¿SON RACISTAS LOS PERIODISTAS?

Por Manuel López, profesor jubilado de la UAB y periodista.

Yo, como periodista, he visto cosas que nadie podría imaginar. Pero eso les ha pasado a todos los colegas. Trabajando en El Periódico de Catalunya, en la sección de Sociedad, un buen día -a principios de 1984- recibimos una “denuncia” de una vecina del Barrio Chino (ahora Barri del Raval), en Barcelona, quejándose del ruido que hacían los clientes de un bar donde se reunían subsaharianos, que la vecina tildaba de “negros”.

Me desplacé, como era mi obligación, y hablé con vecinos y con el propietario del local, otro “negro”. Estuvo amable y educado, reconoció que sus clientes solían salir a la calle a acabar sus bebidas y que siempre les llamaba la atención para que no armaran jaleo y molestaran a los vecinos. No tomaban alcohol por ser o musulmanes.

Pero también me dijo que a veces los vecinos respondían de forma violenta. “Ven aquí, John”. Y se acercó uno de los clientes. “Enséñale la cabeza a este periodista”. Y pude ver una gran herida, una especie de grieta recubierta de gasas y esparadrapos ensangrentados. “esto se lo hicieron anteayer, cuando le lanzaron una Xibeca desde uno de los pisos”.

Una Xibeca es una cerveza en un envase de un litro. Es decir, de un kilo de peso.

Regresé de inmediato a El Periódico y hablé con el redactor jefe de mi descubrimiento. Ya me veía en portada con el título “un vecino le abre la cabeza a un subsahariano con una Xibeca”. Mi gozo fue a parar a un pozo, porque el redactor jefe, mi amigo, me dijo una frase histórica: “LOS NEGROS NO COMPRAN PERIÓDICOS”.

Eso, ahora, no habría ocurrido. Para eso está el comité profesional y el sindicato, para defender los derechos de los periodistas.

 Pero, surge una pregunta: ¿y si no actúan los comités y los sindicatos?

Nos situamos en un marco especialmente delicado. Los medios suelen defender los derechos humanos, es decir, están a favor de defender la libertad de expresión y otras libertades. Pero ¿siempre defienden esos DD.HH.?

¿Hay racismo en los medios?, ¿entre los profesionales?

Vayamos por partes. Las redacciones, en los países occidentales, están formadas por gente blanca, educada en las iglesias  cristianas -más o menos- y que tienen un nivel de vida de tipo medio o incluso superior.

En las redacciones, los jefes y directivos suelen ser personas algo mayores, con educación también cristiana -más o menos- y niveles de vida superiores. Han vivido muchos episodios a lo largo de sus vidas y últimamente, desde hace unos veinte años, se han visto sorprendidos por el asalto masivo de migrantes del tercer mundo al suyo, tanto en Europa como en Estados Unidos.

No está demostrado que estos directivos y jefes hayan superado el eurocentrismo clásico del siglo XX. Es decir, no está claro que hayan experimentado una reflexión sobre el proceso actual de grandes migraciones del tercer mundo al primero. No está claro que siempre hayan sido anticolonialistas.

El periodismo, día a día, tiene en su agenda de temas el racismo, para bien o para mal. Hay periódicos de derechas temerosos del asalto de los subsaharianos, africanos en general, árabes e incluso asiáticos -como los procedentes del Pakistán-, y lo expresan editorializando sobre el peligro de esas masas para la cultura occidental.

Los periódicos de izquierdas y de centro son más cautos. Defienden el derecho de los migrantes a tener una vida mejor, pero no encuentran el camino para acertar con el auténtico problema: la pobreza.

Hay medios que incluso elaboran una teoría para combatir esa pobreza: que el mundo occidental cree en el tercer mundo facultades universitarias y escuelas de formación profesional y que sus egresados vengan a trabajar a Europa y EEUU. Eso conlleva un empobrecimiento absoluto del tercer mundo: si sus profesionales y técnicos viene a nuestros países, ¿Quién se cuidará del desarrollo de sus países de origen?

Prosigamos con el estudio sobre periodismo y racismo para indicar que los medios no solo informan, sino que moldean la opinión pública. De lo que escriban y propaguen, la sociedad se hará una imagen sobre los prejuicios raciales.

Ese moldeo de la opinión pública viene de la mano de que, en numerosas ocasiones, el periodismo ha sido cómplice de prácticas racistas, representando a personas racializadas con estereotipos negativos, asociándolos a criminalidad, pobreza o violencia.

Hablamos de afrodescendientes, indígenas o migrantes.

Ha habido, y sigue habiéndolo, un lenguaje discriminatorio. Se habla de “pandillas latinas”, “terrorismo islámico”, pero no de “pandillas de europeos” o de “terrorismo cristiano”, que también lo hay. La prueba está en Estados Unidos con todas las milicias que están contra el estado y atentan cuando se les antoja. O de las bandas nazis que salen a la caza de migrantes en nuestras calles.

Hemos hablado de que las redacciones están formadas por personas blancas, esto quiere decir que en esos equipos de trabajo apenas encontramos a personas de otras etnias. Estamos ante una cobertura poco representativa de las experiencias de las minorías.

Es decir, falta diversidad en las redacciones. Hasta hace poco se hablaba de redacciones “machistas”, afortunadamente hay cada vez más mujeres en esos equipos de periodistas, aunque no sean, por el momento, el 50 por ciento de los cuadros directivos.

Las mujeres y los migrantes en las redacciones tienen menos oportunidades de ascenso. Los migrantes -ya sabemos que son una minoría- tienen menos oportunidades de ascenso. Son más estigmatizados y discriminados dentro de las redacciones.

