EL PAÍS ESTÁ DEVALUANDO EL VALOR DE LA FOTOGRAFÍA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

El valor de la fotografía en prensa no es sólo el de romper con el negro y gris del texto. El valor de la fotografía en la prensa es el de ilustrar con imágenes lo que se dice en el texto. Puede apoyar al texto o convertirse en el principal motivo de explicación de un hecho o de un comentario.

Muchas veces tiene más importancia la fotografía que el propio texto. Hoy analizamos la política de EL PAÍS respecto a las imágenes.

Estudiemos, por ejemplo, la edición del miércoles 8 de enero del 2024.

Ya en portada aparece una imagen sobrecogedora: una patera, repleta de migrantes, acoge el nacimiento de un pequeño, al que su madre acaba de dar a luz. La imagen la recoge uno de los socorristas del buque de salvamento Tolín. Allí se ve un pequeño grupo de los 60 que viajaban en una frágil lancha neumática, procedente de algún punto de África.

La fotografía, repetimos, es sobrecogedora. Se salva la vida del pequeño y de la pobre mujer que acababan de llegar a lo que consideran “un paraíso”.

La imagen es maravillosa por lo que nos ofrece: un acto de plena humanidad en el que todos los migrantes se ponen a disposición de la embarazada para ayudarle en el parto.

Aquí, en esta imagen, no debemos buscar calidad artística, ni contrastar la luz, ni siquiera la impresión en papel de un diario, que siempre pierde calidad.

Aquí, lo que se evidencia y recoge, es la oportunidad. La oportunidad es uno de los valores de la fotografía en prensa. La imagen fue captada por uno de los socorristas.

La caída de un político, el abrazo enternecedor entre dos personas, la cara de sorpresa de un niño cuando recibe un juguete de los Reyes Magos, esa estirada de Courtois ante un disparo maravilloso de Dani Olmo.

La oportunidad es uno de los principales valores del periodismo escrito. Está escrito, no sé por quién, que los grandes periódicos americanos, de EEUU principalmente, envían siempre a uno o dos fotógrafos cuando su presidente viaja. ¿Por qué?, pues porque cuando asesinaron a Kennedy no había nadie dispuesto a disparar la cámara. Las fotografías del magnicidio son posteriores. De oportunidad, pero de oportunidad postrera.

A Trump le han disparado dos veces en los últimos meses. Y siempre ha habido imágenes que recogen los segundos después de que las balas le rozaran. Bueno, en realidad le rozó una. La otra no fue disparada porque el servicio secreto detuvo al tipo con un arma de gran calibre. Pero la zona estaba repleta de cámaras de filmación o de fotografía.

Todo esto viene a cuento de que en la edición de EL PAIS, que estamos comentando, aparecen varias fotografías que no están firmadas por nadie. Es decir, podría decirse que son anónimas sino fuera porque ese diario cita a los autores: una fotografía está cedida por la autora (en la página 48) y las otras dos aparecen en la 16, y la otra en la 20. Y una más, en la 38.

La fotografía de la página 48, en la contraportada, se puede leer una entrevista con la investigadora Renée DiResta. Sin que se sepa la razón, o razones, la imagen está cedida por la entrevistada. Surge la duda: ¿por qué no se envió a un fotógrafo a la entrevista teniendo en cuenta que se hacía en Madrid?, es decir, a pocos kilómetros de la redacción.

No se trata de una fotografía de estudio. De esas que llevan varias horas realizarlas porque se ha de trabajar la luz, las sombras, el maquillaje, el vestido…

No. Se trata de una simpática fotografía de la entrevistada sonriendo, vestida con un jersey polar que más bien parece una bata de boatiné. Pero si a ella le gusta, nada más que decir.

De la fotografía siguiente, la de la página 16, debemos señalar que se trata de una imagen que capta una magna reunión, convocada por la Generalitat, a la que acudieron representantes de las entidades patronales y sindicales. En el pie de foto se puede leer: “reunión del Govern con los sindicatos y las patronales, en una imagen de la Generalitat”.

Al tratarse de una reunión más o menos masiva, probablemente se dieron numerosas oportunidades para captar imágenes de cierta relevancia, tanto política como humana. Un abrazo entre rivales, un apretón de manos entre sindicalistas y patronos, una cara de disgusto por algo que no sabemos o un gesto de asentimiento o de rechazo hacia algo o alguien.

Pero no. EL PAIS no envió a nadie para cubrir ese evento, que era importante porque el presidente Illa recibía el apoyo de los denominados agentes sociales y económicos.

También, en este caso, el Palau de la Generalitat está a pocos kilómetros del escenario de ese evento.

En el caso de la información de la página 20, se observa una fotografía de grupo en el que aparecen siete personas, pero sólo una interesa informativamente, la que está arriba a la izquierda, de Juan Antonio Segura, un alto cargo de la policía local de Bétera, detenido por un presunto delito de revelación de secretos.

Aquí puede haber una disculpa en el tratamiento de la fotografía porque se trata de una imagen captada por alguien del ayuntamiento o de alguna entidad interesada en el acto que se celebraba, puesto que a las siete personas se las ve predispuestas a salir en la fotografía oficial de algún evento.

Sin embargo, esa fotografía podía haberse trabajado más. Quizás ofreciéndola tal como está, pero destacando, en un anexo, la imagen del implicado en el supuesto delito.

Hubiera sido una aportación interesante porque en la fotografía ofrecida por este diario apenas se distingue cómo es el individuo.

La última fotografía que comentaremos aparece en la página 38. Se trata de la imagen de un ciclista famoso: Bernardo Ruiz, que acaba de cumplir 100 años y que fue campeón de la Vuelta en 1948 y el primer español en subir al podio del Tour de France, en 1952. La fotografía del deportista aparece en segunda instancia, sentado cómodamente en su casa y en el pie de foto aparece el siguiente texto: “Bernardo Ruiz, en su casa, en una foto cedida por la familia”.

El entrevistador, Carlos Arribas, se desplazó hasta Orihuela, donde reside Bernardo, pero no le hizo ninguna fotografía.

El País organizó , hace unos meses, una exposición de sus fotografías en Huete, provincia de Cuenca, titulada, precisamente, “Fotógrafos de El País”. Se exponían las obras en el Museo de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente.

César Lucas, el primer editor de fotografía del citado diario -y que saltó a la fama por una imagen de la cantante y actriz Marisol desnuda, en Interviú- dijo, sobre la exposición, que [cabe destacar] “algo muy especial como fue conseguir que la fotografía tuviera importancia y su propio valor dentro de la información periodística”. Es decir, los fotógrafos tuvieron que convencer a los profesionales de la pluma que no sólo el texto informa…

Otra crítica que se le puede hacer a El País referente a su política informativa gráfica es que los pies de foto son redundantes, poco explicativos, a veces, incluso, insultantes.

No se puede publicar una fotografía de acompañamiento de un texto sobre rebajas ofreciendo una imagen de una pareja frente a un escaparate y escribir en el pie de foto “una pareja ante un escaparate”.

La fotografía explica por sí misma o no se explica. Y si se explica, ¿para qué ponerle un texto en el que se reafirma lo que está viendo el lector?

