EL GIRO TRUMPISTA DE “LA VANGUARDIA” Y “EL PAIS”

“Es peligroso no conocer al enemigo y más peligroso es desconocer al amigo” (Víctor Malope, filósofo).

Por Manuel López, doctor en CC de la Información y periodista.

La ideología en los medios de comunicación españoles y extranjeros, principalmente del bloque de países democráticos, está en función de la propiedad de los medios y de las leyes que regulan su día a día. Los periodistas apenas tienen importancia en la confección de la agenda periodística. Esta idea, lógicamente, será rebatida por compañeros de la crítica de los medios, pero el debate es bueno.

Hay medios que se consideran de centro-izquierda, como EL PAÍS, y otros que se consideran únicamente de centro, como LA VANGUARDIA. En teoría, las diferencias entre uno y otro puede ser menor: unos estarán contra la especulación urbanística mientras que otros la verán de forma benigna.

Hay medios que dan más espacio, más importancia, a la política y otros a la sección de sociedad. Eso está bien: sólo faltaría que los medios de comunicación fueran idénticos, aunque por el análisis de las portadas diarias no parecen tan diferentes.

La coincidencia en temas de la agenda diaria ya está estudiada por Gaye Tuchmann, Furio Colombo y otros viejos pensadores del periodismo. Manuel Vázquez Montalbán, un escritor, periodista y activista comunista, lo expresó en su “Informe sobre la información” (enero de 1975, Ed. de bolsillo). Los cinco redactores-jefe de las cinco agencias internacionales del mundo son los que dirigen la agenda informativa del mundo. Hablamos de cinco personas que en los años setenta podían decidir qué temas debían ser investigados por sus periodistas, qué temas no. Adonde dirigir los esfuerzos, adonde enviar a sus corresponsales. Y lo más importante, cómo presentaban sus noticias al mundo. Son los que decían a los diarios cómo debían titular.

Hoy este oligopolio no existe como tal. Internet ha roto el esquema de “Editor envía al Receptor algo”. Y el Receptor le responde. Hoy, el receptor es, per se, un Emisor nato.

Pero no deja de ser cierto que la agenda de noticias que emiten los medios informativos de nuestro bloque de países democráticos es muy parecida. Gaza casi ha desaparecido de los informativos desde hace dos semanas (aunque los israelís siguen matando palestinos), pero ha aparecido otro tema que ocupa portadas y páginas interiores, tanto de la prensa en papel como en la comunicación digital.

Hablamos de los superpetroleros que EEUU está bloqueando en el mar caribe y que, posiblemente, esa vigilancia se extienda a todo el planeta. Se trata de buques que transportan petróleo y gas de un punto a otro. De un país productor a otro que no lo es, o que tiene déficit.

Los medios, desde hace dos semanas, se están centrando en ese tema. Y lo que es realmente criticable es que nuestros periódicos y nuestros digitales están comprando el punto de vista de los EEUU: esos superpetroleros son peligrosos porque están dando vida a Venezuela (hoy Venezuela, mañana otro país). EEUU dicen que son “malos” y nuestros mejores periódicos asumen esa supuesta verdad.

El punto de vista imperante en nuestros medios, y principalmente en EL PAÍS y LA VANGUARDIA -diarios que hemos estudiado atentamente- es que es lícito ese embargo y esa política de interceptación de transportes.

Es decir, el punto de vista de esos medios es que EEUU tiene el derecho a hacerlo, cuando no hay legislación alguna que permita abordar a buques en medio del mar a no ser que sean un peligro para la humanidad (que transporten material bélico nuclear, por ejemplo).

La ONU no se ha manifestado todavía, pero probablemente lo haga en contra de esa política intervencionista.

En el continente americano, desde el canal de Panamá hacia el sur, las opiniones son contradictorias. Brasil está en contra, mientras que Argentina está a favor. Colombia tiembla ante un posible conflicto terrestre provocado por EEUU en Venezuela, pero en Chile aplauden a Trump.

Mientras tanto, EEUU sigue adelante con su política, con las bravatas de su presidente y con la movilización de una gran flota de buques con capacidad para desembarcar 5000 soldados en pocas horas. En ese “mientras tanto” se observa la constante destrucción de pequeñas naves supuestamente pilotadas por narcotraficantes y se detecta ya a pequeños núcleos de “patriotas” venezolanos dispuestos a apoyar una intervención armada norteamericana.

En el mundo nadie está tranquilo con un presidente todopoderoso que tiene una fuerza militar extraordinaria en sus manos y que la está ejerciendo día a día en cualquier parte del mundo.

Es cierto que el discurso militarista de los EEUU está calando, y de manera muy evidente, en los medios españoles. LA VANGUARDIA y EL PAIS han “comprado” la estrategia informativa de Trump: no ponen nunca en duda la política norteamericana respecto a los petroleros.

Es más, parecen apoyarla desde el momento en que nunca dudan sobre las fuentes informativas que emplean y sus intenciones. Se publica alguna que otra columna de expertos en política internacional que sirve como excusa para decir que EL PAIS y LA VANGUARDIA dan cobijo a fuentes diferentes.

Pero no es así: se asume la agenda informativa de la Casa Blanca y se festejan, o casi, las aprensiones de superpetroleros. ¿Y qué pasará cuando uno de los superpetroleros responda con las armas?

Esos periódicos no ponen en duda que EEUU tienen la razón para abordar las naves. No estudian ni analizan las razones de los países que emplean esa flota para intentar vender su petróleo. Se da por supuesto que el bloqueo de Irán, Venezuela y el siguiente país, es legítimo.

La ley del mar no autoriza, ni permite, ni tolera esas intervenciones, pero EL PAIS y LA VANGUARDIA no hablan de ello. Todo vale y todo es lícito para asumir la agenda norteamericana.

Nadie recuerda que los EEUU tienen una larga historia de intervenciones militares en la América latina. Ha habido desembarcos y ocupación de territorios, atentados, golpes de estado, bombardeos… pero eso no parece alertar la línea editorial de EL PAIS y LA VANGUARDIA.

Todo eso se ha olvidado. Lo que interesa ahora es estar a favor del poderoso, no sea caso de que Trump, o el embajador americano en Madrid, tome nota y haga desaparecer a los medios críticos con sus intereses. Tienen fondos de inversión suficientes como para poder poner al director en cualquiera de esos medios.

Está en juego la paz en el mundo: no se puede defender el rearme, como lo hacen LA VANGUARDIA y EL PAIS, cuando deberían trabajar por el desarme. Parecen olvidar que a Trump le viene al pairo quien gobierne Venezuela, un presidente, una presidenta supuestamente demócrata, metida con calzador en el palacio presidencial. A Trump lo que le interesa es el petróleo… y que el mundo se rinda a sus pies.

MANUEL LOPEZ

Doctor en Ciencias de la Información y Periodista

¿SON RACISTAS LOS PERIODISTAS?

Por Manuel López, profesor jubilado de la UAB y periodista.

Yo, como periodista, he visto cosas que nadie podría imaginar. Pero eso les ha pasado a todos los colegas. Trabajando en El Periódico de Catalunya, en la sección de Sociedad, un buen día -a principios de 1984- recibimos una “denuncia” de una vecina del Barrio Chino (ahora Barri del Raval), en Barcelona, quejándose del ruido que hacían los clientes de un bar donde se reunían subsaharianos, que la vecina tildaba de “negros”.

Me desplacé, como era mi obligación, y hablé con vecinos y con el propietario del local, otro “negro”. Estuvo amable y educado, reconoció que sus clientes solían salir a la calle a acabar sus bebidas y que siempre les llamaba la atención para que no armaran jaleo y molestaran a los vecinos. No tomaban alcohol por ser o musulmanes.

