin duda porque no hay ninguna universidad privada que pueda considerarse ya no comunista, sino de izquierdas.

Elegido el equipo director de la privada, se selecciona al profesorado. Muchos de sus docentes han sido rechazados por la universidad pública. No porque sean malos, sino porque no hay plazas para todos.

También es cierto que si han sido rechazados es porque no han podido ganar ninguna plaza de titular, de lector o de ayudante. Es decir, hipotéticamente el profesorado de la privada no es mejor, ni mucho menos, que el de la pública.

Esta distinción es vital para que la familia estudie si meter a sus hijos en una universidad o en otra. ¿para qué gastarme 50.000 euros en cuatro años en una universidad privada si en la pública casi es gratis (4.000 al año) y, encima, objetivamente es mejor?

Pero la universidad privada tiene algunos otros factores positivos. Suele tener mejor relación con la industria, ya que procede del campo económico liberal. Tendrán mejores opciones para enviar a sus alumnos a realizar prácticas en más empresas, y mejores, que la pública.

La universidad privada tiene otra ventja sobre la pública: accede antes a las nuevas tecnologías y nuevos instrumentos, fruto de su capacidad económica y una gestión de dirección más ágil.

Por eso, nunca debemos olvidar que la universidad privada tiene dos objetivos: ganar dinero y crear élites para que el sistema siga funcionando.

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA, SUS VENTAJAS

A diferencia de las universidades privadas, las públicas no son clasistas. En ellas se matriculan quienes tienen buenas notas. El dinero no es ningún obstáculo, y hay un sistema de becas casi suficiente…

En las públicas se investiga. Es una obligación para los docentes que tienen plaza, o para los estudiantes de doctorado. Es decir, las universidades públicas trabajan para preparar las futuras generaciones y trabajan para solucionar los problemas de la sociedad a través del desarrollo de investigaciones inéditas.

En las públicas no se segrega por sexo, género, color de la piel, clase social o ideologías.

Es decir, estamos ante un ámbito donde el debate es amplio porque los alumnos proceden de todos los sectores y estratos sociales. La educación en las públicas se basa en la libertad de opinión.

En una misma aúla podremos encontrar a estudiantes que votan o militan en partidos de extrema derecha o de extrema izquierda. Que son nacionalistas o españolistas… del Madrid o del Barsa.

Hay libertad de cátedra. El profesorado se rige por unas materias que están dentro de asignaturas compactadas, pero el docente tiene libertad para incluir cuantos temas considere oportunos para enriquecer al alumnado.

La contratación del profesorado titular se hace por oposición: un ordenador designa un tribunal que juzga a quienes opten a una plaza. Naturalmente puede haber corruptelas de grupos afines, pero si las hay, un segundo tribunal resolverá las apelaciones. Nadie que no tenga capacidad, autoridad, prestigio y un buen currículo académico podrá entrar en la pública… aunque aceptamos que pueda haber algún caso a estudiar detenidamente.

La universidad pública garantiza la ecuanimidad, el respeto, la equidistancia y la transparencia, lo que no puede decirse de la privada.

Recientemente un colega de una universidad privada catalana me confesó que algunos de sus alumnos creen que deben ser aprobados porque pagan puntualmente las altas matrículas. Y se refirió a ellos como “pijos”. Naturalmente estamos ante casos puntuales, porque la inmensa mayoría del estudiantado de la privada va a clase a aprender, no solo a aprobar.

En la universidad pública hay libertad absoluta para organizarse en sindicatos, grupos, tribus… y manifestarse por el campus y salir en la prensa sin que nadie los censure. No recuerdo ninguna manifestación en la universidad privada a menos que echemos mano de la hemeroteca y descubramos algunos conflictos en la universidad de Navarra.

En resumen, la universidad pública tiene muchas más ventajas y cualidades que la privada, aunque, es cierto, la pública tiene que mejorar, ser dotada de más medios y eliminar buena parte del burocratismo que la encierra.

Manuel López

Profesor honorario de la UAB y periodista.

EL PERIODICO, CLAVES PARA MEJORAR LAS VENTAS

Anteriormente hemos criticado la oferta de EL PERIODICO (antes, de Catalunya) porque el declive de ventas, creemos, está directamente relacionado con diferentes aspectos, muchos de ellos negativos.