En este caso lo aconsejable es emplear la figura periodística del “pie de foto”. Esto quiere decir que el texto que va debajo de la imagen puede explicar alguna información secundaria del texto. Se utiliza mucho en periódicos estadounidenses.

Otro error de este periódico es ofrecer diariamente una fotografía de autor en sus páginas editoriales. Las fotografías presentadas suelen ser de muy alta calidad, pero el papel empleado es de baja calidad, por lo que muchas imágenes apenas son apreciables.

En resumen, El País, uno de los grandes diarios europeos y latinoamericanos, no ha reflexionado sobre el papel que la fotografía ha de tener en sus páginas.

La fotografía, en conclusión, debe explicarse por sí misma, debe ser artística o de instantaneidad absoluta.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

LOS PERIODISTAS (Y ALGUNOS MÁS), CONTRA TRUMP Y MUSK

Por Manuel López profesor honorario de la UAB y periodista.

L@s periodistas no sabemos llorar. Es lo que me decían mis maestros cuando empecé en esta profesión.

No lloraremos, ante lo que está pasando, por el contrario, debemos plantar cara y ser activos para defender la libertad de expresión y el derecho a publicar. No sólo es uno de los derechos humanos. Se trata de una de las claves de la supervivencia de la humanidad. Sin derechos, la humanidad va hacia su desaparición, porque los más poderosos nos harán -quieren hacernos- la vida imposible, una vida de esclavitud.

Y ahí están Trump y Musk. Quieren llevarnos por ese camino de autodestrucción.

Un presidente elegido democráticamente y un empresario, que parece ser el más rico del mundo.

Quieren ser los amos del mundo sin que nadie les haya elegido para serlo. El presidente tiene derecho a dirigir su nación, pero no la nuestra.

Y nuestra defensa está en esos dos derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho a publicar, porque no sólo tenemos derecho a expresarnos, sino también a hacerlo público, a publicarlo.

El panorama, al empezar 2025, parece grave, muy grave, al menos para la prensa de los Estados Unidos de América del Norte.

Dos son los eslóganes de ese gran país: E pluribus unum (“De muchos, uno”) y In God we trust (“En Dios confiamos”). Es decir, la persona y la divinidad, o el destino, o la voluntad de querer ser, según se sea creyente o no.

Pues bien, los primeros datos para 2025 no son demasiado alentadores, al menos para el periodismo americano y, por lógica carambola, para nuestro periodismo, el catalán, el español y el europeo.

  1. The Washington Post (TWP) está teniendo dificultades para encontrar un nuevo editor. Ha fracasado, después de 15 meses en el cargo, William Lewis. No ha sido bien aceptado por la redacción. Se cargó a Sally Buzzbee, antigua directora de Associated Press, que fue despedida de malas maneras. Lewis se metió en un lío al enfurecerse cuando su diario publicó un reportaje en el que se denunciaban prácticas periodísticas típicas del peor periodismo sensacionalista británico, auspiciadas por el que debía ser el nuevo director de TWP, Rob Winnett.  La redacción del periódico protagonizó un acto de rebeldía que dejó en evidencia al citado periodista.
  2. Sin embargo, es más importante que Jeff Bezos, gran empresario, accionista de Amazón, y uno de los más ricos del planeta, hizo algo que asombró a todo el mundo: prohibió que TWP editorializara en favor de Kamala Harris. El Post siempre había apoyado a los candidatos demócratas, pero esta vez Bezos prohibió cualquier pronunciamiento.
  3. El New York Times (NYT) sí apoyó a Harris, pero, en contra de la historia, muchos otros periódicos dejaron de mostrar su apoyo a los demócratas, entre ellos Los Ángeles Times y el USA Today.
  4. La cadena de noticias izquierdista MSNBC ha claudicado ante Trump y dos de sus principales directivos han ido a cumplimentar al presidente electo a Mar-a-Lago, con la intención de demostrar a la audiencia de que la cadena se sitúa en una posición neutral.
  5. Jorge Ramos, quizás el periodista latino más influyente, ha salido de Univisión, famoso por su oposición al magnate.
  6. Trump está enviando a una legión de abogados a querellarse contra todo medio que se le oponga, por ejemplo, The Des Moines Register. Se trata de dar trabajo a los opositores en los tribunales para que dejen de centrarse en su persona.
  7. Trump, apenas venció en las urnas, dijo que tenía la intención de “poner orden en la prensa corrupta”… De momento también se ha puesto frente al famoso periodista Bob Woodward, el impulsor del caso Watergate, Trump también está en contra de los premios Politzer por premiar investigaciones de NYT y el Post.
  8. Disney, multinacional propietaria de ABC, no quiere empezar el año con mal pie contra Trump puesto que tiene 230 licencias de emisoras que dependen de su renovación del presidente y de su equipo. ·El presidente les ha amenazado con silenciarlas, concediendo la licencia a empresas mucho más favorables a su persona,

El camino para Trump está siendo allanado con amenazas directas o indirectas, lo que significa que EEUU puede llegar a una situación en la que la prensa deje de ser libre y atenta a sus obligaciones, lo que lleva al camino hacia el autoritarismo.

La trinchera en defensa de la libertad de expresión la están defendiendo los periodistas, de forma individual o colectiva. Esa trinchera no es solo de los colegas americanos, es una Trinchera común a todo el mundo, al menos a nuestro mundo, el occidental, el rico, el que cree que los Derechos Humanos todavía han de ser defendidos a ultranza. Caiga quien caiga.

(Este comentario ha sido realizado con datos de El País, del 29 de diciembre de 2024)

Manuel López profesor honorario de la UAB y periodista.

TRUMP, EL GRAN ENEMIGO DE LA PRENSA, NO GANARÁ LA BATALLA

por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

Acabamos de leer hoy, en El País, que Trump, el presidente electo de los EEUU, se ha proclamado enemigo de la prensa. Eso es algo que ya se intuía, pero es peligroso saber que, a pesar de su gran victoria en las recientes elecciones presidenciales, Trump no ha modificado un ápice su opinión.

Ser enemigo declarado de la prensa es síntoma de una persona cerrada, posiblemente inculta, poco preparada desde infancia y juventud para asumir un papel de persona madura, preocupada por lo que pasa en el mundo. Una persona que debe saber que no está sola en nuestro planeta y que, como es lógico, lo que afecta al mundo nos afecta a todos. Y al revés, lo que afecta a uno, afecta a todos.

No vamos a hablar del efecto mariposa, eso de que aleteo de semejante lepidóptero puede provocar catástrofes en la otra punta del planeta. Es toda una verdad que cualquier decisión de un dirigente, o un líder, puede llevarnos a la destrucción total.

Aterra pensar que personas como el presidente de Corea del Norte, o el presidente de Irán, o Putin, e incluso Macrón -cada vez más belicoso- tienen en sus manos la posibilidad de hacer detonar una o decenas de bombas nucleares. Y ahora mismo, cuando escribimos este artículo, aterra pensar que Trump tendrá, a partir de enero, la maleta atómica a su lado a lo largo de las 24 horas del día y durante todos los días de la semana.

