EL GIRO TRUMPISTA DE “LA VANGUARDIA” Y “EL PAIS”

“Es peligroso no conocer al enemigo y más peligroso es desconocer al amigo” (Víctor Malope, filósofo).

Por Manuel López, doctor en CC de la Información y periodista.

La ideología en los medios de comunicación españoles y extranjeros, principalmente del bloque de países democráticos, está en función de la propiedad de los medios y de las leyes que regulan su día a día. Los periodistas apenas tienen importancia en la confección de la agenda periodística. Esta idea, lógicamente, será rebatida por compañeros de la crítica de los medios, pero el debate es bueno.

Hay medios que se consideran de centro-izquierda, como EL PAÍS, y otros que se consideran únicamente de centro, como LA VANGUARDIA. En teoría, las diferencias entre uno y otro puede ser menor: unos estarán contra la especulación urbanística mientras que otros la verán de forma benigna.

Hay medios que dan más espacio, más importancia, a la política y otros a la sección de sociedad. Eso está bien: sólo faltaría que los medios de comunicación fueran idénticos, aunque por el análisis de las portadas diarias no parecen tan diferentes.

La coincidencia en temas de la agenda diaria ya está estudiada por Gaye Tuchmann, Furio Colombo y otros viejos pensadores del periodismo. Manuel Vázquez Montalbán, un escritor, periodista y activista comunista, lo expresó en su “Informe sobre la información” (enero de 1975, Ed. de bolsillo). Los cinco redactores-jefe de las cinco agencias internacionales del mundo son los que dirigen la agenda informativa del mundo. Hablamos de cinco personas que en los años setenta podían decidir qué temas debían ser investigados por sus periodistas, qué temas no. Adonde dirigir los esfuerzos, adonde enviar a sus corresponsales. Y lo más importante, cómo presentaban sus noticias al mundo. Son los que decían a los diarios cómo debían titular.

Hoy este oligopolio no existe como tal. Internet ha roto el esquema de “Editor envía al Receptor algo”. Y el Receptor le responde. Hoy, el receptor es, per se, un Emisor nato.

Pero no deja de ser cierto que la agenda de noticias que emiten los medios informativos de nuestro bloque de países democráticos es muy parecida. Gaza casi ha desaparecido de los informativos desde hace dos semanas (aunque los israelís siguen matando palestinos), pero ha aparecido otro tema que ocupa portadas y páginas interiores, tanto de la prensa en papel como en la comunicación digital.

Hablamos de los superpetroleros que EEUU está bloqueando en el mar caribe y que, posiblemente, esa vigilancia se extienda a todo el planeta. Se trata de buques que transportan petróleo y gas de un punto a otro. De un país productor a otro que no lo es, o que tiene déficit.

Los medios, desde hace dos semanas, se están centrando en ese tema. Y lo que es realmente criticable es que nuestros periódicos y nuestros digitales están comprando el punto de vista de los EEUU: esos superpetroleros son peligrosos porque están dando vida a Venezuela (hoy Venezuela, mañana otro país). EEUU dicen que son “malos” y nuestros mejores periódicos asumen esa supuesta verdad.

El punto de vista imperante en nuestros medios, y principalmente en EL PAÍS y LA VANGUARDIA -diarios que hemos estudiado atentamente- es que es lícito ese embargo y esa política de interceptación de transportes.

Es decir, el punto de vista de esos medios es que EEUU tiene el derecho a hacerlo, cuando no hay legislación alguna que permita abordar a buques en medio del mar a no ser que sean un peligro para la humanidad (que transporten material bélico nuclear, por ejemplo).

La ONU no se ha manifestado todavía, pero probablemente lo haga en contra de esa política intervencionista.

En el continente americano, desde el canal de Panamá hacia el sur, las opiniones son contradictorias. Brasil está en contra, mientras que Argentina está a favor. Colombia tiembla ante un posible conflicto terrestre provocado por EEUU en Venezuela, pero en Chile aplauden a Trump.