Pero también me dijo que a veces los vecinos respondían de forma violenta. “Ven aquí, John”. Y se acercó uno de los clientes. “Enséñale la cabeza a este periodista”. Y pude ver una gran herida, una especie de grieta recubierta de gasas y esparadrapos ensangrentados. “esto se lo hicieron anteayer, cuando le lanzaron una Xibeca desde uno de los pisos”.

Una Xibeca es una cerveza en un envase de un litro. Es decir, de un kilo de peso.

Regresé de inmediato a El Periódico y hablé con el redactor jefe de mi descubrimiento. Ya me veía en portada con el título “un vecino le abre la cabeza a un subsahariano con una Xibeca”. Mi gozo fue a parar a un pozo, porque el redactor jefe, mi amigo, me dijo una frase histórica: “LOS NEGROS NO COMPRAN PERIÓDICOS”.

Eso, ahora, no habría ocurrido. Para eso está el comité profesional y el sindicato, para defender los derechos de los periodistas.

 Pero, surge una pregunta: ¿y si no actúan los comités y los sindicatos?

Nos situamos en un marco especialmente delicado. Los medios suelen defender los derechos humanos, es decir, están a favor de defender la libertad de expresión y otras libertades. Pero ¿siempre defienden esos DD.HH.?

¿Hay racismo en los medios?, ¿entre los profesionales?

Vayamos por partes. Las redacciones, en los países occidentales, están formadas por gente blanca, educada en las iglesias  cristianas -más o menos- y que tienen un nivel de vida de tipo medio o incluso superior.

En las redacciones, los jefes y directivos suelen ser personas algo mayores, con educación también cristiana -más o menos- y niveles de vida superiores. Han vivido muchos episodios a lo largo de sus vidas y últimamente, desde hace unos veinte años, se han visto sorprendidos por el asalto masivo de migrantes del tercer mundo al suyo, tanto en Europa como en Estados Unidos.

No está demostrado que estos directivos y jefes hayan superado el eurocentrismo clásico del siglo XX. Es decir, no está claro que hayan experimentado una reflexión sobre el proceso actual de grandes migraciones del tercer mundo al primero. No está claro que siempre hayan sido anticolonialistas.

El periodismo, día a día, tiene en su agenda de temas el racismo, para bien o para mal. Hay periódicos de derechas temerosos del asalto de los subsaharianos, africanos en general, árabes e incluso asiáticos -como los procedentes del Pakistán-, y lo expresan editorializando sobre el peligro de esas masas para la cultura occidental.

Los periódicos de izquierdas y de centro son más cautos. Defienden el derecho de los migrantes a tener una vida mejor, pero no encuentran el camino para acertar con el auténtico problema: la pobreza.

Hay medios que incluso elaboran una teoría para combatir esa pobreza: que el mundo occidental cree en el tercer mundo facultades universitarias y escuelas de formación profesional y que sus egresados vengan a trabajar a Europa y EEUU. Eso conlleva un empobrecimiento absoluto del tercer mundo: si sus profesionales y técnicos viene a nuestros países, ¿Quién se cuidará del desarrollo de sus países de origen?

Prosigamos con el estudio sobre periodismo y racismo para indicar que los medios no solo informan, sino que moldean la opinión pública. De lo que escriban y propaguen, la sociedad se hará una imagen sobre los prejuicios raciales.

Ese moldeo de la opinión pública viene de la mano de que, en numerosas ocasiones, el periodismo ha sido cómplice de prácticas racistas, representando a personas racializadas con estereotipos negativos, asociándolos a criminalidad, pobreza o violencia.

Hablamos de afrodescendientes, indígenas o migrantes.

Ha habido, y sigue habiéndolo, un lenguaje discriminatorio. Se habla de “pandillas latinas”, “terrorismo islámico”, pero no de “pandillas de europeos” o de “terrorismo cristiano”, que también lo hay. La prueba está en Estados Unidos con todas las milicias que están contra el estado y atentan cuando se les antoja. O de las bandas nazis que salen a la caza de migrantes en nuestras calles.

Hemos hablado de que las redacciones están formadas por personas blancas, esto quiere decir que en esos equipos de trabajo apenas encontramos a personas de otras etnias. Estamos ante una cobertura poco representativa de las experiencias de las minorías.

Es decir, falta diversidad en las redacciones. Hasta hace poco se hablaba de redacciones “machistas”, afortunadamente hay cada vez más mujeres en esos equipos de periodistas, aunque no sean, por el momento, el 50 por ciento de los cuadros directivos.

Las mujeres y los migrantes en las redacciones tienen menos oportunidades de ascenso. Los migrantes -ya sabemos que son una minoría- tienen menos oportunidades de ascenso. Son más estigmatizados y discriminados dentro de las redacciones.

Hay un caso típico. En la muy moderna y democrática televisión catalana, TV3, tienen en plantilla a Beatrice Duodu Owusu, nacida, en Ghana en 1996.  Se trata de una licenciada en periodismo por la UAB -egresada con honores- que presenta un informativo en la cadena. Sí, pero en la segunda cadena, en el 3/24. Un informativo “escondido”. Tiene una dicción perfecta. Tiene autocontrol y aplomo. Pero no se la ha visto aún en la primera cadena, donde hay presentadoras no tan buenas. Seguramente sería un choque para las muy bienpensantes clases burguesas catalanas ven a una “negra” presentar un “telenotícies”-

Sigamos hablando de periodismo y racismo: se silencian historias que incomodan a ciertos grupos de poder. Sí, existe lo que se llama un racismo institucional. Pero hay fórmulas para combatirlo.

EL PERIODISMO ANTIRACISTA

El periodismo sabe reaccionar contra sus propios pecados: los periodistas jóvenes han sido formados en unos ambientes universitarios mucho más tolerantes que los directivos que dirigen los medios ahora.

Existen muchos más medios de las minorías raciales que antes. Sus redactores escriben desde el punto de vista de sus intereses y no de los de las empresas con personal “blanco”.

Se usa, ya, un lenguaje más preciso y respetuoso.

Parece que el mundo reconduce sus múltiples vías de expresión cuando algo les sacude sus creencias: el Black Lives Matter, en EEUU, tras la muerte de Georges Floyd, expuso la violencia policial y también el papel de los medios al narrar esas historias.

Es cierto que las migraciones las producen las guerras y la pobreza, pero los medios han de tener en cuenta esa realidad para ni tildar a los migrantes de “saltavallas” o de “delincuentes”-

El periodismo y el racismo no deben ir de la mano. Es necesario no seguir con pautas de trabajo que criminalizan a la gente procedente de otros países, se deben cambiar las estructuras redaccionales, las decisiones editoriales y las representaciones.

Reiteramos la necesidad de diversificar las voces y comprometerse a una ética que respete la dignidad de los habitantes de este maravilloso planeta.

Contraviniendo a mi jefe y amigo, los negros sí que pueden comprar periódicos. Démosles tiempo. O al menos eso dice el chat GPT.

Manuel López, profesor de la UAB y periodista.

EL PAIS ENTRONA A LA HEREDERA DE INDITEX

EL PAIS saca en portada, hoy, domingo 11 de mayo, una gran fotografía de Marta Ortega, presidenta de Inditex. No es nada extraño que lo haba porque se cumplen 50 años de la creación de ese gigante del textil, con presencia en medio mundo. Lo que es extraño es las dimensiones de esa fotografía, que también aparece en la revista dominical.