La prensa se ha convertido en enemiga del presidente electo en un momento en que está de capa caída. Las tiradas no hacen más que bajar. La publicidad se pasa al lado digital. Los jóvenes no suplen a los lectores mayores.

Es verdad que la prensa tiene que hacer una severa reflexión sobre su estado actual. No podemos defender un modelo de periódico, en 2024, que sea igual que el de hace veinte años. Con lo que ha llovido, la prensa apenas ha experimentado cambios.

Se ofrecen suplementos de moda lujosos, suplementos de literatura, el deporte está cada vez más omnipresente en los papeles, contamos con grandes escritores y opinadores, pero así, y todo, la prensa no acaba de levantar cabeza. Y, encima, se le pone en contra todo un presidente de los Estados Unidos de América.

Pero… es bueno que Trump haya visto en la prensa un enemigo, o una enemiga.

Si, lo es porque la fortalece: he ganado las elecciones, pero he perdido a la prensa, podría estar pensando en estos momentos. Y tendría toda la razón.

¿Por qué nos alegra esa oposición frontal a los diarios?, porque los ciudadanos, las lectoras, el pueblo, en general, no son tontos. Pueden haberle votado, pero la gente necesita, siempre, un contrapunto al poder político, y ese contrapunto lo ofrece la prensa. y también la televisión, pero menos.

Trump puede tomar decisiones drásticas en numerosos ámbitos que nos afectarán a todos, no solo a los norteamericanos. Pues bien, esas decisiones no siempre serán acertadas ni explicadas. ¿Quién le llevará la contraria?, ¿Quién le dirá al rey que está desnudo? La prensa, sin duda alguna.

Vamos a ver venir una auténtica batalla por hacerse con los medios escritos. Es más que posible que Elon Musk adquiera algunas cabeceras, quizás, incluso, las más importantes. Pero quedan muchos diarios y revistas que no podrá comprar, ni Trump cerrar.

Hablamos de la prensa regional, de la prensa local, de esos boletines hechos con poco dinero por colectivos sociales, desde entidades de minorías raciales a grupos de vecinos y vecinas. De publicaciones espontáneas que nacen un día y mueren al cabo de poco tiempo, pero que durante su existencia han dado vigor al debate social.

Hay esperanza en tener enemigos poderosos. Y aquí podría venir a cuento una cita de Séneca (THYESTES, 388): “Res est qui metuat nihil, rex est qui cupiat nihil; hoc regnum sibi quisque dat”, que traducido viene a decir “Es rey quien nada teme, es rey quien nada codicia; esta soberanía se la da cada cual a sí mismo”

¿Como puede un Estado eliminar a un periódico?

·El diario Haaretz, en Israel, en el punto de mira de Netanyahu

(Por Manuel López, profesor de la UAB y periodista)

El diario Haaretz, de Israel, está con problemas. No los problemas clásicos de un diario en papel (falta de ventas, ausencia de publicidad, etc) sino porque el gobierno de su país lo considera un enemigo del Estado.

Netanyahu lo considera un enemigo de Israel.

¿Veremos desaparecer Haaretz en las próximas semanas? Es posible.

El Estado, cualquier Estado, tiene armas más que poderosas para hacer callar a cualquier medio de comunicación. Lo hemos visto en Latinoamérica un día sí y el otro también.

Las fórmulas para silenciar a un medio que hace oposición editorial a un periódico son diversas y pueden confluir en una misma operación de acoso y derribo.

Veámoslas.

  1. Persiguiendo su línea editorial a través del gobierno de la nación. Eso se consigue cada vez que habla cualquier miembro del gabinete y señala al medio como enemigo. Al final, mucha gente lo llegará a creer.
  2. Amedrantando a la propiedad del medio. Se la puede amenazar con una auditoría fiscal, por ejemplo.
  3. Quitando las subvenciones al medio. Actualmente un periódico puede recibir subvenciones directas por su difusión, por su renovación tecnológica, o puede ver cómo el papel recibe un trato preferencial para su importación.
  4. Invocando un boicot del pueblo. Se pueden movilizar partidos, organizaciones sociales, sindicales, colectivos de diferente composición y convencerles para que se movilicen contra el periódico.
  5. Restringiendo o anulando las suscripciones de los estamentos oficiales al medio. Todos los días ministerios, agencias del gobierno, entidades relacionadas con el Estado, bibliotecas… reciben un ejemplar pagado por el gobierno. Pueden ser varias decenas de miles de ejemplares.
  6. Auspiciando a la competencia: dándoles mayores subvenciones que al diario “enemigo”.
  7. Amenazando a los anunciantes: si sigues poniendo anuncios ahí, no te daré contratos oficiales.
  8. Persiguiendo la línea editorial del medio a través de contranotas oficiales para desmentir, un día tras otro, las informaciones u opiniones emitidas.
  9. Persiguiendo o persuadiendo a los periodistas. Pueden recibir visitas del fisco, o ser invitados a irse a otro medio, quizás oficial.

Quizás estemos dando demasiadas ideas a los gobiernos que pretenden deshacerse de medios modestos, pero es preferible que el público sepa de qué pie calzan algunos estamentos políticos para que refuercen su apoyo a los medios críticos.

Manuel López, profesor de la UAB y periodista

¿Google se pasa al papel?

por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Este domingo, 24 de noviembre del 2024, hemos descubierto que Google ha descubierto -perdón la frase- que existe el papel.

La edición de EL PAIS incluye un cuadernillo con el título de “forward”, que significa “adelante”, con el subtítulo de “Perspectivas europeas de la tecnología y la sociedad”. Es el número 1, lo que quiere decir que continuará. No se trata de un encarte especial y extraordinario, no.

Se trata, por lo que se ve, de un intento de Google de penetrar en un público que cree que no conecta con su algoritmo. El público de EL PAIS, creo, está compuesto por gente educada, con niveles académicos más bien altos, con una cartera más que discreta y con una educación digital confirmada.

¿A qué viene ahora que Google se pase al papel para explicar lo que está haciendo?

¿Se ha rendido Google al hecho de que no llega al público de EL PAIS a través de la pantalla del teléfono, de la tablet o del ordenador?

Un poco de todo. En realidad, aceptémoslo, esto de leer páginas y páginas de texto en una pantalla es más bien cansado. El papel es más amable. Lo puedes leer con una taza de café en la mano, desayunando un cruasán grasiento y si no te gusta, lo tiras a la papelera o al compostaje.

El título de portada de este “forward” es toda una declaración de intenciones: “Construyendo el futuro con la IA”. Ese futuro se hará a través de las pantallas, pero Google te lo ofrece -nos lo ofrece- en papel.

El papel tiene sus ventajas y desventajas. Nadie va ahora a elaborar una lista de unas y otras porque son evidentes, y están más que estudiadas. Pero lo que nunca se había visto es que Google supiera comunicarse a través del papel.

¿Es una rendición?, sin duda alguna.

Estamos ante una nueva perspectiva: el algoritmo no tiene suficiente con las pantallas para hacerse con nuestra inteligencia, necesita el papel.