Mientras tanto, EEUU sigue adelante con su política, con las bravatas de su presidente y con la movilización de una gran flota de buques con capacidad para desembarcar 5000 soldados en pocas horas. En ese “mientras tanto” se observa la constante destrucción de pequeñas naves supuestamente pilotadas por narcotraficantes y se detecta ya a pequeños núcleos de “patriotas” venezolanos dispuestos a apoyar una intervención armada norteamericana.

En el mundo nadie está tranquilo con un presidente todopoderoso que tiene una fuerza militar extraordinaria en sus manos y que la está ejerciendo día a día en cualquier parte del mundo.

Es cierto que el discurso militarista de los EEUU está calando, y de manera muy evidente, en los medios españoles. LA VANGUARDIA y EL PAIS han “comprado” la estrategia informativa de Trump: no ponen nunca en duda la política norteamericana respecto a los petroleros.

Es más, parecen apoyarla desde el momento en que nunca dudan sobre las fuentes informativas que emplean y sus intenciones. Se publica alguna que otra columna de expertos en política internacional que sirve como excusa para decir que EL PAIS y LA VANGUARDIA dan cobijo a fuentes diferentes.

Pero no es así: se asume la agenda informativa de la Casa Blanca y se festejan, o casi, las aprensiones de superpetroleros. ¿Y qué pasará cuando uno de los superpetroleros responda con las armas?

Esos periódicos no ponen en duda que EEUU tienen la razón para abordar las naves. No estudian ni analizan las razones de los países que emplean esa flota para intentar vender su petróleo. Se da por supuesto que el bloqueo de Irán, Venezuela y el siguiente país, es legítimo.

La ley del mar no autoriza, ni permite, ni tolera esas intervenciones, pero EL PAIS y LA VANGUARDIA no hablan de ello. Todo vale y todo es lícito para asumir la agenda norteamericana.

Nadie recuerda que los EEUU tienen una larga historia de intervenciones militares en la América latina. Ha habido desembarcos y ocupación de territorios, atentados, golpes de estado, bombardeos… pero eso no parece alertar la línea editorial de EL PAIS y LA VANGUARDIA.

Todo eso se ha olvidado. Lo que interesa ahora es estar a favor del poderoso, no sea caso de que Trump, o el embajador americano en Madrid, tome nota y haga desaparecer a los medios críticos con sus intereses. Tienen fondos de inversión suficientes como para poder poner al director en cualquiera de esos medios.

Está en juego la paz en el mundo: no se puede defender el rearme, como lo hacen LA VANGUARDIA y EL PAIS, cuando deberían trabajar por el desarme. Parecen olvidar que a Trump le viene al pairo quien gobierne Venezuela, un presidente, una presidenta supuestamente demócrata, metida con calzador en el palacio presidencial. A Trump lo que le interesa es el petróleo… y que el mundo se rinda a sus pies.

MANUEL LOPEZ

Doctor en Ciencias de la Información y Periodista

¿TODO EL PODER PARA L@S PERIODIST@S?

¿TODO EL PODER PARA L@S PERIODIST@S?

Hay alarma entre los empresarios del sistema de comunicación periodístico de España. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está preparando una ley para asegurar la participación de los representantes de los trabajadores en los consejos de administración de las compañías.

Ni más, ni menos. ¡Sentar a trabajadores en los consejos de administración¡

Pero no nos alarmemos, hay precedentes internacionales y europeos.

Todo surge a raíz de los numerosos cambios en la propiedad que en los últimos tiempos está afectando a periódicos, televisiones y emisoras de radio. De los digitales no sabemos casi nada, porque su opacidad es absoluta.

En El País, por ejemplo, hay un constante trasiego de noticias sobre quien acabará mandando en el consejo de administración. El actual presidente, Joseph Oughourlian, recibió numerosas críticas el año 2021 porque señaló, a su juicio, la mala gestión realizada por su antecesor, Juan Luís Cebrián. Cebrián sigue teniendo un gran poder en el grupo Prisa y no es de extrañar que sus acólitos le defiendan en la redacción y en el consejo de administración.