Decíamos que la compaginación y la ordenación seccional y temática del diario no era la correcta. Que el bloque de opinión era bueno, pero demasiado extenso e insertado en un espacio demasiado privilegiado.

El declive de ventas puede deberse a estos aspectos, sobre todo si tenemos en cuenta que el público histórico de EP (CAT) corresponde al de la clase media no hiperpolitizada, amante de los temas sociales y del deporte. Y educada en un formato periodístico más amable y ordenado.

Naturalmente el director, Albert Sáez, puede considerarse el máximo responsable, pero sería injusto decir que todas las culpas han de recaer en él. Es la empresa editora la que le dice al director cuál es la línea a seguir y es el director el que implementa esas indicaciones.

Quizás Prensa Ibérica creyó que orientar EP (CAT) hacia una línea más ideológica, más “dura”, más profunda, sería una buena baza para intentar influir en la agenda diaria de la política catalana y española.

Pero esa batalla está perdida, de ahí que EP (CAT) sólo esté vendiendo menos de 20.000 ejemplares.

HAY SOLUCIONES

Pero hay soluciones, o, cuando menos, algunas propuestas que, al ponerse en marcha, podrían reorientar el diario en cuanto a incidencia social y en cuando a ventas.

Hemos ultimado un estudio sobre propuestas para EP (CAT) que todavía es inédito, y que esperamos presentar en alguno de los congresos que se realizarán en los próximos meses, especialmente el de la Sociedad Española de Periodística, de la que tuve el honor de ser su presidente hace algunos años.

PROPUESTAS

La primera propuesta es que la redacción ha de saber a qué público se orienta. Eso requiere algunas reuniones del consejo de la redacción, quizás en grupos pequeños. Se ha de confirmar que nos dirigimos a la clase media urbanita, algo progresista, del Barça y dispuesta a pagar 2 euros, o algo más por un producto que sea fácil de leer en 20 o 30 minutos y que sea gráficamente atractivo.

La plantilla de periodistas es muy buena, pero hay que saber reorientarla hacia objetivos diferentes. Se redacta bien, pero los periodistas no son los que tienen la autoridad para definir el producto diario.

Se ha de dar un protagonismo mucho más importante a la fotografía, a la imagen. Esta propuesta pasa por dedicar una o dos páginas a insertar fotos del día (del día antes, claro) con un buen texto de apoyo, no más de 3 líneas. A esta figura se le ha venido llamando fotopie, y que antiguamente empleamos en el diario complaciendo al lector. Cuantas más fotos, mejor. Y se ha de abandonar la idea de fotografías de hombres encorbatados que se dan la mano ante una reunión de altura.

Un pie de foto no puede decir: una señora mira un escaparate, eso ya se ve en la imagen. Alguna de las ideas del texto han de servir para ilustrar la foto explicando algo de interés.

Respecto a la redacción, se ha de cuidar mucho la selección de los cuadros medios: redactores jefes y jefes de sección. Ellos son los que han de movilizar a los redactores para que aporten noticias. Ya sabemos que el periodismo actual, tan mecanizado y burocratizado, exige de los periodistas estar muchas horas delante del ordenador. Esto debe cambiarse.

Las fuentes informativas de EP (CAT) han de ser mejoradas: deben utilizarse menos fuentes oficiales y más de personas cercanas a los hechos.

La calle es donde están las noticias.

De qué sirve dedicar una página a reproducir las declaraciones de Pedro Sánchez y dedicar la página siguiente a recoger las respuestas del jefe de la oposición: todo debe ir junto, resumido, bien trabajado.

Los titulares también han de ser objeto de revisión. No puede ser que se informe de algo que todo el mundo sabe desde la noche anterior por TV o internet. Los titulares han de enmarcar la noticia, han de matizarla, han de interpretarla.

CAMBIAR EL ORDEN SECCIONAL

Otra propuesta es alterar el orden de las secciones. No puede ser que la sección de Opinión esté en el centro, como un cuadernillo separable. Se le ha de dar un lugar especial, pero sin tanta enjundia. Con dos páginas de opinión será suficiente.