En la revista se pueden leer una serie de cartas del director, entrevistas-encuesta sin nadie que vuelva a repreguntar, sin periodistas que intervengan en la conversación, sin contraste alguno.

Estamos, pues, ante una revista publicitaria, divulgadora de la idea de que Google es formidable y que la Inteligencia Artificial (IA) es lo mejor de ambos mundos. Que la IA es tan inteligente que necesita el papel para explicarse…

Títulos como “Innovación, responsabilidad, solidaridad”; o “El próximo gran instrumento científico”, a cargo de un hindú sij, con turbante y todo; o “IA ‘made in Europe'”: o “Una regulación inteligente permite obtener mayores beneficios”.

Ésta última pieza enfrenta a dos empresarias y directivas -una, directora general de Digital Europe; la otra, directora sénior del área de investigación e ingeniería de Google DeepMind- para hablar de la supuesta regulación inteligente de la red.

Está claro que Google se está posicionando, en el papel, sobre la posible amenaza de Europa de intentar frenar monopolios en el sector de la comunicación. O que las grandes empresas paguen impuestos en el país donde estén transmitiendo sus contenidos.

La revista no elude, más bien lo contrario, la lucha contra las emisiones, a través de la IA, que puede proponer rutas económicas a la aviación para que se reduzca su grado y nivel de contaminación.

Es decir, Google explica en papel todo lo maravilloso que puede ser utilizar SU Inteligencia Artificial en nuestras vidas.

La paradoja de que lo digital se apoye en el papel para defender su negocio está aquí. Cada equis días tendremos una nueva edición de “Forward”, y con ella, la defensa a ultranza de los intereses que se esconden tras esa plataforma, o conglomerado de empresas.

La Comisión Europea ya puede prepararse…

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Per què aquest és el meu últim tuit

El blog “Paios catalans” publica la opinión de un periodista catalán despidiéndose de Elon Musk y su plataforma

Andreu Farràs

L’elecció de Donald Trump com a president dels Estats Units per la majoria del poble nord-americà malgrat ser un colpista, autoritari, estafador, masclista, homòfob, violador, putero, xenòfob, negacionista, racista i classista irredent, ha fet acabar de decidir-me abandonar definitivament la plataforma X (abans Twitter).

Per què? Vet aquí algunes raons:

1. Perquè X és propietat d’Elon Musk, un dels homes més rics del món, que ha finançat molt bona part de la campanya de Trump, que es vanta de compartir les seves idees i objectius i que en acompanyar-lo a la Casa Blanca es convertirà en una de les persones més poderoses del planeta. Soc conscient que la meva aportació al boicot a X i contra Musk és centmilmilionessimal, és a dir, ridícula, com minúscula va ser la meva participació en el boicot al Mundial de fútbol de Qatar (no vaig veure cap partit) o l’assistència a un mitin o una manifestació al carrer a favor de qualsevol causa que he considerat justa; però em sembla que és el que he de fer per coherència i convido a totes les persones que rebutgen el trumpisme i el que representa a fer el mateix. Si tingués la més mínima possibilitat de comprar-me un exclusiu Tesla també el boicotejaria. De la mateixa manera que si fos astronauta em negaria a anar amb SpaceX.

2. Perquè al retallar dràsticament la plantilla de X (abans Twitter), Musk ha reduït els controls de continguts de la plataforma i l’ha convertit en un cau on han augmentat espectacularment els missatges d’odi, les mentides, les tergiversacions de la realitat i l’assetjament de nombroses personalitats i famosos d’arreu del món a través de campanyes tòxiques sovint orquestrades amb o sense bots.

3. Perquè no soc ni el primer i espero que no sigui l’últim en deixar aquesta arma de guerra desinformativa en mans d’un dels homes més influents del planeta que, amb l’excusa de donar llibertat a tothom, ha permès el retorn de Trump a X i l’ha convertit en una cada cop més fosca plataforma hegemonitzada per l’ultradreta internacional i governs despòtics com els de Putin Netanyahu.

4. Perquè X és un mitjà de comunicació de nova generació que és usat per altres mitjans de comunicació considerats tradicionals –més rigorosos, honrats i ètics— per difondre les seves informacions i anàlisis. Jo feia servir X per això i per seguir a centenars d’amics, parents, companys, col·legues i experts en qüestions que m’interessen. A partir d’ara, seguiré aquests mitjans, amics, parents, companys, col·legues i savis de referència a través d’altres vies. Continuaré, de moment, a Facebook, Linkedin, Whatsapp i Telegram.

5. X (abans Twitter) m’ha servit des del 2011, quan hi vaig entrar, per retrobar-me amb altres persones conegudes a les que havia perdut la pista feia anys o persones desconegudes amb les quals no tenia altra forma de contactar, i també per compartir idees i exposar les meves opinions o repiular-ne d’altres que m’agradaven o interessaven. En alguns casos, per denunciar o protestar per determinats fets que passaven al meu voltant. I he d’admetre que, en algunes ocasions, ha servit força per arreglar el que amics i veïns consideràvem un disbarat. Tot això, a partir d’ara, provaré de seguir-ho fent a través d’altres mitjans.

6. Deixo X perquè tinc molts parents i amics –ni polítics ni periodistes ni, encara menys, influencers o assimilats— que viuen feliç i tranquil·lament sense tenir cap relació amb X, la qual cosa demostra que és perfectament prescindible.

Participar en X és pagar a Musk. Pagar a Musk és finançar Trump. Animeu-vos i deixeu X. Boicot a Musk! Boicot a Trump!

(pedimos perdón por los errores en el texto de la web, porque no son culpa nuestra sino del corrector de word press)

 

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¿EL PERIODISMO PUEDE VIVIR SIN X?

Algunos sectores proponen su boicot

Si Musk quisiera, Ucrania sería vencida en pocas horas

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

X, antesTwitter, es el gran protagonista de una buena parte de la mensajería por internet. Imposible calcular su importancia, aunque se dice que tiene más de 400 millones de usuarios, o casi.

          Es curioso, cuanta más importancia adquiere este sistema digital, más controversia genera.

Ahora se habla de hacerle el boicot. Lo sugiere, así, el periodista Andreu Farràs en “paios”[1], una web-blog de gran incidencia en la comunidad periodística catalana y referencia para periodistas españoles.

Situémonos respecto a  X, Twitter, para estudiar su importancia, impacto y capacidad de servicio a la comunidad de internet.

Lo primero que hay que decir es que su propietario, Elon Musk, genera cierta desconfianza, por no decir hostilidad, por buena parte de sus usuarios. ¿por qué? Porque Elon es un tipo millonario, el mayor del mundo, que hace y deshace políticas industriales y científicas con una velocidad pasmosa. Con tantos valores es normal que la gente desconfíe, como siempre se hace contra los poderosos.

Es propietario de Tesla, SpaceX, Neuralink y The Boring Company, entre otras. Es decir, toca el sector de la automoción, de la aeronáutica y de la investigación.

En esas empresas, está demostrado, se cultiva la hiperactividad, la competitividad, el trabajar sin descanso y la carencia de respeto de los derechos laborales. Numerosos artículos de internet denuncian que es un auténtico enemigo de los sindicatos.