Los cambios en las empresas generan numerosos problemas sociales, económicos y periodísticos. No es lo mismo que El País sea un diario de centro-izquierda, como pretende Oughourlian, que uno de centro-derecha, como ha acusado éste a Juan Luís.

¿Y la redacción ha tenido algo que decir? Nada de nada.

La pretensión de la izquierdista Díaz intenta, ni más ni menos, que los trabajadores se sienten en el consejo de administración de las empresas, al menos en las grandes empresas.

¿Qué se conseguirá con esto? Se espera que las decisiones empresariales tengan en cuenta los intereses de los trabajadores, y que se tomen decisiones teniendo en cuenta a quienes elaboran el producto día a día. Además, los periodistas podrían vigilar la aplicación de métodos éticos en la toma de decisiones empresariales y seguir, día a día, ese proceso.

El mejor precedente para este tipo de gestión nos llega de Alemania. Acabada la segunda guerra mundial se vio claro que Hitler había tomado el poder y llevado su país a la guerra, y a la ruina, por  y gracias a la aportación de los grandes empresarios alemanes. Se tomaban decisiones de un día para otro sin contar con nadie más que con algunas decenas de personas que tenían algún cargo en los consejos de administración.

La participación de los trabajadores alemanes en la toma de decisiones empresariales se denominó La Ley de Cogestión  de Alemania. Que regula la participación de los empleados en las decisiones de planificación, dirección y organización de las empresas. Los trabajadores están representados en los consejos de vigilancia por delegados de los trabajadores y asalariados, empleados de alta dirección y del sindicato.

Con este tipo de participación se asegura la paz social en el interior de las empresas y que la producción sea consecuencia de una buena política empresarial. Esto noñ significa que haya huelgas cuando los sindicatos lo consideren necesario para defender sus derechos.

Pero hay más.  Este tipo de participación está defendido y explicitado por el Código internacional de ética periodística (UNESCO).

Según las conclusiones del Fourth Consultative Meeting of International and Regional Organizations of Journalists en Paris el 20 November 1983, referente a la integridad profesional del periodista: “El papel social del periodista exige el que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información, y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que esté empleado”.

Naturalmente, ese código ha sido obviado en todas las publicaciones. A lo máximo que se ha podido acceder es a los comités profesionales de empresa, que tienen la potestad, formalmente, de dar su opinión sobre las decisiones editoriales de su medio o de votar -sin poder decisorio- en la selección de la dirección.

OTRO DEBATE, EL REGISTRO

Los empresarios españoles, especialmente, están, además, preocupados porque el gobierno de Pedro Sánchez está ultimando la aplicación del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación, que determina la obligatoriedad de crear un registro de transparencia de los medios que controlará la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Habrá multas sancionadoras no demasiado elevadas, pero sí evidenciadoras de la situación de los medios.

Se intenta evitar la concentración de medios que puede llevar al monopolio del sector. Y se quiere que  las decisiones editoriales  se tomen libremente en los medios, y dentro de la línea editorial del medio para garantizar la divulgación de los conflictos de intereses que puedan existir.

Todo esto significa que la profesión de periodista podría alcanzar un nivel superior de calidad al participar en la toma de decisiones y que el Estado controlaría el funcionamiento ético de las empresas.

[1] https://elpais.com/sociedad/2021-11-04/oughourlian-considera-que-no-es-buen-momento-de-separar-educacion-y-medios-en-prisa.html.


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EL PAÍS ESTÁ DEVALUANDO EL VALOR DE LA FOTOGRAFÍA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

El valor de la fotografía en prensa no es sólo el de romper con el negro y gris del texto. El valor de la fotografía en la prensa es el de ilustrar con imágenes lo que se dice en el texto. Puede apoyar al texto o convertirse en el principal motivo de explicación de un hecho o de un comentario.

Muchas veces tiene más importancia la fotografía que el propio texto. Hoy analizamos la política de EL PAÍS respecto a las imágenes.

Estudiemos, por ejemplo, la edición del miércoles 8 de enero del 2024.