Pero puede haber más opinión a lo largo de todo el diario: insertando columnas de gente que sepa de algo y que sepa escribir. Nuestros colaboradores escribirán sobre temas de la propia página, para apoyar con argumentos alguna de las noticias. O lo harán sobre temas del día que sean especialmente susceptibles de ser narrados con buena pluma. Esas secciones, de una columna, irán siempre en un lugar fijo. Y tendrán la fotografía del autor y su correo electrónico.

El orden de las secciones es algo a estudiar a fondo…

El tema del día parece todo un acierto. Le puede seguir sociedad y después política. La economía, al final y bien trabajada, pero no muy extensa. La cultura ha de huir de ser influida por los promotores musicales y artísticos.

Los deportes serán una de las secciones estrella del rotativo. Hay buenos periodistas en esa sección, a los que se debe ayudar con más espacio, especialmente para las imágenes. En un partido de fútbol o de basket hay miles de movimientos de los jugadores que son expresiones artística de gran valor. Aprovechemos a nuestros fotógrafos, no los enviemos a ruedas de prensa insulsas. Esas imágenes ya los dan las agencia.

Naturalmente todos estos cambios en la morfología y contenidos de EP (CAT) serán inútiles -o no tanto- si no acompañamos esa renovación con otras medidas.

PROMOCIÓN EXTERIOR

La primera medida es que el diario ha de publicitarse exteriormente. Algunas vallas, algunos spots en TV… imaginemos que alguno de esos anuncios están hechos en una cafetería donde algún personaje del teatro, la tv o el cine explican que cuando toman el café matutino leen el rotativo.

Eduard Fernández (El 47), Joel Joan (Plats Bruts), Pep Agut (artista plástico), Carmen Maura o gente corriente, de la que le gusta leer tomando el café o leyendo prensa en el metro o el autobús.

En realidad, este tipo de publicitarse debería ser adoptado por la Asociación de Medios de Información (AMI), que viene a ser la patronal de la prensa diaria, pero este organismo no acaba de funcionar y, además, parece que le trae sin cuidado el hecho de que el periodismo en papel se hunda cada vez más.

EP (CAT) tiene en sus manos la posibilidad de explorar ciertas vías de comercialización. Algunas ya han sido probadas en los años sesenta y setenta: los voceadores. La propuesta es vender diarios en estaciones del metro y de Renfe en las horas punta a través de un vendedor que vocee el producto que vende. No hace falta que esté cuatro o cinco horas. Únicamente las horas de máxima afluencia.

Con AMI podría experimentarse la venta de diarios y revistas a través de máquinas automáticas. Debe resolverse quien las recargaría y vaciaría: quiosqueros próximos o porteros de inmuebles cercanos o…

Nueva York está llena de este tipo de expendedoras, y la gente consume lo ofrecido.

Este tipo de máquinas también puede situarse en universidades y centros de trabajo con miles de empleados, al lado de las máquinas de refrescos y chucherías.

Este diario tiene un sistema de suscripciones que no funciona del todo. Es decir, puede revitalizarse a través de promociones y atención personalizada. La Vanguardia y El País tienen un servicio permanente para repartir ejemplares de forma urgente en caso de que no haya sido repartido en el domicilio del suscriptor. Si EP (CAT) lo tiene, mejor.

Pero para alcanzar unos niveles de ventas aceptables -pongamos, 50.000 ejemplares- es necesario, ante todo, tener mucha voluntad, aceptar los errores e insuficiencias y establecer el clásico método de error, acierto.

En resumen, EP(CAT) tiene mucho camino por delante si se reacciona a tiempo, y ese tiempo ha llegado.

Manuel López, Periodista, Profesor honorario de la UAB.

El Periódico, un diario que traiciona sus orígenes y está a punto de desaparecer

El Periódico, antes El Periódico de Catalunya, ha pasado en menos de un decenio de vender cerca de 200.000 ejemplares a 17.000. No es algo que le distinga de otros diarios. El País es el único que vende más de 50.000.

Pero hay algo que diferencia a El Periódico del resto de diarios españoles y catalanes: ha traicionado su modelo original. Su público se ha perdido con la paginación hecha hace pocos años…y la dirección no ha sabido reconducir ese despropósito.

En sus inicios, y durante varios decenios (El Periódico de Catalunya salió a la calle en octubre de 1978, y yo fui uno de los fundadores) este diario se dirigió a un público de clase media, catalanista, liberal, poco ideologizado, con poco tiempo para leer prensa diaria… y fue un éxito.