Lo primero que descubrimos es que Musk es todopoderoso en varios sectores, y especialmente peligroso en el del control del espacio. Su empresa SpaceX dispone de suficiente capacidad en el cielo como para poder impulsar guerras o, lo contrario, terminarlas. Todo a través del control de su sistema de satélites.

Cuando empezó la guerra entre Rusia y Ucrania Musk echó una mano a Volodidir Zelensky, el líder del país invadido, para permitir que su ejército utilizara su red de satélites para fines militares.

No es lo mismo disponer de conexiones digitales de solvencia para poder dirigir tus tropas, que no disponer de esos soportes.

Ahora, con Trump en la Casa Blanca, esas ayudas se van a acabar porque posiblemente el nuevo presidente de los EEUU querrá mediar para acabar la guerra y qué mejor que quitarle potencia al ejército que defiende Ucrania para forzarle a negociar a la baja.

Es decir, en las manos de Musk está acabar con esa guerra en pocas horas. Ucrania se sentiría indefensa si no dispone de comunicaciones para lanzar ofensivas o para defenderse de los ataques rusos.

Y, por supuesto, estamos ante una situación por la que jamás ha pasado el mundo: el poder de una persona, en este caso de Musk, hace que el futuro dependa de sus decisiones.

EL PROBLEMA EN X

X es un sistema de comunicaciones nacido en marzo de 2006, y cuando apareció fue una sorpresa en el mundo de internet. Los usuarios de ese operativo descubrieron un método rápido, sencillo y económico para comunicarse con todo el mundo. Y usando pocas palabras.

Un mensaje podía ser “retuitado” en poco tiempo a millones de personas. Cualquier desaprensivo podía decir que en Valencia, tras la riada, había 800 cadáveres en el aparcamiento de unos grandes almacenes. El bulo corrió y corrió. Todo el mundo sintió un escalofrío… para comprobar, poco después, que era fruto de una mente perversa, apoyada por grupos antisistema y algunos supuestos periodistas.

Pero, con el tiempo X se ha convertido en un problema porque su propietario tiene la capacidad de conducir el flujo de mensajes en un sentido u otro. Brasil se ha desconectado hace poco porque X servía de plataforma para la ultraderecha de Bolsonaro.

Hace apenas cinco años Trump se quejaba de que X le boicoteaba. Hace apenas un mes Musk y el nuevo presidente protagonizaban mítines conjuntos y quizás el oligarca del espacio forme parte del gabinete trumpista de aquí pocas semanas. Hay cierta maniobrabilidad en Musk y en X. Elon puede cambiar de opinión en pocos segundos…

X no es de confianza, pero millones de personas lo usan. Todavía resulta útil para comunicarse rápidamente, para lanzar mensajes a miles de usuarios y para descubrir cosas que uno no sabía antes. De hecho, lo emplean muchos periodistas, aunque sean críticos con X.

Pero X no es un sistema de comunicación neutral. Tiene la habilidad para gestionar cuentas -eliminarlas o darles prioridad-, para potenciar voces o silenciar otras.

Almacena cuanto decimos… sabe de nosotros lo que nadie supone. Percibe tendencias y las impulsa, caso de que coincidan con sus intereses. Poco a poco se ha hecho con el control de buena parte de la comunicación digital. Y eso no puede ser bueno.

Sobre todo porque X es silenciosa…

Es decir, X permite que sus usuarios se escuden en el anonimato, lo que significa que muchos de los mensajes sean tendenciosos, lo que se conoce por fake news, o noticias falsas.

En periodismo no se trabaja con el anonimato, pero es cierto que los periodistas usan X varias veces al día, si no para aceptar sus mensajes, sí para estar informados de las tendencias… Muchos políticos lo utilizan para hacer declaraciones de forma rápida y expeditiva. Nadie les contradice en el sector del periodismo, aunque sí entre el público en general.

Pero X no puede ser una buena fuente informativa por lo que estamos diciendo: permite el lanzamiento de falsos mensajes, no identifica a sus autores y permite que los “bots” -los sistemas de emisión de miles de mensajes anónimos al mismo tiempo- se paseen impunemente por esa plataforma.

X nos vigila, nos intenta orientar, da visibilidad a gentes con intereses ocultos. Musk  ha dicho, recientemente a sus empleados y a la “humanidad” que el periodismo clásico ya no existe, que todos los usuarios de su plataforma son los auténticos periodistas.

Corrió el bulo, hace poco, de que Musk estaba a punto de comprar la CNN. La noticia partió del presidente argentino Javier Miley. No era cierto, pero con la capacidad económica del líder de la informática y del aeroespacio, bien podría ser realidad cualquier día. Naturalmente, las autoridades americanas de la competencia podrían abortar esa operación en su lucha contra la concentración empresarial.

Las agendas de los medios y de los periodistas están repletas de datos confidenciales, pero que pueden ser revelados a través del análisis de los mensajes emitidos a través de X. Dame un mes de tus mensajes y sabré de tus gustos, de tus tendencias sociales, políticas e incluso sexuales.

Naturalmente eso también lo puede hacer Facebook y otras plataformas, pero no figuran en conglomerados tan poderosos como los de Elon Musk.

Una concatenación de mensajes sobre la debilidad de una empresa o de una moneda nacional puede hundirlas. Al día siguiente vendrían las explicaciones y las peticiones de perdón… pero el mal ya estaría hecho.

¿Cómo fiarnos de una persona que ataca a los sindicatos, hace trabajar a destajo a su personal -aunque los pague espléndidamente-, reniega del sistema de comunicación periodística actual y, para más inri, apoya a un Trump relanzado hacia el poder norteamericano? Es relevante el número de trabajadores que ha despedido en los últimos meses. Y eso ha repercutido en la calidad del producto.

Musk es una figura polarizante y multifacética, con muchos admiradores y detractores. Un gran empresario… pero con los pies de barro porque intenta cargarse buena parte del acervo cultural de nuestro mundo, el occidental, claro.

Está en contra de la intervención del Estado en la economía. Aquello del “laissez faire, laissez passer” es su guía principal, y cuando el Estado interviene para regular el mercado para proteger al mismo mercado, Musk se solivianta y lanza sus tropas contra ese intervencionismo.

LA CE, COMO ENEMIGO

Particularmente es enemigo de la Comunidad Europea porque la considera demasiado intervencionista. La CE intenta meter en cintura a las grandes corporaciones de la comunicación, lo que ha generado auténticas campañas de las empresas de Musk en su contra.

La inteligencia artificial se está mostrando como un auténtico campo de batalla de Europa contra EEUU… y también China. En el viejo continente se quiere regular esa nueva arma, aunque nadie sabe cómo. Musk sí lo sabe: déjenme trabajar libremente y les ofreceré un mundo mejor, parece ser su lema de combate.

Y ahora llega el boicot. Son numerosos los periodistas, científicos, políticos y gente normal que estiman que hay que pararle los pies al profeta. Se ha registrado un cierto número de empresas que han retirado su apoyo. No gusta el aumento de discursos de odio y de desinformación. No se acepta que no haya un sistema de verificación de los mensajes.