No se recuerda una oferta tan grande de una imagen personal en la portada del diario de Prisa. La fotografía no tiene valor, en absoluto, en cuanto a su calidad artística, ni de oportunidad, de movimiento, ni de nada. Ni siquiera se la puede situar en algún lado porque el fondo es de un blanco neutro que asusta.

Se trata de una fotografía de estudio hecha por David Bailey, un fotógrafo internacional que ha trabajado para Vogue, nada menos.

Sin duda la imagen tiene calidad, esa calidad tan necesaria para que la foto pueda ser insertada en álbum familiar, o quizás en el libro conmemorativo de algún acontecimiento familiar.

La foto también podría ser utilizada en un cartel policial de “se busca”, porque está enmarcada en un filete muy amplio de color negro. Quizás para un recordatorio funerario iría bien.

Pero, después de criticar la fotografía viene el comentario para analizar el por què EL PAIS le ha dado tanta trascendencia. Ni siquiera la venida al mundo católico del nuevo papa ha tenido tanta repercusión fotográfica en ese diario que quiere ser el portavoz del centroizquierda español.

Hagamos conjeturas.

Inditex tiene un valor capital de 93.499.560,00 €, más o menos, según la cotización que se nos ofrezca cada día.

Pero el valor de la empresa es mucho más alto. Amancio Ortega, el pater de la empresa, tiene un capital cifrado en 120.200 millones de euros. No está nada mal para una empresa que empezó en un modesto comercio gallego, en la calle de Juan Flórez, de A Coruña.

Las conjeturas nos permite creer que tras esa operación de la portada de EL PAIS, y de su revista dominical, hay algo más. No es lógico que ese diario ofrezca tanto espacio visual a una empresa, por más que se trate de una de las principales de España.

La imagen de la chica es casi comparable a la del Rey Felipe II cuando fue entronado.

EL PAIS está jugando con sus lectores. A estas horas ya se habrá reunido el comité profesional del diario para quejarse de que esa operación se aparta de la línea editorial.

Y la Defensora del Lector estará recibiendo numerosas llamadas o emails expresando la sorpresa del público ante tamaña decisión.

Pero no se trata de una operación inocua. Es bien sabido que ese diario está teniendo dificultades financieras para salir adelante. El anterior presidente, Juan Luís Cebrián, dejó la caja vacía, no porque metiera mano en ella, sino por sus aventuras en España y en América, del norte y del sur.

Veremos si en los próximos días se informa de una inversión millonaria de los Ortega en EL PAIS… si fuera así, podríamos hablar de que estamos ante un hecho sin precedentes, un acontecimiento que será recogido en los libros de historia del periodismo en España.

Manuel López. Profesor jubilado de la UAB. Periodista.

¿TODO EL PODER PARA L@S PERIODIST@S?

¿TODO EL PODER PARA L@S PERIODIST@S?

Hay alarma entre los empresarios del sistema de comunicación periodístico de España. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está preparando una ley para asegurar la participación de los representantes de los trabajadores en los consejos de administración de las compañías.

Ni más, ni menos. ¡Sentar a trabajadores en los consejos de administración¡

Pero no nos alarmemos, hay precedentes internacionales y europeos.

Todo surge a raíz de los numerosos cambios en la propiedad que en los últimos tiempos está afectando a periódicos, televisiones y emisoras de radio. De los digitales no sabemos casi nada, porque su opacidad es absoluta.

En El País, por ejemplo, hay un constante trasiego de noticias sobre quien acabará mandando en el consejo de administración. El actual presidente, Joseph Oughourlian, recibió numerosas críticas el año 2021 porque señaló, a su juicio, la mala gestión realizada por su antecesor, Juan Luís Cebrián. Cebrián sigue teniendo un gran poder en el grupo Prisa y no es de extrañar que sus acólitos le defiendan en la redacción y en el consejo de administración.

Los cambios en las empresas generan numerosos problemas sociales, económicos y periodísticos. No es lo mismo que El País sea un diario de centro-izquierda, como pretende Oughourlian, que uno de centro-derecha, como ha acusado éste a Juan Luís.

¿Y la redacción ha tenido algo que decir? Nada de nada.

La pretensión de la izquierdista Díaz intenta, ni más ni menos, que los trabajadores se sienten en el consejo de administración de las empresas, al menos en las grandes empresas.

¿Qué se conseguirá con esto? Se espera que las decisiones empresariales tengan en cuenta los intereses de los trabajadores, y que se tomen decisiones teniendo en cuenta a quienes elaboran el producto día a día. Además, los periodistas podrían vigilar la aplicación de métodos éticos en la toma de decisiones empresariales y seguir, día a día, ese proceso.

El mejor precedente para este tipo de gestión nos llega de Alemania. Acabada la segunda guerra mundial se vio claro que Hitler había tomado el poder y llevado su país a la guerra, y a la ruina, por  y gracias a la aportación de los grandes empresarios alemanes. Se tomaban decisiones de un día para otro sin contar con nadie más que con algunas decenas de personas que tenían algún cargo en los consejos de administración.

La participación de los trabajadores alemanes en la toma de decisiones empresariales se denominó La Ley de Cogestión  de Alemania. Que regula la participación de los empleados en las decisiones de planificación, dirección y organización de las empresas. Los trabajadores están representados en los consejos de vigilancia por delegados de los trabajadores y asalariados, empleados de alta dirección y del sindicato.

Con este tipo de participación se asegura la paz social en el interior de las empresas y que la producción sea consecuencia de una buena política empresarial. Esto noñ significa que haya huelgas cuando los sindicatos lo consideren necesario para defender sus derechos.

Pero hay más.  Este tipo de participación está defendido y explicitado por el Código internacional de ética periodística (UNESCO).

Según las conclusiones del Fourth Consultative Meeting of International and Regional Organizations of Journalists en Paris el 20 November 1983, referente a la integridad profesional del periodista: “El papel social del periodista exige el que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información, y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que esté empleado”.

Naturalmente, ese código ha sido obviado en todas las publicaciones. A lo máximo que se ha podido acceder es a los comités profesionales de empresa, que tienen la potestad, formalmente, de dar su opinión sobre las decisiones editoriales de su medio o de votar -sin poder decisorio- en la selección de la dirección.

OTRO DEBATE, EL REGISTRO

Los empresarios españoles, especialmente, están, además, preocupados porque el gobierno de Pedro Sánchez está ultimando la aplicación del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación, que determina la obligatoriedad de crear un registro de transparencia de los medios que controlará la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Habrá multas sancionadoras no demasiado elevadas, pero sí evidenciadoras de la situación de los medios.

Se intenta evitar la concentración de medios que puede llevar al monopolio del sector. Y se quiere que  las decisiones editoriales  se tomen libremente en los medios, y dentro de la línea editorial del medio para garantizar la divulgación de los conflictos de intereses que puedan existir.

Todo esto significa que la profesión de periodista podría alcanzar un nivel superior de calidad al participar en la toma de decisiones y que el Estado controlaría el funcionamiento ético de las empresas.

[1] https://elpais.com/sociedad/2021-11-04/oughourlian-considera-que-no-es-buen-momento-de-separar-educacion-y-medios-en-prisa.html.


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EL PAÍS ESTÁ DEVALUANDO EL VALOR DE LA FOTOGRAFÍA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

El valor de la fotografía en prensa no es sólo el de romper con el negro y gris del texto. El valor de la fotografía en la prensa es el de ilustrar con imágenes lo que se dice en el texto. Puede apoyar al texto o convertirse en el principal motivo de explicación de un hecho o de un comentario.