Ya en portada aparece una imagen sobrecogedora: una patera, repleta de migrantes, acoge el nacimiento de un pequeño, al que su madre acaba de dar a luz. La imagen la recoge uno de los socorristas del buque de salvamento Tolín. Allí se ve un pequeño grupo de los 60 que viajaban en una frágil lancha neumática, procedente de algún punto de África.

La fotografía, repetimos, es sobrecogedora. Se salva la vida del pequeño y de la pobre mujer que acababan de llegar a lo que consideran “un paraíso”.

La imagen es maravillosa por lo que nos ofrece: un acto de plena humanidad en el que todos los migrantes se ponen a disposición de la embarazada para ayudarle en el parto.

Aquí, en esta imagen, no debemos buscar calidad artística, ni contrastar la luz, ni siquiera la impresión en papel de un diario, que siempre pierde calidad.

Aquí, lo que se evidencia y recoge, es la oportunidad. La oportunidad es uno de los valores de la fotografía en prensa. La imagen fue captada por uno de los socorristas.

La caída de un político, el abrazo enternecedor entre dos personas, la cara de sorpresa de un niño cuando recibe un juguete de los Reyes Magos, esa estirada de Courtois ante un disparo maravilloso de Dani Olmo.

La oportunidad es uno de los principales valores del periodismo escrito. Está escrito, no sé por quién, que los grandes periódicos americanos, de EEUU principalmente, envían siempre a uno o dos fotógrafos cuando su presidente viaja. ¿Por qué?, pues porque cuando asesinaron a Kennedy no había nadie dispuesto a disparar la cámara. Las fotografías del magnicidio son posteriores. De oportunidad, pero de oportunidad postrera.

A Trump le han disparado dos veces en los últimos meses. Y siempre ha habido imágenes que recogen los segundos después de que las balas le rozaran. Bueno, en realidad le rozó una. La otra no fue disparada porque el servicio secreto detuvo al tipo con un arma de gran calibre. Pero la zona estaba repleta de cámaras de filmación o de fotografía.

Todo esto viene a cuento de que en la edición de EL PAIS, que estamos comentando, aparecen varias fotografías que no están firmadas por nadie. Es decir, podría decirse que son anónimas sino fuera porque ese diario cita a los autores: una fotografía está cedida por la autora (en la página 48) y las otras dos aparecen en la 16, y la otra en la 20. Y una más, en la 38.

La fotografía de la página 48, en la contraportada, se puede leer una entrevista con la investigadora Renée DiResta. Sin que se sepa la razón, o razones, la imagen está cedida por la entrevistada. Surge la duda: ¿por qué no se envió a un fotógrafo a la entrevista teniendo en cuenta que se hacía en Madrid?, es decir, a pocos kilómetros de la redacción.

No se trata de una fotografía de estudio. De esas que llevan varias horas realizarlas porque se ha de trabajar la luz, las sombras, el maquillaje, el vestido…

No. Se trata de una simpática fotografía de la entrevistada sonriendo, vestida con un jersey polar que más bien parece una bata de boatiné. Pero si a ella le gusta, nada más que decir.

De la fotografía siguiente, la de la página 16, debemos señalar que se trata de una imagen que capta una magna reunión, convocada por la Generalitat, a la que acudieron representantes de las entidades patronales y sindicales. En el pie de foto se puede leer: “reunión del Govern con los sindicatos y las patronales, en una imagen de la Generalitat”.

Al tratarse de una reunión más o menos masiva, probablemente se dieron numerosas oportunidades para captar imágenes de cierta relevancia, tanto política como humana. Un abrazo entre rivales, un apretón de manos entre sindicalistas y patronos, una cara de disgusto por algo que no sabemos o un gesto de asentimiento o de rechazo hacia algo o alguien.

Pero no. EL PAIS no envió a nadie para cubrir ese evento, que era importante porque el presidente Illa recibía el apoyo de los denominados agentes sociales y económicos.

También, en este caso, el Palau de la Generalitat está a pocos kilómetros del escenario de ese evento.

En el caso de la información de la página 20, se observa una fotografía de grupo en el que aparecen siete personas, pero sólo una interesa informativamente, la que está arriba a la izquierda, de Juan Antonio Segura, un alto cargo de la policía local de Bétera, detenido por un presunto delito de revelación de secretos.