No gusta que todo el mundo pueda escudarse en el anonimato para divulgar falsas noticias, o noticias falsas.

Numerosos grupos civiles se sienten atemorizados por X. Empieza a cundir la sensación de que no es un espacio seguro y fiable.

Naturalmente no se puede hacer un llamamiento al boicot si la sensación de que X no garantiza la libertad no es ampliamente aceptado por las masas.

Hace falta esperar a que se configure una masa crítica para el abandono masivo de la plataforma de Musk. Pero el camino ha empezado a labrarse.

Manuel López, profesor honorario de laUAB y periodista.


[1] https://paios-catalans.blogspot.com/

¿De verdad son independientes los diarios españoles?

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

A los estudiantes de periodismo se les suele recordar, el primer día de clases, que en España hay libertad de expresión e información. El buen profesor tiene la obligación de matizar. Es cierto que hay esas dos libertades, y las ejercemos…pero no deja de ser menos cierto que la profesión se encuentra con una serie de límites que pone en cuestión esas verdades.

Hablemos de la independencia de los diarios españoles.

Y lo hacemos porque en EL PAIS del 6 de octubre, página 36 de la edición de Barcelona, se publica una noticia que dice “Preservar la independencia de los medios ante la desinformación”. Se trata de una pieza informativa de tres columnas con gran fotografía en la que pueden verse a una serie de directores y editores de diversos medios españoles tratando el tema.

En el fondo de la fotografía se observa un cartel donde se puede leer “El buen gobierno corporativo de los medios de información para proteger la independencia editorial”. Estamos ante toda una declaración de intenciones. Valiosa y atrevida.

La noticia habla de una reunión de directivos para quejarse de la desinformación. Está muy bien. Es cierto que los fake news están a la orden del día. En internet, en sus diferentes canales, páginas y webs aparecen constantemente informaciones falsas, o mal intencionadas, o inventadas. Hay que combatir esa tendencia de esta década.

Pero antes de esto conviene reflexionar sobre la independencia, o no, de los diarios españoles. Es conveniente que nuestro tejado no sea de cristal.

Lo primero que hay que decir es que observamos que esa independencia no lo es tanto porque todos dependen de empresas mercantiles que lo que buscan es obtener un provecho económico. O eso, o quieren influir en la agenda pública por motivos inconfesados, o no, más bien evidentes: tumbar gobiernos, combatir contra la lucha para reducir la contaminación, modificar leyes progresistas…

También se debe hablar de la importancia de las subvenciones estatales y autonómicas para potenciar y/o silenciar determinados medios. La subvención puede ser directa, en forma de dinero, o tecnológica, ayudando a la reconversión de los medios. Las subvenciones deben ser ecuánimes y repartidas en función de diferentes baremos, pero no siempre suele ser así. Quien determina el reglamento de reparto de subvenciones puede orientar su línea en un sentido u otro.

Una diputación provincial puede dejar de suscribirse a determinado medio que ha publicado algo molesto para su presidente y desde ese momento deja de suscribirse al diario. Eso significa que las bibliotecas, los edificios institucionales (delegaciones, hospitales, escuelas, universidades…) dejen de recibir la suscripción que hasta entonces pagaba la Diputación. Estamos hablando de varios centenares de ejemplares. En el caso de Catalunya o Madrid, quizás algunos millares. Se puede hablar de un ataque directo a las finanzas del medio.

Sigamos. No hay más que mirar algunas webs para descubrir que algunos medios tienen una gran participación por parte de fondos de inversión extranjeros. Uno de ellos es EL PAIS. Esto no significa que ese diario se deba a los intereses foráneos, pero es cierto que la toma de decisiones por parte de la dirección nunca, o casi nunca, publicará información alguna contra esos socios del periódico.

No debemos estar en contra de las inversiones económicas en nuestros medios. Se trata de operaciones mercantiles normales en nuestra sociedad, siempre que no se persigan objetivos inconfesables.

Otra cuestión es la relación de los medios con los anunciantes, que significan una sustancial ayuda para acabar el año con beneficios, o con las cuentas en números rojos.

Hay un libro “Biografía de El Corte Inglés”, de Javier Cuartas, editorial Libros Límite, Barcelona, 1992, con nada menos que 804 páginas que apenas tuvo repercusión en los medios. Naturalmente, con ese título, no se decían cosas bonitas de la gran empresa. No tuvo una gran repercusión en los medios.

El Corte Inglés nos sirve de entrada para incidir en esa relación de medios con anunciantes.

Cuando sucedió el sangriento atentado de ETA contra el Hipercor de la Avenida Meridiana, el 19 de junio de 1987, yo trabajaba en El Periódico. Ese mismo día se presentó un representante de El Corte Inglés para pedir que en las noticias que íbamos a publicar no se relacionase Hipercor con El Corte Inglés.

En realidad, era una tontería, porque todo el mundo sabía de esa relación. Lo que consternó a la redacción fue el hecho de que alguien nos pidiera semejante acción.

En El Periódico yo mismo publiqué un gran reportaje sobre Félix Estrada Saladrich. Se trataba de un empresario auténtico, de los que de la nada creó un gran emporio comercial vendiendo muebles. Lo hizo a través de un comercio llamado “Muebles La Fábrica”, todavía existente.

Lo que hice fue un reportaje sobre esa persona, ya alejada de la dirección comercial, que había elevado un gran negocio sobre apenas una pequeña tienda. Finalmente, se hundió, aunque está ya reflotado.

Pues bien, tras mi reportaje desde la dirección de La Fábrica, de aquellos momentos, se interesaron cerca del jefe de publicidad para saber si seguiría hablando del tema de un empresario exitoso caído en desgracia.

Naturalmente la cosa no pasó de ahí. El Periódico siguió disfrutando de su publicidad, pero el hecho no pasó desapercibido para la redacción.

Existe una casuística semejante en todos los medios de información. ¿Quién no ha tenido presiones de un anunciante? , ¿a quién no se le ha retirado alguna campaña?.

A mis estudiantes siempre les pregunto cuántas informaciones críticas contra Caixa Bank han leído últimamente: ninguna. O sobre El Corte Inglés, o sobre el Banco de Santander, o el BBVA…

No se trata de que impulsemos campañas de descrédito de las grandes corporaciones por el hecho de que sean grandes. De lo que se trata es que nuestros anunciantes sepan que, ante todo, los periodistas y los medios para los que trabajamos, nos debemos a la verdad, o al menos a la verdad a la que seamos capaces de acercarnos.

Las presiones de los anunciantes no son diarias. Faltaría más. En caso contrario, no podríamos hacer periódicos.

Pero, sin duda, hay una cierta autorepresión por parte de los periodistas ante determinados temas. Estando en El Periódico pude observar, durante la preparación de los Juegos Olímpicos de 1992, que no se podía escribir nada contra Juan Antonio Samaranch. Se sabía que tenía comprados grandes extensiones de terreno tras el Tibidabo, comarca del Vallés Occidental, a la espera de poder generar polígonos industriales, que hoy son un hecho.