Muchas veces tiene más importancia la fotografía que el propio texto. Hoy analizamos la política de EL PAÍS respecto a las imágenes.

Estudiemos, por ejemplo, la edición del miércoles 8 de enero del 2024.

Ya en portada aparece una imagen sobrecogedora: una patera, repleta de migrantes, acoge el nacimiento de un pequeño, al que su madre acaba de dar a luz. La imagen la recoge uno de los socorristas del buque de salvamento Tolín. Allí se ve un pequeño grupo de los 60 que viajaban en una frágil lancha neumática, procedente de algún punto de África.

La fotografía, repetimos, es sobrecogedora. Se salva la vida del pequeño y de la pobre mujer que acababan de llegar a lo que consideran “un paraíso”.

La imagen es maravillosa por lo que nos ofrece: un acto de plena humanidad en el que todos los migrantes se ponen a disposición de la embarazada para ayudarle en el parto.

Aquí, en esta imagen, no debemos buscar calidad artística, ni contrastar la luz, ni siquiera la impresión en papel de un diario, que siempre pierde calidad.

Aquí, lo que se evidencia y recoge, es la oportunidad. La oportunidad es uno de los valores de la fotografía en prensa. La imagen fue captada por uno de los socorristas.

La caída de un político, el abrazo enternecedor entre dos personas, la cara de sorpresa de un niño cuando recibe un juguete de los Reyes Magos, esa estirada de Courtois ante un disparo maravilloso de Dani Olmo.

La oportunidad es uno de los principales valores del periodismo escrito. Está escrito, no sé por quién, que los grandes periódicos americanos, de EEUU principalmente, envían siempre a uno o dos fotógrafos cuando su presidente viaja. ¿Por qué?, pues porque cuando asesinaron a Kennedy no había nadie dispuesto a disparar la cámara. Las fotografías del magnicidio son posteriores. De oportunidad, pero de oportunidad postrera.

A Trump le han disparado dos veces en los últimos meses. Y siempre ha habido imágenes que recogen los segundos después de que las balas le rozaran. Bueno, en realidad le rozó una. La otra no fue disparada porque el servicio secreto detuvo al tipo con un arma de gran calibre. Pero la zona estaba repleta de cámaras de filmación o de fotografía.

Todo esto viene a cuento de que en la edición de EL PAIS, que estamos comentando, aparecen varias fotografías que no están firmadas por nadie. Es decir, podría decirse que son anónimas sino fuera porque ese diario cita a los autores: una fotografía está cedida por la autora (en la página 48) y las otras dos aparecen en la 16, y la otra en la 20. Y una más, en la 38.

La fotografía de la página 48, en la contraportada, se puede leer una entrevista con la investigadora Renée DiResta. Sin que se sepa la razón, o razones, la imagen está cedida por la entrevistada. Surge la duda: ¿por qué no se envió a un fotógrafo a la entrevista teniendo en cuenta que se hacía en Madrid?, es decir, a pocos kilómetros de la redacción.

No se trata de una fotografía de estudio. De esas que llevan varias horas realizarlas porque se ha de trabajar la luz, las sombras, el maquillaje, el vestido…

No. Se trata de una simpática fotografía de la entrevistada sonriendo, vestida con un jersey polar que más bien parece una bata de boatiné. Pero si a ella le gusta, nada más que decir.

De la fotografía siguiente, la de la página 16, debemos señalar que se trata de una imagen que capta una magna reunión, convocada por la Generalitat, a la que acudieron representantes de las entidades patronales y sindicales. En el pie de foto se puede leer: “reunión del Govern con los sindicatos y las patronales, en una imagen de la Generalitat”.

Al tratarse de una reunión más o menos masiva, probablemente se dieron numerosas oportunidades para captar imágenes de cierta relevancia, tanto política como humana. Un abrazo entre rivales, un apretón de manos entre sindicalistas y patronos, una cara de disgusto por algo que no sabemos o un gesto de asentimiento o de rechazo hacia algo o alguien.

Pero no. EL PAIS no envió a nadie para cubrir ese evento, que era importante porque el presidente Illa recibía el apoyo de los denominados agentes sociales y económicos.

También, en este caso, el Palau de la Generalitat está a pocos kilómetros del escenario de ese evento.

En el caso de la información de la página 20, se observa una fotografía de grupo en el que aparecen siete personas, pero sólo una interesa informativamente, la que está arriba a la izquierda, de Juan Antonio Segura, un alto cargo de la policía local de Bétera, detenido por un presunto delito de revelación de secretos.

Aquí puede haber una disculpa en el tratamiento de la fotografía porque se trata de una imagen captada por alguien del ayuntamiento o de alguna entidad interesada en el acto que se celebraba, puesto que a las siete personas se las ve predispuestas a salir en la fotografía oficial de algún evento.

Sin embargo, esa fotografía podía haberse trabajado más. Quizás ofreciéndola tal como está, pero destacando, en un anexo, la imagen del implicado en el supuesto delito.

Hubiera sido una aportación interesante porque en la fotografía ofrecida por este diario apenas se distingue cómo es el individuo.

La última fotografía que comentaremos aparece en la página 38. Se trata de la imagen de un ciclista famoso: Bernardo Ruiz, que acaba de cumplir 100 años y que fue campeón de la Vuelta en 1948 y el primer español en subir al podio del Tour de France, en 1952. La fotografía del deportista aparece en segunda instancia, sentado cómodamente en su casa y en el pie de foto aparece el siguiente texto: “Bernardo Ruiz, en su casa, en una foto cedida por la familia”.

El entrevistador, Carlos Arribas, se desplazó hasta Orihuela, donde reside Bernardo, pero no le hizo ninguna fotografía.

El País organizó , hace unos meses, una exposición de sus fotografías en Huete, provincia de Cuenca, titulada, precisamente, “Fotógrafos de El País”. Se exponían las obras en el Museo de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente.

César Lucas, el primer editor de fotografía del citado diario -y que saltó a la fama por una imagen de la cantante y actriz Marisol desnuda, en Interviú- dijo, sobre la exposición, que [cabe destacar] “algo muy especial como fue conseguir que la fotografía tuviera importancia y su propio valor dentro de la información periodística”. Es decir, los fotógrafos tuvieron que convencer a los profesionales de la pluma que no sólo el texto informa…

Otra crítica que se le puede hacer a El País referente a su política informativa gráfica es que los pies de foto son redundantes, poco explicativos, a veces, incluso, insultantes.

No se puede publicar una fotografía de acompañamiento de un texto sobre rebajas ofreciendo una imagen de una pareja frente a un escaparate y escribir en el pie de foto “una pareja ante un escaparate”.

La fotografía explica por sí misma o no se explica. Y si se explica, ¿para qué ponerle un texto en el que se reafirma lo que está viendo el lector?

En este caso lo aconsejable es emplear la figura periodística del “pie de foto”. Esto quiere decir que el texto que va debajo de la imagen puede explicar alguna información secundaria del texto. Se utiliza mucho en periódicos estadounidenses.

Otro error de este periódico es ofrecer diariamente una fotografía de autor en sus páginas editoriales. Las fotografías presentadas suelen ser de muy alta calidad, pero el papel empleado es de baja calidad, por lo que muchas imágenes apenas son apreciables.

En resumen, El País, uno de los grandes diarios europeos y latinoamericanos, no ha reflexionado sobre el papel que la fotografía ha de tener en sus páginas.

La fotografía, en conclusión, debe explicarse por sí misma, debe ser artística o de instantaneidad absoluta.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

LOS PERIODISTAS (Y ALGUNOS MÁS), CONTRA TRUMP Y MUSK

Por Manuel López profesor honorario de la UAB y periodista.

