

El Periódico, antes El Periódico de Catalunya, ha pasado en menos de un decenio de vender cerca de 200.000 ejemplares a 17.000. No es algo que le distinga de otros diarios. El País es el único que vende más de 50.000.
Pero hay algo que diferencia a El Periódico del resto de diarios españoles y catalanes: ha traicionado su modelo original. Su público se ha perdido con la paginación hecha hace pocos años…y la dirección no ha sabido reconducir ese despropósito.
En sus inicios, y durante varios decenios (El Periódico de Catalunya salió a la calle en octubre de 1978, y yo fui uno de los fundadores) este diario se dirigió a un público de clase media, catalanista, liberal, poco ideologizado, con poco tiempo para leer prensa diaria… y fue un éxito.
Al principio se aprovecho de un nuevo modelo de diseño, parecido al US Today, de EEUU: amplios espacios, blancos para equilibrar textos no demasiado extensos, grandes fotografías, y con el tiempo, color en todas sus páginas.
Los temas preferidos eran los de sociedad, deportes, cultura, aunque trataba a fondo, pero sin tanta extensión como otros medios, la política.
Al principio se decía que teníamos que hacer un diario que se pudiera leer en 20 minutos. Y lo conseguimos. Aprovechando la gran crisis de la prensa generalista de Barcelona -con el hundimiento de El Correo Catalán, Mundo Diario, Catalunya Express, El Noticiero Universal, Solidaridad Nacional y la Prensa- nuestro diario pasó de vender 0 ejemplares a 150.000, aproximadamente en pocos años.
El orden de las secciones era el clásico: portada, política, sociedad, cultura y deportes, además de la gran sección de anuncios. Parecía que ese modelo tendría años de vida, muchos.
Pero esto cambió por dos motivos: la prensa en papel resultó terriblemente perjudicada por la aparición del mundo digital y eso coincidió con el hundimiento de la publicidad de pequeños anuncios, especialmente del sector de la vivienda y de la prostitución. Esos dos sectores se han pasado a Internet.
Los últimos cuatro directores fueron: Rafael Nadal Farrera de 2006 a 2010; Enric Hernández (2010-2019); Anna Cristeto (2019-2020) y Albert Sáez , desde 2020.
Pues bien, el declive empezó con el fortalecimiento de Internet y con las dudas de los equipos directivos ante un factor, ineludible factor.
Pero ha sido Albert Sáez el que ha llevado a El Periódico camino de su desaparición. Ha cambiado el modelo: de ser un modelo pensado para la clase media, con una capacidad de lectura y atención al diario de media hora, a necesitarse más de una hora en estos momentos, octubre de 2024.
El orden de las secciones ha cambiado, y en el cuerpo central aparece la sección de opinión, como si se tratara de otro diario. Incluso tiene su propio director editorial. No hay que dudar de la calidad de las piezas que aparecen en Opinión, pero no es una buena oferta para unos lectores acostumbrados a leer en diagonal, rápido, con titulares bien claros y textos bien definidos. Y todo ello con una buena oferta de imágenes.
Hoy, nadie parece comprar El Periódico por su oferta en la sección de Opinión. Repito, no porque sea mala. Sencillamente, porque no es para un modelo que nació popular y se ha convertido en algo que nunca será: Le Monde, New York Times. Ni siquiera en el diario ABC, de Madrid, donde la sección de opinión tiene sus seguidores desde hace muchos años.
En resumen, El Periódico, antes de Catalunya -grave error la desaparición de la apelación nacional- va camino de la desaparición para consternación de quienes lo fundamos y de los lectores habituados a un diario ágil, moderno, de fácil lectura, y asequible al tiempo de cada comprador.
Manuel López, periodista, profesor honorario de la UAB.