Tampoco se volvieron a publicar fotografías de cuando Samaranch era falangista. Y eso teniendo imágenes del personaje con el brazo levantando y cantando, supuestamente, el himno de esa formación.

Estamos hablando de los peligros que para la independencia representan las presiones económicas y/o políticas. Ante esos peligros, se está discutiendo, ahora, en España la transposición de decisiones europeas en materia de comunicación.

Por ejemplo, la obligación de los medios de informar, cada año, de la composición de su equipo directivo y de los accionistas.

Nada menos.

Con esa información, el lector puede saber qué está comprando, quien está detrás de las páginas que está leyendo.

Otra medida que se propone desde la UE es que la redacción tenga el derecho a discrepar de la política editorial del medio, a través de una respuesta escrita a publicar en las páginas centrales.

EL PAIS ya tiene ese derecho en sus normativas sobre relación con los periodistas. Pero… apenas hay otros medios que hayan seguido ese camino.

Y aún hay más medidas para garantizar la independencia de los medios: que la redacción pueda tener un representante propio en los consejos de administración, como sí se hace en la gran industria alemana.

Queda mucho camino para que los directivos que asistan a próximos encuentros, como el que publica hoy EL PAIS, puedan abordar con plenitud la defensa de su independencia editorial.

La UE nos muestra el camino, y los sindicatos de periodistas están dispuestos a defender lo conseguido hasta ahora y ampliar sus derechos en defensa de la libertad de expresión y de información.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

LAS PORTADAS DEL DRAMA EN VALENCIA:  DE LA VERDAD A LA MANIPULACIÓN POLÍTICA

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista

Las portadas son la propuesta que cada periódico hace para atraer la atención del lector. Se dice que la portada es el escaparate. Lo es, pero también es muchas cosas más: interpretación, manipulación y desinformación.

Las portadas se deciden en consejos de redacción en los que están presentes el director y su equipo directivo. No es fácil titular, en absoluto, pero cuando se decide la frase definitiva, se está expresando algo más que el resumen analizado de un hecho. Se está expresando la ideología del medio.

Veamos las portadas de los principales periódicos generalistas del día 4 de noviembre:

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”

La Razón: “Los Reyes con las víctimas”

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta  un brote de ira en plena crisis institucional”

El Periódico: “Indignación desbordada”

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”

Lo primero que observamos es que no todos sitúan al rey en su primera página. No lo hacen ni El Periódico, ni el ABC.

Casi todos los titulares que estamos analizando hablan, subjetivamente, de lo que pasó. ¿Y qué pasó? Pues que un pequeño grupo de personas empezó a silbar y a increpar a la comitiva oficial. Algunos, incluso, lanzaron objetos y bolas de barro. En  la comitiva iban el rey, el presidente del gobierno y el presidente de la Generalitat de la Comunitat Valenciana.

El más preciso, pero poco informativo, es El Periódico, al titular “indignación desbordada”. No da más detalles en ese titular de cabecera, no dice contra quien se desbordó la indignación. Ni habla de la violencia, ni del objetivo de la violencia. No da protagonismo a ninguno de los afectados, monarca (y su esposa) y presidentes.

Es cierto lo que dice este periódico: indignación desbordada, pero esa indignación ¿contra quién iba?

El titular menos periodístico es el de La Razón: “Los Reyes con las víctimas”. Ni siquiera ponen una coma entre el sujeto y el resto de la frase. Falta el verbo, que es lo que da acción a la frase, o debería. Es un título valorativo, sin enmarcar ni hablar, para nada, de las acciones violentas que se registraron en torno a las autoridades. Es un título complaciente con la monarquía. Es un título nada comprometido. Tampoco es descriptivo. Ni siquiera es informativo. Corresponde a un diario que quiere quedar bien con el poder, sin especificar nada que pueda molestarle.

El Mundo: “El Rey recibe en Paiporta un brote de ira en plena crisis institucional”. Este título ya tiene más enjundia. Hilvana el brote de violencia, más bien ira, con la situación de la política española. Mete en una sola frase el drama de Valencia y la crítica situación de la política española. Es cierto que la hay: un fiscal general, comprometido; la esposa del presidente del gobierno, bajo sospecha; los presupuestos del Estado, a la espera; alguno de los socios de Sánchez, en la UVI. Pero también es cierto que la economía española va como un tren rápido, que las exportaciones crecen, que baja el desempleo…

El Mundo propone una portada contraria al gobierno, sin tener en cuenta la situación general de España. Estamos ante un diario que hace de la crítica del gobierno su “leitmotiv” central y editorial.

Este periódico separa al rey de la crisis, como si el jefe del Estado no tuviera nada que ver. Recordemos que el rey es el árbitro de la política y que puede “arbitrar” siempre que lo desee, porque nadie se lo impedirá. Si no ha intervenido, sino ha “arbitrado”, es que está de acuerdo con la situación actual de la política española. O como mínimo, está soportándola a ver cómo acaba.

ABC: “Tras el abandono, rabia sin consuelo”. Aquí no hay sujeto alguno, ni acusaciones, diríamos que el viejo rotativo se centra en interpretar una situación complicada resuelta en dos conceptos: “abandono” y “sin consuelo”. Lo encontramos perfectamente asumible, aunque no diga nada de que los reyes fueron protagonistas de unos altercados realmente graves. Graves porque jamás en la democracia española actual se habían visto escenas semejantes.

El País: “Paiporta recibe al Rey, Sánchez y Mazón con barro y gritos de “asesinos”. Este diario intenta dar mucha información en una sola frase. Mezcla la localidad con las autoridades y las escenas que todos hemos visto por televisión. Es cierto, a las autoridades se las recibió, con barro (en las calles y en el lanzamiento por parte de algunos ciudadanos). Pero El País no dice que se lanzó barro contra los reyes y presidentes. Sólo dice que les gritaron “asesinos”, sin más.

La Vanguardia: “Explosión de ira ante el Rey, Sánchez y Mazón”. Estamos ante un titular descriptivo-interpretativo. Parece que todo el mundo, en Paiporta, hubiera protagonizado la revuelta, cuando sólo fueron algunas decenas de personas, y aún.

Y, observemos, que en la frase se dice que la explosión fue “ante” y no “contra”. No han querido mojarse en un titular que podría ofender a La Zarzuela y a La Moncloa.

Es un titular que camufla la verdad de lo que ocurrió. La explosión de ira fue contra las autoridades, no ante las autoridades.

En conclusión: nuestros rotativos deberían volver a la facultad de periodismo para  hacer un taller de titulación de noticias. Y no se molesten, no hay acritud en mi propuesta, sólo una sugerencia.

Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

UNIVERSIDAD PÚBLICA O PRIVADA: LA CALIDAD ESTÁ EN JUEGO

Por Manuel López, profesor honorario de la UAB y periodista.

Si tienes un hijo que quiere ser periodista, por ejemplo, pero la nota de selectividad no le basta para entrar en alguna universidad públicas, ¿qué harás?

Muy sencillo: si tienes dinero, lo matricularás en una privada. En caso contrario deberás hacer martingalas para que el “niño” o “niña” empiece otra carrera, por ejemplo, pedagogía, y en cuanto acabe el curso, con algunos aprobados, intentar utilizar la pasarela para pasarse a periodismo.