L@s periodistas no sabemos llorar. Es lo que me decían mis maestros cuando empecé en esta profesión.

No lloraremos, ante lo que está pasando, por el contrario, debemos plantar cara y ser activos para defender la libertad de expresión y el derecho a publicar. No sólo es uno de los derechos humanos. Se trata de una de las claves de la supervivencia de la humanidad. Sin derechos, la humanidad va hacia su desaparición, porque los más poderosos nos harán -quieren hacernos- la vida imposible, una vida de esclavitud.

Y ahí están Trump y Musk. Quieren llevarnos por ese camino de autodestrucción.

Un presidente elegido democráticamente y un empresario, que parece ser el más rico del mundo.

Quieren ser los amos del mundo sin que nadie les haya elegido para serlo. El presidente tiene derecho a dirigir su nación, pero no la nuestra.

Y nuestra defensa está en esos dos derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho a publicar, porque no sólo tenemos derecho a expresarnos, sino también a hacerlo público, a publicarlo.

El panorama, al empezar 2025, parece grave, muy grave, al menos para la prensa de los Estados Unidos de América del Norte.

Dos son los eslóganes de ese gran país: E pluribus unum (“De muchos, uno”) y In God we trust (“En Dios confiamos”). Es decir, la persona y la divinidad, o el destino, o la voluntad de querer ser, según se sea creyente o no.

Pues bien, los primeros datos para 2025 no son demasiado alentadores, al menos para el periodismo americano y, por lógica carambola, para nuestro periodismo, el catalán, el español y el europeo.

  1. The Washington Post (TWP) está teniendo dificultades para encontrar un nuevo editor. Ha fracasado, después de 15 meses en el cargo, William Lewis. No ha sido bien aceptado por la redacción. Se cargó a Sally Buzzbee, antigua directora de Associated Press, que fue despedida de malas maneras. Lewis se metió en un lío al enfurecerse cuando su diario publicó un reportaje en el que se denunciaban prácticas periodísticas típicas del peor periodismo sensacionalista británico, auspiciadas por el que debía ser el nuevo director de TWP, Rob Winnett.  La redacción del periódico protagonizó un acto de rebeldía que dejó en evidencia al citado periodista.
  2. Sin embargo, es más importante que Jeff Bezos, gran empresario, accionista de Amazón, y uno de los más ricos del planeta, hizo algo que asombró a todo el mundo: prohibió que TWP editorializara en favor de Kamala Harris. El Post siempre había apoyado a los candidatos demócratas, pero esta vez Bezos prohibió cualquier pronunciamiento.
  3. El New York Times (NYT) sí apoyó a Harris, pero, en contra de la historia, muchos otros periódicos dejaron de mostrar su apoyo a los demócratas, entre ellos Los Ángeles Times y el USA Today.
  4. La cadena de noticias izquierdista MSNBC ha claudicado ante Trump y dos de sus principales directivos han ido a cumplimentar al presidente electo a Mar-a-Lago, con la intención de demostrar a la audiencia de que la cadena se sitúa en una posición neutral.
  5. Jorge Ramos, quizás el periodista latino más influyente, ha salido de Univisión, famoso por su oposición al magnate.
  6. Trump está enviando a una legión de abogados a querellarse contra todo medio que se le oponga, por ejemplo, The Des Moines Register. Se trata de dar trabajo a los opositores en los tribunales para que dejen de centrarse en su persona.
  7. Trump, apenas venció en las urnas, dijo que tenía la intención de “poner orden en la prensa corrupta”… De momento también se ha puesto frente al famoso periodista Bob Woodward, el impulsor del caso Watergate, Trump también está en contra de los premios Politzer por premiar investigaciones de NYT y el Post.
  8. Disney, multinacional propietaria de ABC, no quiere empezar el año con mal pie contra Trump puesto que tiene 230 licencias de emisoras que dependen de su renovación del presidente y de su equipo. ·El presidente les ha amenazado con silenciarlas, concediendo la licencia a empresas mucho más favorables a su persona,

El camino para Trump está siendo allanado con amenazas directas o indirectas, lo que significa que EEUU puede llegar a una situación en la que la prensa deje de ser libre y atenta a sus obligaciones, lo que lleva al camino hacia el autoritarismo.

La trinchera en defensa de la libertad de expresión la están defendiendo los periodistas, de forma individual o colectiva. Esa trinchera no es solo de los colegas americanos, es una Trinchera común a todo el mundo, al menos a nuestro mundo, el occidental, el rico, el que cree que los Derechos Humanos todavía han de ser defendidos a ultranza. Caiga quien caiga.

(Este comentario ha sido realizado con datos de El País, del 29 de diciembre de 2024)

Manuel López profesor honorario de la UAB y periodista.

¿Google se pasa al papel?

por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Este domingo, 24 de noviembre del 2024, hemos descubierto que Google ha descubierto -perdón la frase- que existe el papel.

La edición de EL PAIS incluye un cuadernillo con el título de “forward”, que significa “adelante”, con el subtítulo de “Perspectivas europeas de la tecnología y la sociedad”. Es el número 1, lo que quiere decir que continuará. No se trata de un encarte especial y extraordinario, no.

Se trata, por lo que se ve, de un intento de Google de penetrar en un público que cree que no conecta con su algoritmo. El público de EL PAIS, creo, está compuesto por gente educada, con niveles académicos más bien altos, con una cartera más que discreta y con una educación digital confirmada.

¿A qué viene ahora que Google se pase al papel para explicar lo que está haciendo?

¿Se ha rendido Google al hecho de que no llega al público de EL PAIS a través de la pantalla del teléfono, de la tablet o del ordenador?

Un poco de todo. En realidad, aceptémoslo, esto de leer páginas y páginas de texto en una pantalla es más bien cansado. El papel es más amable. Lo puedes leer con una taza de café en la mano, desayunando un cruasán grasiento y si no te gusta, lo tiras a la papelera o al compostaje.

El título de portada de este “forward” es toda una declaración de intenciones: “Construyendo el futuro con la IA”. Ese futuro se hará a través de las pantallas, pero Google te lo ofrece -nos lo ofrece- en papel.

El papel tiene sus ventajas y desventajas. Nadie va ahora a elaborar una lista de unas y otras porque son evidentes, y están más que estudiadas. Pero lo que nunca se había visto es que Google supiera comunicarse a través del papel.

¿Es una rendición?, sin duda alguna.

Estamos ante una nueva perspectiva: el algoritmo no tiene suficiente con las pantallas para hacerse con nuestra inteligencia, necesita el papel.

En la revista se pueden leer una serie de cartas del director, entrevistas-encuesta sin nadie que vuelva a repreguntar, sin periodistas que intervengan en la conversación, sin contraste alguno.

Estamos, pues, ante una revista publicitaria, divulgadora de la idea de que Google es formidable y que la Inteligencia Artificial (IA) es lo mejor de ambos mundos. Que la IA es tan inteligente que necesita el papel para explicarse…

Títulos como “Innovación, responsabilidad, solidaridad”; o “El próximo gran instrumento científico”, a cargo de un hindú sij, con turbante y todo; o “IA ‘made in Europe'”: o “Una regulación inteligente permite obtener mayores beneficios”.

Ésta última pieza enfrenta a dos empresarias y directivas -una, directora general de Digital Europe; la otra, directora sénior del área de investigación e ingeniería de Google DeepMind- para hablar de la supuesta regulación inteligente de la red.

