Periodismo e IA: un matrimonio complicado… como casi todos

Esto del matrimonio es un tema complicado, cosa sabida. ¿Cómo no va a ser complicada la interrelación entre periodismo e Inteligencia Artificial (IA)?

Vamos a estudiar qué le pide el primero al segundo y este al primero.

Damos por hecho de que esta relación, que ahora acaba de empezar, va a durar muchos años, a no ser que la tecnocracia se invente otro programa que supere a lo que ya tenemos en nuestros ordenadores.

En un matrimonio los cónyuges esperan del otro fiabilidad. Es decir, que no se engañen. Que, si hay problemas, se pongan encima de la mesa para poder estudiarlos y, si se puede, arreglarlos.

El periodismo le exige a la IA esa fiabilidad sin creer, en el fondo, que la vaya a obtener. ¿Cómo fiarse de un sistema que está hecho por grandes corporaciones capitalistas que lo que buscan es el lucro?

Peor aún, lo que buscan -o pueden buscarlo- es el control ideológico de las masas.

Ante esa situación, los periodistas que utilizan la IA saben que han de emplearla con mucha prevención. Nunca debe recogerse todo lo que nos ofrece el programa sin someterlo a un severo análisis político e ideológico.

Pensemos que lo que hace la IA es responder a nuestras preguntas o retos buscando respuestas en todo lo que está en internet. Lo que no está, no existe.

Y ¿quién es el que nutre la red de redes? En primera instancia todo ciudadan@ que inserte  en la red un web o un blog con sus escritos o comentarios o documentos gráficos.

Pero el sistema de IA está preparado para discernir qué consulta y qué no. No tocará temas que alaben a los terroristas -lo que es un descanso-, o la pornografía infantil. ¡Faltaría más!

Pero hay más temas censurados por la IA. Por ejemplo, no admite chanzas sobre el presidente de los Estados Unidos.

Al crearse la IA yo mismo sometí a prueba al nuevo invento proponiéndole que escribiera un cuento en el que el presidente Donald Trump saliera del armario, es decir, que mostrará su faceta de homosexual. Pues bien, el sistema me respondió que no estaba preparado para semejante reto.

Ya sé que fue una pequeña maldad por mi parte, pero una maldad inocua, ya que se trataba de un chiste o algo así.

Si la IA fuera fiable pasaríamos a la siguiente vertiente del supuesto matrimonio: las fuentes.

En muchos escritos la IA sí que muestra las fuentes, pero no siempre. Es decir, nos ofrece textos en los que propone una serie de relatos que no sabemos exactamente su procedencia. Claro que muchas veces se trata de afirmaciones menores, sin menor importancia, pero sí esconde fuentes en temas menores, ¿cómo sabemos que no lo hace en temas mayores?

La siguiente exigencia del periodismo debe ser la concreción. No nos apetece tener que releer cientos de líneas de IA. En muchas ocasiones se nos contesta con largas explicaciones que no nos sirven para nada. Lo que hace IA es ocupar nuestro tiempo y nuestro espacio. En periodismo, ambos valores son materia de primer orden.

Si la IA nos hace perder tiempo en relatos vacíos de contenido, nos impide ocuparnos de otros temas de más interés.

Fuera la fantasía. Ya sé que en un matrimonio normal la fantasía puede alegrar la vida, tanto en el aspecto sexual como en el afectivo. Pero la fantasía no nos sirve de nada a los periodistas.

Lo que ya no se le puede pedir a la parte fuerte de este matrimonio -que es la IA-  es que nos explique cómo le han programado los algoritmos.es decir, quien decide qué entra y no entra en la programación y en las respuestas. La opacidad es absoluta.

Es como si en un matrimonio uno de los cónyuges sabe que el otro le engaña, pero no sabe cuándo lo hace ni con quién lo hace. Ni por qué lo hace.

El periodismo puede pedirle a la IA que le ayude a analizar grandes volúmenes de documentos. Encontrar patrones y conectar datos, siempre teniendo en cuenta la sospecha por parte del periodista.

La verificación es otro de los aspectos que se ha de exigir a la IA. Debemos esperar de ese programa, o super programa, que detecte inconsistencias y descubra fuentes originales. De nada nos sirven las fuentes de tercera mano, aquellas fuentes que nos remiten a otras fuentes, que a su vez citan a otra. Únicamente nos interesan fuentes originales, de primera mano, vaya.

También se le podría pedir a la IA que transcriba entrevistas orales, traduzca textos, resuma nuestros largos escritos y clasifique archivos.

Se le puede pedir a la IA que ayude a la ciudadanía a entender qué pueden hacer estos sistemas, cuáles son sus límites -si los tiene- y como afectan a la sociedad.

Se le puede pedir a la IA que nos informe de quien está detrás de ella, de sus algoritmos, de sus decisiones. Qué empresas y qué empresarios impulsan las nuevas tecnologías y, quizás, quizás, la IA nos desvele sus agendas ocultas, aunque es difícil.

Sería interesante que la IA descubriera los modelos de negocio de sus promotores, impactos, errores, sesgos y decisiones, pero me temo que esta tarea corresponde más a los humanos que a los 0 y 1 de la programación.

Quizás esperemos de la IA que descubra tendencias y posibles historias en bases de datos.

Pero la IA lo que no va a hacer es salir a la calle a buscar noticias, cultivar fuentes, comprender textos, proteger a personas vulnerables y responder a sus errores con la autocrítica.

Por cierto, buena parte de lo escrito en las últimas líneas me lo ha ofrecido la IA.

En resumen, sobre lo que el periodismo espera de la IA: la IA no hace periodismo. Y siempre se debe desconfiar de ella. Recuérdese que el algoritmo puede auto renovarse cada 24 horas si lo quieren en EE.UU., sin pedir permiso, ni informar.

¿Y que puede esperar la IA del periodismo?

Que se confirme como un factor de relatos inéditos. Que no se limite a reproducir datos generados por ella. La IA puede esperar del periodismo que desconfíe de ella: que contraste las fuentes que se le ofrecen y analice las consecuencias de trabajar mal.

La IA es muy arrogante: si se la utiliza, espera que se diga en el texto que parte del relato lo ha aportado ella.

Si la IA pensara -ahí está la gran duda- podría pedir al periodismo menos velocidad y más verificación, más contexto

En resumen, ese matrimonio, que ahora empieza su vida en común,  se puede enriquecer mutuamente, siempre que los periodistas sean responsables, que asuman el protagonismo de las noticias y sean honestos.

Más resumen: la IA puede asistir, pero no sustituir el juicio original. (Y esto último también es de la IA).

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Author: universcat

soy periodista y profesor de universidad. tengo seis libros publicados. me interesa la comunicación periodística y la literatura.

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