Al principio se aprovecho de un nuevo modelo de diseño, parecido al US Today, de EEUU: amplios espacios, blancos para equilibrar textos no demasiado extensos, grandes fotografías, y con el tiempo, color en todas sus páginas.

Los temas preferidos eran los de sociedad, deportes, cultura, aunque trataba a fondo, pero sin tanta extensión como otros medios, la política.

Al principio se decía que teníamos que hacer un diario que se pudiera leer en 20 minutos. Y lo conseguimos. Aprovechando la gran crisis de la prensa generalista de Barcelona -con el hundimiento de El Correo Catalán, Mundo Diario, Catalunya Express, El Noticiero Universal, Solidaridad Nacional y la Prensa- nuestro diario pasó de vender 0 ejemplares a 150.000, aproximadamente en pocos años.

El orden de las secciones era el clásico: portada, política, sociedad, cultura y deportes, además de la gran sección de anuncios. Parecía que ese modelo tendría años de vida, muchos.

Pero esto cambió por dos motivos: la prensa en papel resultó terriblemente perjudicada por la aparición del mundo digital y eso coincidió con el hundimiento de la publicidad de pequeños anuncios, especialmente del sector de la vivienda y de la prostitución. Esos dos sectores se han pasado a Internet.

Los últimos cuatro directores fueron: Rafael Nadal Farrera de 2006 a 2010; Enric Hernández (2010-2019); Anna Cristeto (2019-2020) y Albert Sáez , desde 2020.

Pues bien, el declive empezó con el fortalecimiento de Internet y con las dudas de los equipos directivos ante un factor, ineludible factor.

Pero ha sido Albert Sáez el que ha llevado a El Periódico camino de su desaparición. Ha cambiado el modelo: de ser un modelo pensado para la clase media, con una capacidad de lectura y atención al diario de media hora, a necesitarse más de una hora en estos momentos, octubre de 2024.

El orden de las secciones ha cambiado, y en el cuerpo central aparece la sección de opinión, como si se tratara de otro diario. Incluso tiene su propio director editorial.  No hay que dudar de la calidad de las piezas que aparecen en Opinión, pero no es una buena oferta para unos lectores acostumbrados a leer en diagonal, rápido, con titulares bien claros y textos bien definidos. Y todo ello con una buena oferta de imágenes.

Hoy, nadie parece comprar El Periódico por su oferta en la sección de Opinión. Repito, no porque sea mala. Sencillamente, porque no es para un modelo que nació popular y se ha convertido en algo que nunca será: Le Monde, New York Times. Ni siquiera en el diario ABC, de Madrid, donde la sección de opinión tiene sus seguidores desde hace muchos años.

En resumen, El Periódico, antes de Catalunya -grave error la desaparición de la apelación nacional- va camino de la desaparición para consternación de quienes lo fundamos y de los lectores habituados a un diario ágil, moderno, de fácil lectura, y asequible al tiempo de cada comprador.

Manuel López, periodista, profesor honorario de la UAB.

DE PERIODISMO PARA GENTE QUE AMA EL PERIODISMO

Empezamos otra web, después de mantener durante años http://www.universcat.eu, para seguir hablando de periodismo. Un periodismo auténtico, si es que sabemos, en realidad, qué quiere decir esto.

En realidad, periodismo auténtico es el alejado de mentiras, de intereses económicos, políticos o sociales. Es decir, nos interesa el periodismo en estado puro. Ya sé que es una utopía, pero las utopías nos guían hacia un objetivo deseable que nunca alcanzaremos, pero que, por el camino, nos hace mejorar nuestra intención, nuestros valores, nuestros anhelos y nuestros deseos.

Aceptamos colaboraciones, que publicaremos siempre que respeten la ética periodística.

universcat

Estem provant el blog a wordpress, on explorarem les diverses funcionalitats que ofereix aquesta plataforma tan versàtil. A mesura que creem i publiquem contingut, experimentarem amb diferents temes i dissenys, així com amb plugins que poden millorar l’experiència del nostre públic. L’objectiu és no només compartir informació, sinó també establir una comunitat de lectors interessats en els nostres continguts.