POR MANUEL LOPEZ, PROFESOR DE UNIVERSIDAD Y PERIODISTA
La plataforma de EEUU interviene en la campaña electoral de Brasil, ¿lo hará en la de España?
Sí, la gran empresa que está detrás de Meta está contra la democracia. Gracias a unos empleados de esa plataforma de plataformas la prensa brasileña ha informado que Meta ha manipulado algoritmos para favorecer al candidato Bolsonaro y perjudicar al gran rival Lula.
Los periodistas estamos obligados a desconfiar de los medios manipuladores, aunque signifiquen una buena entrada de dinero en nuestros periódicos, emisoras de TV, de radio o de nuestras publicaciones digitales.
Tenemos la gran suerte de que hay empleados y empleadas de grandes empresas que tienen conciencia social o política y que informan de lo pasa dentro para impedir que la sociedad siga engañada.
Hubo una mujer, poco después de acabada la IIGM que pasó información a los rusos para que pudieran hacer su bomba atómica. Naturalmente fue considerada como espía y acabó sus días en la cárcel. ¿por qué lo hizo? Pues para que EEUU no tuviera el monopolio del terror nuclear y equilibrar la balanza de fuerzas.
También ha habido casos de trabajadores en empresas lácteas que han denunciado la mala calidad de ciertas partidas. O de empleados de cierta empresa automovilística que alertaron de que los vehículos de su empresa contaminaban más de lo que decían los manuales.
El caso que nos importa es el de Brasil, metidos en unas elecciones muy reñidas.
Meta tiene diferentes empresas todas ellas relacionadas con la comunicación entre ellas, las que más importan para el objeto de este comentario, se hallan: Facebook, WhatsApp e Instagram.
El diario El País, el pasado 18 de octubre del año vigente, publicaba en su página 13 un reportaje sobre la importancia de las plataformas en internet. En el artículo se informaba que diversos empleados de Meta en Brasil habían informado de que la plataforma había manipulado por algoritmos para dar preferencia al partido de Bolsonaro sobre el de Lula.
El País, con el título de “Trabajadores de Meta admiten que el ultra fue favorecido frente a Lula” se hace eco de una información publicada por Folha de S. Paulo. Es decir, de alguien que desde Brasil se atreve a denunciar públicamente tamaña manipulación.
El tema significa que los propietarios americanos de Meta han tomado parte y partido por la derecha-derecha del gran país sudamericano, precisamente el que más población tiene y que está en pleno proceso electoral para dirimir, en segunda vuelva, quien ganará la presidencia de la nación: Lula o Bolsonaro.
Se trata de una injerencia absolutamente despreciable por parte de esta empresa estadounidense. La manipulación del algoritmo permite que se distribuyan en la red ciertos comentarios e informaciones hechas por seguidores de uno u otro. Si al algoritmo le dices que todos los escritos que lleguen con la palabra Lula sean postergados o silenciados, el equilibrio o neutralidad de la plataforma se rompe, se hace pedazos.
Preguntado el Chat GPT nos dice: “Sí. Folha de S.Paulo ha publicado críticas y reportajes cuestionando actuaciones de Meta, especialmente sobre la moderación de contenidos y las elecciones brasileñas. Por ejemplo, en octubre de 2026 informó sobre mensajes internos de Meta que, según el periódico, reconocían restricciones que perjudicaron cuentas de Lula; además, un artículo de opinión de enero de 2025 calificó de preocupantes cambios de Meta en sus políticas de verificación de datos. (www1.folha.uol.com.br)”
¿Cómo confiar en quien nos engaña?
Estamos ante una injerencia no solo empresarial sino también política por parte de Meta y, también, de Estados Unidos. Se trata de la primera, o unas de las primeras, denuncia hecha pública por personas cualificadas sobre la manipulación en la red y en las redes.
Naturalmente estos trabajadores de Meta se están jugando el empleo, pero hay veces que merece la pena un sacrificio si lo que estás haciendo va en contra de tu ética, de tu moral, de tu manera de afrontar la vida profesional.
Existe la creencia de que la tecnología es neutral. Evidentemente, si haces un programa sin condicionantes sociales, económicos o políticos, la tecnología será neutral. Pero la tecnología la hacemos las personas… pero detrás pueden estar los intereses de grandes grupos empresariales.
El partido de Lula ha llevado el caso ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Ya veremos hasta donde llega la denuncia, cuando la mayor parte de las naciones sudamericanas están en manos de la derecha o de la ultraderecha.
Se ha denunciado que al poner en la plataforma el nombre de Lula sistemáticamente el sistema te lleva a una web de Bolsonaro. Es decir, penalizando al líder de la izquierda.
¿Estamos hablando sólo de Brasil? evidentemente no. Si Meta realiza una intromisión en un país, ¿cómo asegurar que no lo hace en otros cuyos gobiernos no sean bien aceptados por EEUU, como por ejemplo España?
CÓMO DEFENDERNOS
El ciudadano normal, a título personal, no puede plantearse una lucha contra el todopoderoso Meta. Pero hay otras vías para conseguir que el gigante norteamericano deje de censurar.
Por ejemplo, leyes sancionadoras. En España tenemos diferentes organismos profesionales -algunos periodísticos- para investigar y abrir expedientes a quienes censuren o manipulen los medios.
Si Meta “delinque”, estaría bien una ley que le multara o, mejor aún, la desconectara de la red de internet.
Otra vía es la del boicot del público. Una gran campaña contra las empresas que se publiciten en Meta sería otra vía para obligar a la compañía a centrarse en ofrecer calidad y neutralidad.
Otra vía, la más contundente, es que miles de millones de personas dejaran de participar en los productos de Meta. No bajará nuestro nivel de vida si no empleamos Facebook, WhatsApp o Instagram. Incluso sería ventajoso para nuestras mentes dejar de trabajar con alguien que se sabe que manipula la información.
En resumen, Meta se ha inmiscuido en la política brasileña y, tal como están las cosas, también puede hacerlo en la campaña electoral española.
Hay que estar vigilante y desconectar si las cosas van por ahí.
Manuel López, profesor jubilado de la UAB y periodista.