Está claro que Google se está posicionando, en el papel, sobre la posible amenaza de Europa de intentar frenar monopolios en el sector de la comunicación. O que las grandes empresas paguen impuestos en el país donde estén transmitiendo sus contenidos.

La revista no elude, más bien lo contrario, la lucha contra las emisiones, a través de la IA, que puede proponer rutas económicas a la aviación para que se reduzca su grado y nivel de contaminación.

Es decir, Google explica en papel todo lo maravilloso que puede ser utilizar SU Inteligencia Artificial en nuestras vidas.

La paradoja de que lo digital se apoye en el papel para defender su negocio está aquí. Cada equis días tendremos una nueva edición de “Forward”, y con ella, la defensa a ultranza de los intereses que se esconden tras esa plataforma, o conglomerado de empresas.

La Comisión Europea ya puede prepararse…

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

¿EL PERIODISMO PUEDE VIVIR SIN X?

Algunos sectores proponen su boicot

Si Musk quisiera, Ucrania sería vencida en pocas horas

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

X, antesTwitter, es el gran protagonista de una buena parte de la mensajería por internet. Imposible calcular su importancia, aunque se dice que tiene más de 400 millones de usuarios, o casi.

          Es curioso, cuanta más importancia adquiere este sistema digital, más controversia genera.

Ahora se habla de hacerle el boicot. Lo sugiere, así, el periodista Andreu Farràs en “paios”[1], una web-blog de gran incidencia en la comunidad periodística catalana y referencia para periodistas españoles.

Situémonos respecto a  X, Twitter, para estudiar su importancia, impacto y capacidad de servicio a la comunidad de internet.

Lo primero que hay que decir es que su propietario, Elon Musk, genera cierta desconfianza, por no decir hostilidad, por buena parte de sus usuarios. ¿por qué? Porque Elon es un tipo millonario, el mayor del mundo, que hace y deshace políticas industriales y científicas con una velocidad pasmosa. Con tantos valores es normal que la gente desconfíe, como siempre se hace contra los poderosos.

Es propietario de Tesla, SpaceX, Neuralink y The Boring Company, entre otras. Es decir, toca el sector de la automoción, de la aeronáutica y de la investigación.

En esas empresas, está demostrado, se cultiva la hiperactividad, la competitividad, el trabajar sin descanso y la carencia de respeto de los derechos laborales. Numerosos artículos de internet denuncian que es un auténtico enemigo de los sindicatos.

Lo primero que descubrimos es que Musk es todopoderoso en varios sectores, y especialmente peligroso en el del control del espacio. Su empresa SpaceX dispone de suficiente capacidad en el cielo como para poder impulsar guerras o, lo contrario, terminarlas. Todo a través del control de su sistema de satélites.

Cuando empezó la guerra entre Rusia y Ucrania Musk echó una mano a Volodidir Zelensky, el líder del país invadido, para permitir que su ejército utilizara su red de satélites para fines militares.

No es lo mismo disponer de conexiones digitales de solvencia para poder dirigir tus tropas, que no disponer de esos soportes.

Ahora, con Trump en la Casa Blanca, esas ayudas se van a acabar porque posiblemente el nuevo presidente de los EEUU querrá mediar para acabar la guerra y qué mejor que quitarle potencia al ejército que defiende Ucrania para forzarle a negociar a la baja.

Es decir, en las manos de Musk está acabar con esa guerra en pocas horas. Ucrania se sentiría indefensa si no dispone de comunicaciones para lanzar ofensivas o para defenderse de los ataques rusos.

Y, por supuesto, estamos ante una situación por la que jamás ha pasado el mundo: el poder de una persona, en este caso de Musk, hace que el futuro dependa de sus decisiones.

EL PROBLEMA EN X

X es un sistema de comunicaciones nacido en marzo de 2006, y cuando apareció fue una sorpresa en el mundo de internet. Los usuarios de ese operativo descubrieron un método rápido, sencillo y económico para comunicarse con todo el mundo. Y usando pocas palabras.

Un mensaje podía ser “retuitado” en poco tiempo a millones de personas. Cualquier desaprensivo podía decir que en Valencia, tras la riada, había 800 cadáveres en el aparcamiento de unos grandes almacenes. El bulo corrió y corrió. Todo el mundo sintió un escalofrío… para comprobar, poco después, que era fruto de una mente perversa, apoyada por grupos antisistema y algunos supuestos periodistas.

Pero, con el tiempo X se ha convertido en un problema porque su propietario tiene la capacidad de conducir el flujo de mensajes en un sentido u otro. Brasil se ha desconectado hace poco porque X servía de plataforma para la ultraderecha de Bolsonaro.

Hace apenas cinco años Trump se quejaba de que X le boicoteaba. Hace apenas un mes Musk y el nuevo presidente protagonizaban mítines conjuntos y quizás el oligarca del espacio forme parte del gabinete trumpista de aquí pocas semanas. Hay cierta maniobrabilidad en Musk y en X. Elon puede cambiar de opinión en pocos segundos…

X no es de confianza, pero millones de personas lo usan. Todavía resulta útil para comunicarse rápidamente, para lanzar mensajes a miles de usuarios y para descubrir cosas que uno no sabía antes. De hecho, lo emplean muchos periodistas, aunque sean críticos con X.

Pero X no es un sistema de comunicación neutral. Tiene la habilidad para gestionar cuentas -eliminarlas o darles prioridad-, para potenciar voces o silenciar otras.

Almacena cuanto decimos… sabe de nosotros lo que nadie supone. Percibe tendencias y las impulsa, caso de que coincidan con sus intereses. Poco a poco se ha hecho con el control de buena parte de la comunicación digital. Y eso no puede ser bueno.

Sobre todo porque X es silenciosa…

Es decir, X permite que sus usuarios se escuden en el anonimato, lo que significa que muchos de los mensajes sean tendenciosos, lo que se conoce por fake news, o noticias falsas.

En periodismo no se trabaja con el anonimato, pero es cierto que los periodistas usan X varias veces al día, si no para aceptar sus mensajes, sí para estar informados de las tendencias… Muchos políticos lo utilizan para hacer declaraciones de forma rápida y expeditiva. Nadie les contradice en el sector del periodismo, aunque sí entre el público en general.

Pero X no puede ser una buena fuente informativa por lo que estamos diciendo: permite el lanzamiento de falsos mensajes, no identifica a sus autores y permite que los “bots” -los sistemas de emisión de miles de mensajes anónimos al mismo tiempo- se paseen impunemente por esa plataforma.

X nos vigila, nos intenta orientar, da visibilidad a gentes con intereses ocultos. Musk  ha dicho, recientemente a sus empleados y a la “humanidad” que el periodismo clásico ya no existe, que todos los usuarios de su plataforma son los auténticos periodistas.

Corrió el bulo, hace poco, de que Musk estaba a punto de comprar la CNN. La noticia partió del presidente argentino Javier Miley. No era cierto, pero con la capacidad económica del líder de la informática y del aeroespacio, bien podría ser realidad cualquier día. Naturalmente, las autoridades americanas de la competencia podrían abortar esa operación en su lucha contra la concentración empresarial.

Las agendas de los medios y de los periodistas están repletas de datos confidenciales, pero que pueden ser revelados a través del análisis de los mensajes emitidos a través de X. Dame un mes de tus mensajes y sabré de tus gustos, de tus tendencias sociales, políticas e incluso sexuales.

Naturalmente eso también lo puede hacer Facebook y otras plataformas, pero no figuran en conglomerados tan poderosos como los de Elon Musk.

Una concatenación de mensajes sobre la debilidad de una empresa o de una moneda nacional puede hundirlas. Al día siguiente vendrían las explicaciones y las peticiones de perdón… pero el mal ya estaría hecho.

