EL PAÍS ESTÁ DEVALUANDO EL VALOR DE LA FOTOGRAFÍA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

El valor de la fotografía en prensa no es sólo el de romper con el negro y gris del texto. El valor de la fotografía en la prensa es el de ilustrar con imágenes lo que se dice en el texto. Puede apoyar al texto o convertirse en el principal motivo de explicación de un hecho o de un comentario.

Muchas veces tiene más importancia la fotografía que el propio texto. Hoy analizamos la política de EL PAÍS respecto a las imágenes.

Estudiemos, por ejemplo, la edición del miércoles 8 de enero del 2024.

Ya en portada aparece una imagen sobrecogedora: una patera, repleta de migrantes, acoge el nacimiento de un pequeño, al que su madre acaba de dar a luz. La imagen la recoge uno de los socorristas del buque de salvamento Tolín. Allí se ve un pequeño grupo de los 60 que viajaban en una frágil lancha neumática, procedente de algún punto de África.

La fotografía, repetimos, es sobrecogedora. Se salva la vida del pequeño y de la pobre mujer que acababan de llegar a lo que consideran “un paraíso”.

La imagen es maravillosa por lo que nos ofrece: un acto de plena humanidad en el que todos los migrantes se ponen a disposición de la embarazada para ayudarle en el parto.

Aquí, en esta imagen, no debemos buscar calidad artística, ni contrastar la luz, ni siquiera la impresión en papel de un diario, que siempre pierde calidad.

Aquí, lo que se evidencia y recoge, es la oportunidad. La oportunidad es uno de los valores de la fotografía en prensa. La imagen fue captada por uno de los socorristas.

La caída de un político, el abrazo enternecedor entre dos personas, la cara de sorpresa de un niño cuando recibe un juguete de los Reyes Magos, esa estirada de Courtois ante un disparo maravilloso de Dani Olmo.

La oportunidad es uno de los principales valores del periodismo escrito. Está escrito, no sé por quién, que los grandes periódicos americanos, de EEUU principalmente, envían siempre a uno o dos fotógrafos cuando su presidente viaja. ¿Por qué?, pues porque cuando asesinaron a Kennedy no había nadie dispuesto a disparar la cámara. Las fotografías del magnicidio son posteriores. De oportunidad, pero de oportunidad postrera.

A Trump le han disparado dos veces en los últimos meses. Y siempre ha habido imágenes que recogen los segundos después de que las balas le rozaran. Bueno, en realidad le rozó una. La otra no fue disparada porque el servicio secreto detuvo al tipo con un arma de gran calibre. Pero la zona estaba repleta de cámaras de filmación o de fotografía.

Todo esto viene a cuento de que en la edición de EL PAIS, que estamos comentando, aparecen varias fotografías que no están firmadas por nadie. Es decir, podría decirse que son anónimas sino fuera porque ese diario cita a los autores: una fotografía está cedida por la autora (en la página 48) y las otras dos aparecen en la 16, y la otra en la 20. Y una más, en la 38.

La fotografía de la página 48, en la contraportada, se puede leer una entrevista con la investigadora Renée DiResta. Sin que se sepa la razón, o razones, la imagen está cedida por la entrevistada. Surge la duda: ¿por qué no se envió a un fotógrafo a la entrevista teniendo en cuenta que se hacía en Madrid?, es decir, a pocos kilómetros de la redacción.

No se trata de una fotografía de estudio. De esas que llevan varias horas realizarlas porque se ha de trabajar la luz, las sombras, el maquillaje, el vestido…

No. Se trata de una simpática fotografía de la entrevistada sonriendo, vestida con un jersey polar que más bien parece una bata de boatiné. Pero si a ella le gusta, nada más que decir.

De la fotografía siguiente, la de la página 16, debemos señalar que se trata de una imagen que capta una magna reunión, convocada por la Generalitat, a la que acudieron representantes de las entidades patronales y sindicales. En el pie de foto se puede leer: “reunión del Govern con los sindicatos y las patronales, en una imagen de la Generalitat”.