Aquí puede haber una disculpa en el tratamiento de la fotografía porque se trata de una imagen captada por alguien del ayuntamiento o de alguna entidad interesada en el acto que se celebraba, puesto que a las siete personas se las ve predispuestas a salir en la fotografía oficial de algún evento.

Sin embargo, esa fotografía podía haberse trabajado más. Quizás ofreciéndola tal como está, pero destacando, en un anexo, la imagen del implicado en el supuesto delito.

Hubiera sido una aportación interesante porque en la fotografía ofrecida por este diario apenas se distingue cómo es el individuo.

La última fotografía que comentaremos aparece en la página 38. Se trata de la imagen de un ciclista famoso: Bernardo Ruiz, que acaba de cumplir 100 años y que fue campeón de la Vuelta en 1948 y el primer español en subir al podio del Tour de France, en 1952. La fotografía del deportista aparece en segunda instancia, sentado cómodamente en su casa y en el pie de foto aparece el siguiente texto: “Bernardo Ruiz, en su casa, en una foto cedida por la familia”.

El entrevistador, Carlos Arribas, se desplazó hasta Orihuela, donde reside Bernardo, pero no le hizo ninguna fotografía.

El País organizó , hace unos meses, una exposición de sus fotografías en Huete, provincia de Cuenca, titulada, precisamente, “Fotógrafos de El País”. Se exponían las obras en el Museo de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente.

César Lucas, el primer editor de fotografía del citado diario -y que saltó a la fama por una imagen de la cantante y actriz Marisol desnuda, en Interviú- dijo, sobre la exposición, que [cabe destacar] “algo muy especial como fue conseguir que la fotografía tuviera importancia y su propio valor dentro de la información periodística”. Es decir, los fotógrafos tuvieron que convencer a los profesionales de la pluma que no sólo el texto informa…

Otra crítica que se le puede hacer a El País referente a su política informativa gráfica es que los pies de foto son redundantes, poco explicativos, a veces, incluso, insultantes.

No se puede publicar una fotografía de acompañamiento de un texto sobre rebajas ofreciendo una imagen de una pareja frente a un escaparate y escribir en el pie de foto “una pareja ante un escaparate”.

La fotografía explica por sí misma o no se explica. Y si se explica, ¿para qué ponerle un texto en el que se reafirma lo que está viendo el lector?

En este caso lo aconsejable es emplear la figura periodística del “pie de foto”. Esto quiere decir que el texto que va debajo de la imagen puede explicar alguna información secundaria del texto. Se utiliza mucho en periódicos estadounidenses.

Otro error de este periódico es ofrecer diariamente una fotografía de autor en sus páginas editoriales. Las fotografías presentadas suelen ser de muy alta calidad, pero el papel empleado es de baja calidad, por lo que muchas imágenes apenas son apreciables.

En resumen, El País, uno de los grandes diarios europeos y latinoamericanos, no ha reflexionado sobre el papel que la fotografía ha de tener en sus páginas.

La fotografía, en conclusión, debe explicarse por sí misma, debe ser artística o de instantaneidad absoluta.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

LOS PERIODISTAS (Y ALGUNOS MÁS), CONTRA TRUMP Y MUSK

Por Manuel López profesor honorario de la UAB y periodista.

L@s periodistas no sabemos llorar. Es lo que me decían mis maestros cuando empecé en esta profesión.

No lloraremos, ante lo que está pasando, por el contrario, debemos plantar cara y ser activos para defender la libertad de expresión y el derecho a publicar. No sólo es uno de los derechos humanos. Se trata de una de las claves de la supervivencia de la humanidad. Sin derechos, la humanidad va hacia su desaparición, porque los más poderosos nos harán -quieren hacernos- la vida imposible, una vida de esclavitud.

Y ahí están Trump y Musk. Quieren llevarnos por ese camino de autodestrucción.

Un presidente elegido democráticamente y un empresario, que parece ser el más rico del mundo.