Hay un caso típico. En la muy moderna y democrática televisión catalana, TV3, tienen en plantilla a Beatrice Duodu Owusu, nacida, en Ghana en 1996.  Se trata de una licenciada en periodismo por la UAB -egresada con honores- que presenta un informativo en la cadena. Sí, pero en la segunda cadena, en el 3/24. Un informativo “escondido”. Tiene una dicción perfecta. Tiene autocontrol y aplomo. Pero no se la ha visto aún en la primera cadena, donde hay presentadoras no tan buenas. Seguramente sería un choque para las muy bienpensantes clases burguesas catalanas ven a una “negra” presentar un “telenotícies”-

Sigamos hablando de periodismo y racismo: se silencian historias que incomodan a ciertos grupos de poder. Sí, existe lo que se llama un racismo institucional. Pero hay fórmulas para combatirlo.

EL PERIODISMO ANTIRACISTA

El periodismo sabe reaccionar contra sus propios pecados: los periodistas jóvenes han sido formados en unos ambientes universitarios mucho más tolerantes que los directivos que dirigen los medios ahora.

Existen muchos más medios de las minorías raciales que antes. Sus redactores escriben desde el punto de vista de sus intereses y no de los de las empresas con personal “blanco”.

Se usa, ya, un lenguaje más preciso y respetuoso.

Parece que el mundo reconduce sus múltiples vías de expresión cuando algo les sacude sus creencias: el Black Lives Matter, en EEUU, tras la muerte de Georges Floyd, expuso la violencia policial y también el papel de los medios al narrar esas historias.

Es cierto que las migraciones las producen las guerras y la pobreza, pero los medios han de tener en cuenta esa realidad para ni tildar a los migrantes de “saltavallas” o de “delincuentes”-

El periodismo y el racismo no deben ir de la mano. Es necesario no seguir con pautas de trabajo que criminalizan a la gente procedente de otros países, se deben cambiar las estructuras redaccionales, las decisiones editoriales y las representaciones.

Reiteramos la necesidad de diversificar las voces y comprometerse a una ética que respete la dignidad de los habitantes de este maravilloso planeta.

Contraviniendo a mi jefe y amigo, los negros sí que pueden comprar periódicos. Démosles tiempo. O al menos eso dice el chat GPT.

Manuel López, profesor de la UAB y periodista.

EL PAIS ENTRONA A LA HEREDERA DE INDITEX

EL PAIS saca en portada, hoy, domingo 11 de mayo, una gran fotografía de Marta Ortega, presidenta de Inditex. No es nada extraño que lo haba porque se cumplen 50 años de la creación de ese gigante del textil, con presencia en medio mundo. Lo que es extraño es las dimensiones de esa fotografía, que también aparece en la revista dominical.

No se recuerda una oferta tan grande de una imagen personal en la portada del diario de Prisa. La fotografía no tiene valor, en absoluto, en cuanto a su calidad artística, ni de oportunidad, de movimiento, ni de nada. Ni siquiera se la puede situar en algún lado porque el fondo es de un blanco neutro que asusta.

Se trata de una fotografía de estudio hecha por David Bailey, un fotógrafo internacional que ha trabajado para Vogue, nada menos.

Sin duda la imagen tiene calidad, esa calidad tan necesaria para que la foto pueda ser insertada en álbum familiar, o quizás en el libro conmemorativo de algún acontecimiento familiar.

La foto también podría ser utilizada en un cartel policial de “se busca”, porque está enmarcada en un filete muy amplio de color negro. Quizás para un recordatorio funerario iría bien.

Pero, después de criticar la fotografía viene el comentario para analizar el por què EL PAIS le ha dado tanta trascendencia. Ni siquiera la venida al mundo católico del nuevo papa ha tenido tanta repercusión fotográfica en ese diario que quiere ser el portavoz del centroizquierda español.

Hagamos conjeturas.

Inditex tiene un valor capital de 93.499.560,00 €, más o menos, según la cotización que se nos ofrezca cada día.

Pero el valor de la empresa es mucho más alto. Amancio Ortega, el pater de la empresa, tiene un capital cifrado en 120.200 millones de euros. No está nada mal para una empresa que empezó en un modesto comercio gallego, en la calle de Juan Flórez, de A Coruña.

Las conjeturas nos permite creer que tras esa operación de la portada de EL PAIS, y de su revista dominical, hay algo más. No es lógico que ese diario ofrezca tanto espacio visual a una empresa, por más que se trate de una de las principales de España.

La imagen de la chica es casi comparable a la del Rey Felipe II cuando fue entronado.

EL PAIS está jugando con sus lectores. A estas horas ya se habrá reunido el comité profesional del diario para quejarse de que esa operación se aparta de la línea editorial.

Y la Defensora del Lector estará recibiendo numerosas llamadas o emails expresando la sorpresa del público ante tamaña decisión.

Pero no se trata de una operación inocua. Es bien sabido que ese diario está teniendo dificultades financieras para salir adelante. El anterior presidente, Juan Luís Cebrián, dejó la caja vacía, no porque metiera mano en ella, sino por sus aventuras en España y en América, del norte y del sur.

Veremos si en los próximos días se informa de una inversión millonaria de los Ortega en EL PAIS… si fuera así, podríamos hablar de que estamos ante un hecho sin precedentes, un acontecimiento que será recogido en los libros de historia del periodismo en España.

Manuel López. Profesor jubilado de la UAB. Periodista.