Pero eso son maniobras que poca gente emplea. Si tienes dinero, enviaras a tu retoño/a a la privada. Prepara entre 9.000 y 15.000 euros al año. Esto es, casi 50.000 euros te va a costar la carrera de tu hijo/a. Es decir, te quedarás sin el Tesla que tanto te gusta…o te empeñarás y/o empeñarás a tu descendencia.

EN CASO DE PODER, ¿MATRICULA EN LA PÚBLICA O EN LA PRIVADA? ¿CUAL ES LA MEJOR OPCIÓN?

Yo he sido profesor titular de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona) desde el año 1986 hasta el 2010. Aún lo sigo siendo, pero con la categoría de profesor honorario. Es decir, alguna conferencia al año, participación en algún libro de investigación y poco más.

A lo largo de mi carrera docente ostenté algunos cargos: miembro del claustro de la universidad, vicedirector de profesorado, secretario de departamento y miembro de algunas comisiones de trabajo.

También he sido coordinador de licenciatura, lo que me obligaba a analizar las peticiones de convalidación hechas por estudiantes, casi todos, latinoamericanos. Tarea ingrata, porque tienes que comparar las asignaturas del optante y las de tu facultad.

Se dieron situaciones absurdas: una estudiante de un país centroamericano quería que le convalidáramos una asignatura de título “El caballo”. Y al leer el programa de esa materia se podía observar que el título era literal: “qué es el caballo, partes del caballo, clases de caballo…”

Esta estudiante procedía de una universidad privada, hecha para la élite de su país, y regentada por una orden religiosa.

Naturalmente no le dimos ningún crédito por esa asignatura, pero me quedó la duda sobre qué se enseña en las universidades privadas, no ya de América, sino en las nuestras.

La universidad privada tiene muchos puntos a favor. Por ejemplo, son nuevas. Esto atrae. Lo nuevo permite experimentar, crear, desarrollar… Algunas están muy bien equipadas: amplios campos, magníficos edificios, buenos laboratorios…

Pero no investiga, o casi no lo hace. Las universidades deben ofrecer no solo conocimientos, sino la obligación  de investigar.

No selecciona a su alumnado en función de su nivel académico, se acepta a todo el mundo que tenga dinero. Lo contrario de la universidad pública, donde se entra según la nota de selectividad.

Otra ventaja es que su profesorado es más joven que en la pública. Pero eso también es un hándicap, porque no tienen historia acumulada, experiencias desarrolladas, intercambios a lo largo de muchos años con otros centros universitarios.

En España hay ya más universidades privadas que públicas. Eso, en sí, no es ni bueno ni malo. Es un hecho. La pregunta es si esas nuevas universidades privadas están preparadas para ofrecer y obtener una buena calidad de sus estudiantes.

Detrás de una nueva universidad privada podemos encontrar alguna institución, también privada, con enormes recursos económicos. El hecho es que algunos fondos de inversión extranjeros han visto negocio en este sector y están invirtiendo.

La pregunta es: ¿puede el dinero, el capital, interferir en lo que considera que es imprescindible, la libertad de cátedra? Sin duda.

Y digo sin duda porque no hay ninguna universidad privada que pueda considerarse ya no comunista, sino de izquierdas.

Elegido el equipo director de la privada, se selecciona al profesorado. Muchos de sus docentes han sido rechazados por la universidad pública. No porque sean malos, sino porque no hay plazas para todos.

También es cierto que si han sido rechazados es porque no han podido ganar ninguna plaza de titular, de lector o de ayudante. Es decir, hipotéticamente el profesorado de la privada no es mejor, ni mucho menos, que el de la pública.

Esta distinción es vital para que la familia estudie si meter a sus hijos en una universidad o en otra. ¿para qué gastarme 50.000 euros en cuatro años en una universidad privada si en la pública casi es gratis (4.000 al año) y, encima, objetivamente es mejor?

Pero la universidad privada tiene algunos otros factores positivos. Suele tener mejor relación con la industria, ya que procede del campo económico liberal. Tendrán mejores opciones para enviar a sus alumnos a realizar prácticas en más empresas, y mejores, que la pública.

La universidad privada tiene otra ventja sobre la pública: accede antes a las nuevas tecnologías y nuevos instrumentos, fruto de su capacidad económica y una gestión de dirección más ágil.

Por eso, nunca debemos olvidar que la universidad privada tiene dos objetivos: ganar dinero y crear élites para que el sistema siga funcionando.

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA, SUS VENTAJAS

A diferencia de las universidades privadas, las públicas no son clasistas. En ellas se matriculan quienes tienen buenas notas. El dinero no es ningún obstáculo, y hay un sistema de becas casi suficiente…

En las públicas se investiga. Es una obligación para los docentes que tienen plaza, o para los estudiantes de doctorado. Es decir, las universidades públicas trabajan para preparar las futuras generaciones y trabajan para solucionar los problemas de la sociedad a través del desarrollo de investigaciones inéditas.

En las públicas no se segrega por sexo, género, color de la piel, clase social o ideologías.

Es decir, estamos ante un ámbito donde el debate es amplio porque los alumnos proceden de todos los sectores y estratos sociales. La educación en las públicas se basa en la libertad de opinión.

En una misma aúla podremos encontrar a estudiantes que votan o militan en partidos de extrema derecha o de extrema izquierda. Que son nacionalistas o españolistas… del Madrid o del Barsa.

Hay libertad de cátedra. El profesorado se rige por unas materias que están dentro de asignaturas compactadas, pero el docente tiene libertad para incluir cuantos temas considere oportunos para enriquecer al alumnado.

La contratación del profesorado titular se hace por oposición: un ordenador designa un tribunal que juzga a quienes opten a una plaza. Naturalmente puede haber corruptelas de grupos afines, pero si las hay, un segundo tribunal resolverá las apelaciones. Nadie que no tenga capacidad, autoridad, prestigio y un buen currículo académico podrá entrar en la pública… aunque aceptamos que pueda haber algún caso a estudiar detenidamente.

La universidad pública garantiza la ecuanimidad, el respeto, la equidistancia y la transparencia, lo que no puede decirse de la privada.

Recientemente un colega de una universidad privada catalana me confesó que algunos de sus alumnos creen que deben ser aprobados porque pagan puntualmente las altas matrículas. Y se refirió a ellos como “pijos”. Naturalmente estamos ante casos puntuales, porque la inmensa mayoría del estudiantado de la privada va a clase a aprender, no solo a aprobar.

En la universidad pública hay libertad absoluta para organizarse en sindicatos, grupos, tribus… y manifestarse por el campus y salir en la prensa sin que nadie los censure. No recuerdo ninguna manifestación en la universidad privada a menos que echemos mano de la hemeroteca y descubramos algunos conflictos en la universidad de Navarra.

En resumen, la universidad pública tiene muchas más ventajas y cualidades que la privada, aunque, es cierto, la pública tiene que mejorar, ser dotada de más medios y eliminar buena parte del burocratismo que la encierra.

Manuel López

Profesor honorario de la UAB y periodista.