Quieren ser los amos del mundo sin que nadie les haya elegido para serlo. El presidente tiene derecho a dirigir su nación, pero no la nuestra.

Y nuestra defensa está en esos dos derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho a publicar, porque no sólo tenemos derecho a expresarnos, sino también a hacerlo público, a publicarlo.

El panorama, al empezar 2025, parece grave, muy grave, al menos para la prensa de los Estados Unidos de América del Norte.

Dos son los eslóganes de ese gran país: E pluribus unum (“De muchos, uno”) y In God we trust (“En Dios confiamos”). Es decir, la persona y la divinidad, o el destino, o la voluntad de querer ser, según se sea creyente o no.

Pues bien, los primeros datos para 2025 no son demasiado alentadores, al menos para el periodismo americano y, por lógica carambola, para nuestro periodismo, el catalán, el español y el europeo.

  1. The Washington Post (TWP) está teniendo dificultades para encontrar un nuevo editor. Ha fracasado, después de 15 meses en el cargo, William Lewis. No ha sido bien aceptado por la redacción. Se cargó a Sally Buzzbee, antigua directora de Associated Press, que fue despedida de malas maneras. Lewis se metió en un lío al enfurecerse cuando su diario publicó un reportaje en el que se denunciaban prácticas periodísticas típicas del peor periodismo sensacionalista británico, auspiciadas por el que debía ser el nuevo director de TWP, Rob Winnett.  La redacción del periódico protagonizó un acto de rebeldía que dejó en evidencia al citado periodista.
  2. Sin embargo, es más importante que Jeff Bezos, gran empresario, accionista de Amazón, y uno de los más ricos del planeta, hizo algo que asombró a todo el mundo: prohibió que TWP editorializara en favor de Kamala Harris. El Post siempre había apoyado a los candidatos demócratas, pero esta vez Bezos prohibió cualquier pronunciamiento.
  3. El New York Times (NYT) sí apoyó a Harris, pero, en contra de la historia, muchos otros periódicos dejaron de mostrar su apoyo a los demócratas, entre ellos Los Ángeles Times y el USA Today.
  4. La cadena de noticias izquierdista MSNBC ha claudicado ante Trump y dos de sus principales directivos han ido a cumplimentar al presidente electo a Mar-a-Lago, con la intención de demostrar a la audiencia de que la cadena se sitúa en una posición neutral.
  5. Jorge Ramos, quizás el periodista latino más influyente, ha salido de Univisión, famoso por su oposición al magnate.
  6. Trump está enviando a una legión de abogados a querellarse contra todo medio que se le oponga, por ejemplo, The Des Moines Register. Se trata de dar trabajo a los opositores en los tribunales para que dejen de centrarse en su persona.
  7. Trump, apenas venció en las urnas, dijo que tenía la intención de “poner orden en la prensa corrupta”… De momento también se ha puesto frente al famoso periodista Bob Woodward, el impulsor del caso Watergate, Trump también está en contra de los premios Politzer por premiar investigaciones de NYT y el Post.
  8. Disney, multinacional propietaria de ABC, no quiere empezar el año con mal pie contra Trump puesto que tiene 230 licencias de emisoras que dependen de su renovación del presidente y de su equipo. ·El presidente les ha amenazado con silenciarlas, concediendo la licencia a empresas mucho más favorables a su persona,

El camino para Trump está siendo allanado con amenazas directas o indirectas, lo que significa que EEUU puede llegar a una situación en la que la prensa deje de ser libre y atenta a sus obligaciones, lo que lleva al camino hacia el autoritarismo.

La trinchera en defensa de la libertad de expresión la están defendiendo los periodistas, de forma individual o colectiva. Esa trinchera no es solo de los colegas americanos, es una Trinchera común a todo el mundo, al menos a nuestro mundo, el occidental, el rico, el que cree que los Derechos Humanos todavía han de ser defendidos a ultranza. Caiga quien caiga.

(Este comentario ha sido realizado con datos de El País, del 29 de diciembre de 2024)

Manuel López profesor honorario de la UAB y periodista.