Al tratarse de una reunión más o menos masiva, probablemente se dieron numerosas oportunidades para captar imágenes de cierta relevancia, tanto política como humana. Un abrazo entre rivales, un apretón de manos entre sindicalistas y patronos, una cara de disgusto por algo que no sabemos o un gesto de asentimiento o de rechazo hacia algo o alguien.

Pero no. EL PAIS no envió a nadie para cubrir ese evento, que era importante porque el presidente Illa recibía el apoyo de los denominados agentes sociales y económicos.

También, en este caso, el Palau de la Generalitat está a pocos kilómetros del escenario de ese evento.

En el caso de la información de la página 20, se observa una fotografía de grupo en el que aparecen siete personas, pero sólo una interesa informativamente, la que está arriba a la izquierda, de Juan Antonio Segura, un alto cargo de la policía local de Bétera, detenido por un presunto delito de revelación de secretos.

Aquí puede haber una disculpa en el tratamiento de la fotografía porque se trata de una imagen captada por alguien del ayuntamiento o de alguna entidad interesada en el acto que se celebraba, puesto que a las siete personas se las ve predispuestas a salir en la fotografía oficial de algún evento.

Sin embargo, esa fotografía podía haberse trabajado más. Quizás ofreciéndola tal como está, pero destacando, en un anexo, la imagen del implicado en el supuesto delito.

Hubiera sido una aportación interesante porque en la fotografía ofrecida por este diario apenas se distingue cómo es el individuo.

La última fotografía que comentaremos aparece en la página 38. Se trata de la imagen de un ciclista famoso: Bernardo Ruiz, que acaba de cumplir 100 años y que fue campeón de la Vuelta en 1948 y el primer español en subir al podio del Tour de France, en 1952. La fotografía del deportista aparece en segunda instancia, sentado cómodamente en su casa y en el pie de foto aparece el siguiente texto: “Bernardo Ruiz, en su casa, en una foto cedida por la familia”.

El entrevistador, Carlos Arribas, se desplazó hasta Orihuela, donde reside Bernardo, pero no le hizo ninguna fotografía.

El País organizó , hace unos meses, una exposición de sus fotografías en Huete, provincia de Cuenca, titulada, precisamente, “Fotógrafos de El País”. Se exponían las obras en el Museo de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente.

César Lucas, el primer editor de fotografía del citado diario -y que saltó a la fama por una imagen de la cantante y actriz Marisol desnuda, en Interviú- dijo, sobre la exposición, que [cabe destacar] “algo muy especial como fue conseguir que la fotografía tuviera importancia y su propio valor dentro de la información periodística”. Es decir, los fotógrafos tuvieron que convencer a los profesionales de la pluma que no sólo el texto informa…

Otra crítica que se le puede hacer a El País referente a su política informativa gráfica es que los pies de foto son redundantes, poco explicativos, a veces, incluso, insultantes.

No se puede publicar una fotografía de acompañamiento de un texto sobre rebajas ofreciendo una imagen de una pareja frente a un escaparate y escribir en el pie de foto “una pareja ante un escaparate”.

La fotografía explica por sí misma o no se explica. Y si se explica, ¿para qué ponerle un texto en el que se reafirma lo que está viendo el lector?

En este caso lo aconsejable es emplear la figura periodística del “pie de foto”. Esto quiere decir que el texto que va debajo de la imagen puede explicar alguna información secundaria del texto. Se utiliza mucho en periódicos estadounidenses.

Otro error de este periódico es ofrecer diariamente una fotografía de autor en sus páginas editoriales. Las fotografías presentadas suelen ser de muy alta calidad, pero el papel empleado es de baja calidad, por lo que muchas imágenes apenas son apreciables.

En resumen, El País, uno de los grandes diarios europeos y latinoamericanos, no ha reflexionado sobre el papel que la fotografía ha de tener en sus páginas.

La fotografía, en conclusión, debe explicarse por sí misma, debe ser artística o de instantaneidad absoluta.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.