¿Cómo fiarnos de una persona que ataca a los sindicatos, hace trabajar a destajo a su personal -aunque los pague espléndidamente-, reniega del sistema de comunicación periodística actual y, para más inri, apoya a un Trump relanzado hacia el poder norteamericano? Es relevante el número de trabajadores que ha despedido en los últimos meses. Y eso ha repercutido en la calidad del producto.

Musk es una figura polarizante y multifacética, con muchos admiradores y detractores. Un gran empresario… pero con los pies de barro porque intenta cargarse buena parte del acervo cultural de nuestro mundo, el occidental, claro.

Está en contra de la intervención del Estado en la economía. Aquello del “laissez faire, laissez passer” es su guía principal, y cuando el Estado interviene para regular el mercado para proteger al mismo mercado, Musk se solivianta y lanza sus tropas contra ese intervencionismo.

LA CE, COMO ENEMIGO

Particularmente es enemigo de la Comunidad Europea porque la considera demasiado intervencionista. La CE intenta meter en cintura a las grandes corporaciones de la comunicación, lo que ha generado auténticas campañas de las empresas de Musk en su contra.

La inteligencia artificial se está mostrando como un auténtico campo de batalla de Europa contra EEUU… y también China. En el viejo continente se quiere regular esa nueva arma, aunque nadie sabe cómo. Musk sí lo sabe: déjenme trabajar libremente y les ofreceré un mundo mejor, parece ser su lema de combate.

Y ahora llega el boicot. Son numerosos los periodistas, científicos, políticos y gente normal que estiman que hay que pararle los pies al profeta. Se ha registrado un cierto número de empresas que han retirado su apoyo. No gusta el aumento de discursos de odio y de desinformación. No se acepta que no haya un sistema de verificación de los mensajes.

No gusta que todo el mundo pueda escudarse en el anonimato para divulgar falsas noticias, o noticias falsas.

Numerosos grupos civiles se sienten atemorizados por X. Empieza a cundir la sensación de que no es un espacio seguro y fiable.

Naturalmente no se puede hacer un llamamiento al boicot si la sensación de que X no garantiza la libertad no es ampliamente aceptado por las masas.

Hace falta esperar a que se configure una masa crítica para el abandono masivo de la plataforma de Musk. Pero el camino ha empezado a labrarse.

Manuel López, profesor honorario de laUAB y periodista.


[1] https://paios-catalans.blogspot.com/

¿De verdad son independientes los diarios españoles?

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

A los estudiantes de periodismo se les suele recordar, el primer día de clases, que en España hay libertad de expresión e información. El buen profesor tiene la obligación de matizar. Es cierto que hay esas dos libertades, y las ejercemos…pero no deja de ser menos cierto que la profesión se encuentra con una serie de límites que pone en cuestión esas verdades.

Hablemos de la independencia de los diarios españoles.

Y lo hacemos porque en EL PAIS del 6 de octubre, página 36 de la edición de Barcelona, se publica una noticia que dice “Preservar la independencia de los medios ante la desinformación”. Se trata de una pieza informativa de tres columnas con gran fotografía en la que pueden verse a una serie de directores y editores de diversos medios españoles tratando el tema.

En el fondo de la fotografía se observa un cartel donde se puede leer “El buen gobierno corporativo de los medios de información para proteger la independencia editorial”. Estamos ante toda una declaración de intenciones. Valiosa y atrevida.

La noticia habla de una reunión de directivos para quejarse de la desinformación. Está muy bien. Es cierto que los fake news están a la orden del día. En internet, en sus diferentes canales, páginas y webs aparecen constantemente informaciones falsas, o mal intencionadas, o inventadas. Hay que combatir esa tendencia de esta década.

Pero antes de esto conviene reflexionar sobre la independencia, o no, de los diarios españoles. Es conveniente que nuestro tejado no sea de cristal.

Lo primero que hay que decir es que observamos que esa independencia no lo es tanto porque todos dependen de empresas mercantiles que lo que buscan es obtener un provecho económico. O eso, o quieren influir en la agenda pública por motivos inconfesados, o no, más bien evidentes: tumbar gobiernos, combatir contra la lucha para reducir la contaminación, modificar leyes progresistas…

También se debe hablar de la importancia de las subvenciones estatales y autonómicas para potenciar y/o silenciar determinados medios. La subvención puede ser directa, en forma de dinero, o tecnológica, ayudando a la reconversión de los medios. Las subvenciones deben ser ecuánimes y repartidas en función de diferentes baremos, pero no siempre suele ser así. Quien determina el reglamento de reparto de subvenciones puede orientar su línea en un sentido u otro.

Una diputación provincial puede dejar de suscribirse a determinado medio que ha publicado algo molesto para su presidente y desde ese momento deja de suscribirse al diario. Eso significa que las bibliotecas, los edificios institucionales (delegaciones, hospitales, escuelas, universidades…) dejen de recibir la suscripción que hasta entonces pagaba la Diputación. Estamos hablando de varios centenares de ejemplares. En el caso de Catalunya o Madrid, quizás algunos millares. Se puede hablar de un ataque directo a las finanzas del medio.

Sigamos. No hay más que mirar algunas webs para descubrir que algunos medios tienen una gran participación por parte de fondos de inversión extranjeros. Uno de ellos es EL PAIS. Esto no significa que ese diario se deba a los intereses foráneos, pero es cierto que la toma de decisiones por parte de la dirección nunca, o casi nunca, publicará información alguna contra esos socios del periódico.

No debemos estar en contra de las inversiones económicas en nuestros medios. Se trata de operaciones mercantiles normales en nuestra sociedad, siempre que no se persigan objetivos inconfesables.

Otra cuestión es la relación de los medios con los anunciantes, que significan una sustancial ayuda para acabar el año con beneficios, o con las cuentas en números rojos.

Hay un libro “Biografía de El Corte Inglés”, de Javier Cuartas, editorial Libros Límite, Barcelona, 1992, con nada menos que 804 páginas que apenas tuvo repercusión en los medios. Naturalmente, con ese título, no se decían cosas bonitas de la gran empresa. No tuvo una gran repercusión en los medios.

El Corte Inglés nos sirve de entrada para incidir en esa relación de medios con anunciantes.

Cuando sucedió el sangriento atentado de ETA contra el Hipercor de la Avenida Meridiana, el 19 de junio de 1987, yo trabajaba en El Periódico. Ese mismo día se presentó un representante de El Corte Inglés para pedir que en las noticias que íbamos a publicar no se relacionase Hipercor con El Corte Inglés.

En realidad, era una tontería, porque todo el mundo sabía de esa relación. Lo que consternó a la redacción fue el hecho de que alguien nos pidiera semejante acción.

En El Periódico yo mismo publiqué un gran reportaje sobre Félix Estrada Saladrich. Se trataba de un empresario auténtico, de los que de la nada creó un gran emporio comercial vendiendo muebles. Lo hizo a través de un comercio llamado “Muebles La Fábrica”, todavía existente.

Lo que hice fue un reportaje sobre esa persona, ya alejada de la dirección comercial, que había elevado un gran negocio sobre apenas una pequeña tienda. Finalmente, se hundió, aunque está ya reflotado.

Pues bien, tras mi reportaje desde la dirección de La Fábrica, de aquellos momentos, se interesaron cerca del jefe de publicidad para saber si seguiría hablando del tema de un empresario exitoso caído en desgracia.

Naturalmente la cosa no pasó de ahí. El Periódico siguió disfrutando de su publicidad, pero el hecho no pasó desapercibido para la redacción.

Existe una casuística semejante en todos los medios de información. ¿Quién no ha tenido presiones de un anunciante? , ¿a quién no se le ha retirado alguna campaña?.

A mis estudiantes siempre les pregunto cuántas informaciones críticas contra Caixa Bank han leído últimamente: ninguna. O sobre El Corte Inglés, o sobre el Banco de Santander, o el BBVA…

No se trata de que impulsemos campañas de descrédito de las grandes corporaciones por el hecho de que sean grandes. De lo que se trata es que nuestros anunciantes sepan que, ante todo, los periodistas y los medios para los que trabajamos, nos debemos a la verdad, o al menos a la verdad a la que seamos capaces de acercarnos.

Las presiones de los anunciantes no son diarias. Faltaría más. En caso contrario, no podríamos hacer periódicos.

Pero, sin duda, hay una cierta autorepresión por parte de los periodistas ante determinados temas. Estando en El Periódico pude observar, durante la preparación de los Juegos Olímpicos de 1992, que no se podía escribir nada contra Juan Antonio Samaranch. Se sabía que tenía comprados grandes extensiones de terreno tras el Tibidabo, comarca del Vallés Occidental, a la espera de poder generar polígonos industriales, que hoy son un hecho.

Tampoco se volvieron a publicar fotografías de cuando Samaranch era falangista. Y eso teniendo imágenes del personaje con el brazo levantando y cantando, supuestamente, el himno de esa formación.

Estamos hablando de los peligros que para la independencia representan las presiones económicas y/o políticas. Ante esos peligros, se está discutiendo, ahora, en España la transposición de decisiones europeas en materia de comunicación.

Por ejemplo, la obligación de los medios de informar, cada año, de la composición de su equipo directivo y de los accionistas.

Nada menos.

Con esa información, el lector puede saber qué está comprando, quien está detrás de las páginas que está leyendo.

Otra medida que se propone desde la UE es que la redacción tenga el derecho a discrepar de la política editorial del medio, a través de una respuesta escrita a publicar en las páginas centrales.

EL PAIS ya tiene ese derecho en sus normativas sobre relación con los periodistas. Pero… apenas hay otros medios que hayan seguido ese camino.

Y aún hay más medidas para garantizar la independencia de los medios: que la redacción pueda tener un representante propio en los consejos de administración, como sí se hace en la gran industria alemana.

Queda mucho camino para que los directivos que asistan a próximos encuentros, como el que publica hoy EL PAIS, puedan abordar con plenitud la defensa de su independencia editorial.

La UE nos muestra el camino, y los sindicatos de periodistas están dispuestos a defender lo conseguido hasta ahora y ampliar sus derechos en defensa de la libertad de expresión y de información.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

LAS PORTADAS DEL DRAMA EN VALENCIA:  DE LA VERDAD A LA MANIPULACIÓN POLÍTICA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

Las portadas son la propuesta que cada periódico hace para atraer la atención del lector. Se dice que la portada es el escaparate. Lo es, pero también es muchas cosas más: interpretación, manipulación y desinformación.

Las portadas se deciden en consejos de redacción en los que están presentes el director y su equipo directivo. No es fácil titular, en absoluto, pero cuando se decide la frase definitiva, se está expresando algo más que el resumen analizado de un hecho. Se está expresando la ideología del medio.

Veamos las portadas de los principales periódicos generalistas del día 4 de noviembre:

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”

La Razón: “Los Reyes con las víctimas”

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta  un brote de ira en plena crisis institucional”

El Periódico: “Indignación desbordada”

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”

Lo primero que observamos es que no todos sitúan al rey en su primera página. No lo hacen ni El Periódico, ni el ABC.

Casi todos los titulares que estamos analizando hablan, subjetivamente, de lo que pasó. ¿Y qué pasó? Pues que un pequeño grupo de personas empezó a silbar y a increpar a la comitiva oficial. Algunos, incluso, lanzaron objetos y bolas de barro. En  la comitiva iban el rey, el presidente del gobierno y el presidente de la Generalitat de la Comunitat Valenciana.

El más preciso, pero poco informativo, es El Periódico, al titular “indignación desbordada”. No da más detalles en ese titular de cabecera, no dice contra quien se desbordó la indignación. Ni habla de la violencia, ni del objetivo de la violencia. No da protagonismo a ninguno de los afectados, monarca (y su esposa) y presidentes.

Es cierto lo que dice este periódico: indignación desbordada, pero esa indignación ¿contra quién iba?

El titular menos periodístico es el de La Razón: “Los Reyes con las víctimas”. Ni siquiera ponen una coma entre el sujeto y el resto de la frase. Falta el verbo, que es lo que da acción a la frase, o debería. Es un título valorativo, sin enmarcar ni hablar, para nada, de las acciones violentas que se registraron en torno a las autoridades. Es un título complaciente con la monarquía. Es un título nada comprometido. Tampoco es descriptivo. Ni siquiera es informativo. Corresponde a un diario que quiere quedar bien con el poder, sin especificar nada que pueda molestarle.

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta un brote de ira en plena crisis institucional”. Este título ya tiene más enjundia. Hilvana el brote de violencia, más bien ira, con la situación de la política española. Mete en una sola frase el drama de Valencia y la crítica situación de la política española. Es cierto que la hay: un fiscal general, comprometido; la esposa del presidente del gobierno, bajo sospecha; los presupuestos del Estado, a la espera; alguno de los socios de Sánchez, en la UVI. Pero también es cierto que la economía española va como un tren rápido, que las exportaciones crecen, que baja el desempleo…

El Mundo propone una portada contraria al gobierno, sin tener en cuenta la situación general de España. Estamos ante un diario que hace de la crítica del gobierno su “leitmotiv” central y editorial.

Este periódico separa al rey de la crisis, como si el jefe del Estado no tuviera nada que ver. Recordemos que el rey es el árbitro de la política y que puede “arbitrar” siempre que lo desee, porque nadie se lo impedirá. Si no ha intervenido, sino ha “arbitrado”, es que está de acuerdo con la situación actual de la política española. O como mínimo, está soportándola a ver cómo acaba.

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”. Aquí no hay sujeto alguno, ni acusaciones, diríamos que el viejo rotativo se centra en interpretar una situación complicada resuelta en dos conceptos: “abandono” y “sin consuelo”. Lo encontramos perfectamente asumible, aunque no diga nada de que los reyes fueron protagonistas de unos altercados realmente graves. Graves porque jamás en la democracia española actual se habían visto escenas semejantes.

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”. Este diario intenta dar mucha información en una sola frase. Mezcla la localidad con las autoridades y las escenas que todos hemos visto por televisión. Es cierto, a las autoridades se las recibió, con barro (en las calles y en el lanzamiento por parte de algunos ciudadanos). Pero El País no dice que se lanzó barro contra los reyes y presidentes. Sólo dice que les gritaron “asesinos”, sin más.

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”. Estamos ante un titular descriptivo-interpretativo. Parece que todo el mundo, en Paiporta, hubiera protagonizado la revuelta, cuando sólo fueron algunas decenas de personas, y aún.

Y, observemos, que en la frase se dice que la explosión fue “ante” y no “contra”. No han querido mojarse en un titular que podría ofender a La Zarzuela y a La Moncloa.

Es un titular que camufla la verdad de lo que ocurrió. La explosión de ira fue contra las autoridades, no ante las autoridades.

En conclusión: nuestros rotativos deberían volver a la facultad de periodismo para  hacer un taller de titulación de noticias. Y no se molesten, no hay acritud en mi propuesta, sólo una sugerencia.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.